La canasta básica de los jubilados alcanzó los $2.090.646 en octubre, más de cuatro veces el haber mínimo de $505.748, monto que incluye el bono extraordinario. Esto marca una amplia brecha entre los ingresos previsionales y el costo estimado para cubrir las necesidades habituales de una persona mayor.
El valor registrado pasó de $1.514.074 en octubre de 2025 a $2.090.646 un año después, lo que indica una suba de 38% en 12 meses, por encima de la inflación. Respecto de marzo, el avance fue de 14,58%.
Uno de los componentes de mayor peso de la canasta corresponde a medicamentos y gastos de salud, que conllevan un gasto mensual de $518.708. El cálculo incluye distintos tipos de fármacos y tiene en cuenta los descuentos que reciben los jubilados en las farmacias de acuerdo con su obra social.
La medición, realizada por la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología, contempla una estructura de gastos adaptada a la población mayor y se realiza en CABA, el conurbano bonaerense, Córdoba, Rosario y Mendoza. Toma como referencia las pautas de la canasta familiar del Indec, con especial atención a las categorías de mayor incidencia entre los adultos mayores.

Los alimentos suman otros $457.742, mientras que el gasto en vivienda implica $364.969. Este último concepto considera el mantenimiento de un inmueble propio, el pago de alquiler y la situación de aquellos adultos mayores que viven en pensiones.
El resto de la canasta se distribuye de la siguiente manera:
- Limpieza: $130.509
- Higiene: $125.000
- Transporte: $129.589
- Vestimenta: $63.250
- Recreación: $124.800
- Servicios: $177.079
En conjunto, alimentos, medicamentos y salud y vivienda explican $1.341.419, cerca de dos tercios del costo total.
La brecha con los ingresos de los jubilados
El informe contrasta el valor de la canasta con los ingresos que reciben distintos grupos de adultos mayores. Los jubilados y pensionados de la mínima cobrarán en octubre $505.748, incluido el bono. Frente a una canasta de $2.090.646, ese ingreso representa menos de una cuarta parte del costo mensual calculado.
También existe una diferencia importante en el caso de quienes perciben las Pensiones No Contributivas por Invalidez y Vejez, que se ubican en $375.023. A su vez, la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) asciende a $418.598 con bono. Se trata de una prestación cada vez más extendida debido al fin de la moratoria para aquellos trabajadores que no lograron cumplir los 30 años de aportes. Un documento elaborado por la Subsecretaría de Seguridad Social estima que pasará de abarcar el 3% de los beneficios previsionales en 2025 al 38% en 2050 y al 48% en 2085.
La Defensoría de la Tercera Edad destacó que dichos montos se encuentran muy por debajo del umbral de indigencia establecido en la Ciudad de Buenos Aires, que se ubica en $903.930.

“No es que los jubilados sigan estando mal, es que están cada vez peor y no hay perspectivas de que la situación se revierta”, aseguró el informe y agregó que muchos se ven obligados a seguir trabajando, a veces en condiciones precarias, o a recurrir a subsidios para poder subsistir.
En esa línea, el último reporte del Indec arrojó que la pobreza entre las personas de 65 años y más alcanzó el 14,8% en el primer semestre del año, concentrando el mayor aumento relativo.
“La cantidad de personas pobres en este grupo creció 55% en un semestre y la de indigentes, 60%. Son variaciones elevadas sobre una base baja, ya que históricamente ha sido el segmento con menor incidencia de pobreza, dada la amplia cobertura previsional. El deterioro constituye una señal de alerta sobre la evolución de los ingresos previsionales frente a las canastas”, remarcó el IERAL.
