
El ministro de Energía y Minas, Joel Santos, afirmó que República Dominicana incorporará 800 MW de baterías entre 2026 y 2028 para reducir el vertimiento de electricidad renovable y trasladar parte de la producción solar hacia los horarios de mayor demanda, según Acento.
La menor dependencia del petróleo acompaña esta transformación de la matriz energética: la proporción de generación eléctrica vinculada a ese combustible bajó del 88% en 2000 al 9% en la actualidad. Aunque un incremento internacional del crudo todavía supone un riesgo, su efecto sobre el sistema es menor que hace dos décadas.
El vertimiento ocurre cuando una parte de la electricidad disponible no puede utilizarse porque la infraestructura y las redes no tienen capacidad para absorberla en ese momento. Santos sostuvo que el almacenamiento será la herramienta con mayor impacto para limitar esas pérdidas.
“Cuando la almacenas, entonces la puedes utilizar en los horarios pico”, explicó el funcionario. Las baterías permitirán conservar parte de la energía generada durante el día para utilizarla por la noche, cuando cae la producción solar y la demanda puede permanecer elevada.
La Resolución CNE-AD-0005-2024 exige que los proyectos con una capacidad instalada de entre 20 MWac y 200 MWac incorporen sistemas de almacenamiento con baterías equivalentes, al menos, al 50% de su capacidad.

El ministro aclaró que esta infraestructura no eliminará completamente el vertimiento. Sin embargo, afirmó que el fenómeno había disminuido tras medidas destinadas a mejorar la administración del sistema eléctrico.
Las pérdidas por energía renovable no aprovechada alcanzan USD 7,000 millones en América Latina y el Caribe, de acuerdo con la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía. En 2024, Brasil, Chile, Uruguay y Costa Rica acumularon 53.000 GWh de generación renovable que no pudo utilizarse, el 3.2% de su producción anual total.
La organización propuso reforzar la planificación eléctrica, ampliar las redes de transmisión, promover la generación distribuida, incorporar almacenamiento y fomentar la integración eléctrica regional para reducir ese desperdicio.
La expansión de las baterías avanzará junto con la nueva capacidad renovable. Las proyecciones estatales contemplan el ingreso de unos 1.000 MW adicionales de energía renovable entre 2026 y 2028.
Santos consideró que la capacidad de operar una matriz con diversas fuentes de generación y la velocidad de incorporación del almacenamiento son experiencias que el país puede compartir con otros Estados del Caribe. También señaló que, durante los últimos cuatro años, la inversión extranjera asociada principalmente a renovables alcanzó USD 1,000 millones anuales.

Durante los primeros seis meses del año, República Dominicana recibió USD 3,000 millones de inversión extranjera, de los cuales unos USD 900 millones se dirigieron a proyectos de energía renovable y al sector energético. Esa cifra representó alrededor del 30% del total, indicó el ministro.
Nueva generación térmica como respaldo de la red
Mientras crece la participación de las fuentes renovables, el sistema eléctrico incorporará capacidad adicional para atender la demanda y respaldar la red. La planta Energía 2000, situada en Manzanillo y operativa con 290 MW, sumará 140 MW cuando complete su ciclo a gas.
La Generadora San Felipe aportará 467 MW entre febrero y mayo de 2027. Santos afirmó que será la mayor planta unitaria construida en República Dominicana, mientras que Seaboard agregará otros 130 MW en 2028.
El Gobierno prevé licitar nueva generación para que los futuros proyectos entren en funcionamiento en 2031 y 2032. Santos sostuvo que el sector debe planificar con varios años de anticipación porque las necesidades de generación no pueden resolverse dentro de un solo período de Gobierno.
“Ya no existe la posibilidad de que un gobierno, dentro de su propia gestión, pueda dejar lista la generación que requiere el país”, afirmó.
