
Uruguay aprobó una vía de residencia permanente por arraigo que puede beneficiar a miles de ciudadanos cubanos con solicitudes de refugio pendientes o ya rechazadas. La medida ofrece una salida migratoria a una población atrapada durante años en un sistema que acumuló expedientes sin resolución, según publicó CiberCuba este domingo.
El decreto, fechado el 8 de octubre, entrará en vigor 90 días después de su publicación oficial, cita el medio. La norma permite solicitar la residencia permanente a extranjeros que hayan ingresado al país antes del 1 de enero de 2026 y que se encuentren en dos situaciones: mantener un pedido de refugio sin respuesta o contar con una denegación firme.
El alcance de la decisión se concentra en la comunidad cubana. Según datos de la Comisión de Refugiados (CORE), al cierre de junio había 30,715 solicitudes de refugio pendientes en Uruguay. Cerca del 89% correspondía a ciudadanos de Cuba. Pese a esa cifra, apenas 52 cubanos habían obtenido el reconocimiento oficial como refugiados. El contraste deja al descubierto la demora del sistema. Miles de personas permanecieron en una situación migratoria incierta mientras aguardaban una definición estatal que, en numerosos casos, no llegó durante años. La nueva residencia no corrige ese retraso ni implica una revisión de fondo de los expedientes, pero abre una alternativa para quienes necesitan regularizar su vida laboral, documental y familiar.La residencia exige renunciar al pedido de refugio La norma fija una condición central: quienes tengan una solicitud de refugio en trámite deberán desistir de ella de forma expresa para iniciar el proceso de residencia por arraigo. La renuncia quedará incorporada al expediente y deberá ser comunicada a la CORE. El funcionario a cargo tendrá que informar al solicitante sobre las consecuencias de esa decisión antes de formalizarla. El requisito coloca a los migrantes ante una elección compleja: seguir dentro de un procedimiento paralizado o abandonar ese camino para acceder a una residencia permanente. El decreto establece que la renuncia no elimina para siempre la posibilidad de pedir protección internacional. Si una persona obtiene la residencia por arraigo, podrá presentar otra solicitud de refugio en el futuro si surgen razones que lo justifiquen, explica la publicación. Para acceder al beneficio, los aspirantes deberán probar que ingresaron legalmente a Uruguay por un puesto de control habilitado, que no tienen impedimentos migratorios y que no disponen de otra vía para obtener residencia temporal o permanente. También deberán presentar documento de identidad vigente, fotografía, antecedentes penales de los países donde vivieron durante los cinco años previos a su llegada y constancias de vacunación. La exigencia de documentos puede representar una barrera para ciudadanos cubanos que enfrentan dificultades para conseguir certificados o realizar trámites ante el régimen de la isla.El decreto contempla excepciones por razones humanitarias La Dirección Nacional de Migración podrá contemplar excepciones cuando existan obstáculos justificados para obtener documentación del país de origen. La norma menciona circunstancias humanitarias, falta de representación consular, costos elevados o ausencia de familiares que puedan colaborar con los trámites. Los solicitantes también deberán acreditar medios de vida propios o de su grupo familiar residente en Uruguay. Podrán hacerlo mediante registros laborales ante el Banco de Previsión Social o certificados notariales que demuestren actividad económica e ingresos superiores al salario mínimo nacional. El plazo para iniciar el trámite será de 12 meses desde la entrada en vigor del decreto, con posibilidad de una única prórroga por otros 12 meses. Durante el proceso, los solicitantes podrán obtener una constancia para tramitar un documento de identidad provisorio. La medida llega mientras Uruguay se convirtió en uno de los destinos del éxodo cubano. Entre enero y octubre de 2025, más de 11,000 cubanos cruzaron el control migratorio conjunto de Santana do Livramento-Rivera, en la frontera con Brasil.
