“Desagradable, obra maestra, desconcertante, brillante”: la campaña publicitaria de ‘Digger’ juega con las valoraciones de la crítica

Digger, la nueva película protagonizada por Tom Cruise y dirigida por Alejandro G. Iñárritu, generó una de las divisiones más profundas de la temporada entre los críticos de cine internacionales. La cinta, que se estrenó esta semana, acumula un puntaje de 46 sobre 100 en Metacritic y ronda entre el 50% y el 53% de aprobación en Rotten Tomatoes, cifras que la convierten en la calificación más baja de la carrera de Iñárritu en ese agregador y en la primera película “podrida” de Cruise en nueve años, según consignó la web de noticias de la industria del entretenimiento ScreenRant.

En la película, Cruise interpreta a Digger Rockwell, un magnate petrolero texano cuya empresa provoca un desastre de escala planetaria tras liberar una fractura masiva de hielo en Groenlandia que amenaza con generar un tsunami devastador sobre Europa. Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Jesse Plemons y Sophie Wilde completan el elenco.

El filme, descrito por varios medios como una versión contemporánea de Dr. Insólito de Stanley Kubrick aplicada al colapso climático, incorpora un giro narrativo hacia la mitad de la trama que revela que los sucesos observados forman parte de una representación teatral titulada Fossil Fools, protagonizada por un actor llamado Curtis Markson. Esa decisión estructural se transformó en el eje de la controversia crítica.

The New York Times y The Guardian encabezan el rechazo

Entre las publicaciones de mayor peso internacional, el rechazo fue contundente. The New York Times calificó la cinta como “un elefante blanco tan torpe que casi provoca lástima por todos los involucrados” y cuestionó directamente las decisiones del director: “¿Y qué diablos estaba pensando el director, Alejandro G. Iñárritu?”. El medio sostuvo que, pese al trabajo físico de Cruise, el resultado es “una colección de momentos —discursos, acciones, gestos, muecas— que nunca cohesionan”.

The Guardian fue igual de severo. El crítico Peter Bradshaw definió la película como “una sátira exasperante, superficial, laboriosa y autocomplaciente”, aunque reconoció valor en algunas imágenes oníricas logradas por el director de fotografía Emmanuel Lubezki y el diseño de producción de Dennis Gassner. El periódico británico señaló además que la película “resuena con el afán voraz de Donald Trump por saquear el Ártico y cualquier otro lugar”, aunque consideró que la propuesta resulta “superficial e inflada”.

John Goodman, Riz Ahmed y Sandra Hüller acompañan a Tom Cruise en un elenco que enfrenta al protagonista con las consecuencias de su propia ambición

Variety e IndieWire respaldan la ambición pero cuestionan la ejecución

Variety fue uno de los medios que reflejó con mayor claridad la fractura. Clayton Davis escribió tras las primeras proyecciones: “Respeto el riesgo y lo que Alejandro González Iñárritu busca. Tom Cruise y John Goodman entregan un trabajo estelar, y el diseño de producción y la fotografía son impresionantes. Al final, no todos los puntos conectan, y desearía que la película se hubiera inclinado con más fuerza hacia el absurdo y la sátira que buscaba”. Davis anticipó que la reacción del público será “la prueba definitiva del poder de estrella de Tom Cruise”.

En IndieWire, la división se replicó dentro de la propia redacción. Jim Hemphill calificó la cinta como “una de las películas de estudio más inventivas visualmente, conceptualmente audaces e impredecibles jamás realizadas”, y sostuvo que sus riesgos estéticos hacen que Bardo, la obra previa de Iñárritu, “parezca un episodio de The Golden Girls”. Su colega David Ehrlich, en cambio, la describió como “un riff de mega presupuesto sobre Dr. Insólito tan alejado de la verdad humana que su personaje más creíble es un gato animatrónico tuerto llamado Maggie”, y remató: “ver a Alejandro González Iñárritu intentar construir un chiste es como ver a Frank Gehry intentar dibujar una línea recta”.

The Hollywood Reporter y The Wall Street Journal profundizan la crítica negativa

David Rooney, de The Hollywood Reporter, comparó la película con “fracasos colosales como Babylon de Damien Chazelle o Amsterdam de David O. Russell, obras infladas dirigidas por cineastas tan embriagados por su propia reputación que olvidaron que había un público a considerar”.

Kyle Smith, de The Wall Street Journal, fue igual de implacable: calificó la película como “intencionalmente mala en la superficie, e involuntariamente mala por debajo de ella”, y agregó que “resulta gracioso que la franquicia de acción de Cruise, Mission: Impossible, presente un escenario de fin del mundo más verosímil que este intento de conseguir un Óscar tras una década de ausencia”. La revista Rolling Stone, a través de su crítico David Fear, optó por una lectura más ambigua. El medio definió la obra como “una sátira tumultuosa, una especie de sinfonía para violines mientras arde Roma”, y reconoció que Iñárritu, Cruise y el resto del elenco —que incluye a Hüller como hermana emprendedora de Rockwell, a Michael Stuhlbarg como asesor servil y a Plemons como un empresario tecnológico— “han creado deliberadamente algo caótico, torpe y demasiado ingenioso, pensado para sonar como un grito de angustia y furia”. “Es imposible descartarla como un simple error, e igualmente imposible afirmar que funciona en algún nivel”, sentenció.

Tom Cruise interpreta a Digger Rockwell, un magnate petrolero texano cuya codicia desata un desastre de escala planetaria en Groenlandia

El País resalta el riesgo actoral y la ambición de Iñárritu

El País dedicó dos coberturas al estreno. En su crítica, el medio español definió al filme como “la película más pretenciosa, histérica y tonta del año”, y expresó sorpresa por encontrar la firma de un director que había entregado “películas admirables como Amores perros, 21 gramos y Babel”. El diario describió la segunda mitad del filme, centrada en la representación teatral, como “tan presuntamente sofisticada como aburrida”.

En una entrevista con Iñárritu publicada este viernes, el director defendió su creación: “La única forma de saber cómo sabe un mango es ponértelo en la boca. Y esta película hay que ponérsela en los ojos para poder entender, porque si te la explico, no la vas a entender”, afirmó. Para él, la obra explora “la naturaleza humana, el poder y la insaciable ambición que hace que el beneficio de una sola persona sea el problema de millones”. Según relató, Cruise considera a Rockwell “el mejor papel que ha hecho en su vida” tras 46 años de carrera.

Del otro lado del espectro, publicaciones como Los Angeles Times, BBC y USA Today destacaron la transformación física y actoral de Tom Cruise. Amy Nicholson, de Los Angeles Times, escribió que “Ha colgado de acantilados, rascacielos y aviones, pero el magnate petrolero Digger Rockwell es su papel más riesgoso en décadas”.

Nicholas Barber, de la BBC, señaló: “Cuando Cruise trepa por todo el set entregando sermones atronadores sobre la industria petrolera, no pude evitar sonreír ante la escala gigantesca de su actuación, la convicción del mensaje ambiental del guion y el estilo frenético de Iñárritu”. En la misma línea, Brian Truitt, de USA Today, remarcó que, con prótesis faciales, una panza falsa y un acento tejano exagerado, Cruise “empuja sus propios límites y recuerda que puede ofrecer una clase magistral de actuación cuando se lo propone”.

Ante la recepción crítica dividida, la distribuidora lanzó una campaña publicitaria que exhibe de forma directa los calificativos contrapuestos de la crítica, con frases como “DESAGRADABLE – OBRA MAESTRA” y “DESCONCERTANTE – BRILLANTE”. En uno de los anuncios, el propio Cruise, en su personaje de Rockwell, responde a las reseñas negativas con la frase: “¿Sabes qué? Al diablo con esa gente”.