El dato que expone el desafío de la economía: aumentaron 11% las horas trabajadas pero la producción solo subió 3% en diez años

Aunque cada hora trabajada dispone de 3% más de capital que en 2016, el rendimiento del conjunto de los recursos disminuyó. REUTERS/Martin Acosta

En la última década, las horas trabajadas aumentaron 11% y los servicios de capital crecieron 14%, pero la producción avanzó apenas 3 por ciento. Esta brecha se tradujo en una caída de la productividad laboral, que mide cuánto se produce por cada hora de trabajo.

Según un informe del IERAL, el centro de estudios de la Fundación Mediterránea, el indicador se encuentra 6% por debajo del nivel de hace 10 años.

En otras palabras, la economía destinó más trabajo y capital a la producción, pero no consiguió un aumento equivalente en los bienes y servicios generados. Aunque cada hora trabajada dispone de 3% más de capital que en 2016, el rendimiento del conjunto de los recursos disminuyó.

La economía destinó más trabajo y capital a la producción, pero no consiguió un aumento equivalente en los bienes y servicios generados (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los factores que explica este resultado es la evolución de la productividad total de los factores (PTF), que retrocedió 7% durante el período.

Este indicador representa la parte del crecimiento de la producción que no se explica directamente por la cantidad de trabajo y capital utilizados, y está vinculada con aspectos como el progreso tecnológico, la innovación, la calidad de la gestión y la organización de los procesos productivos.

La tendencia descendente de la PTF se observa desde 2016. La evolución refleja que la incorporación de recursos, por sí sola, no garantiza una mayor producción: también resulta determinante la eficiencia con la que se combinan y aprovechan.

Qué sectores perdieron más productividad

La caída promedio de 6% en la productividad laboral entre 2016 y 2025 oculta diferencias significativas entre las actividades económicas. Hoteles y restaurantes encabezaron los retrocesos, con una baja de 16%, seguidos por comercio, con 15%, y construcción, con 11%.

También registraron descensos electricidad, gas y agua (-10%), industria (-9%) y pesca (-8%). En contraste, minería e intermediación financiera lograron mejoras de 21% y 14%, respectivamente.

Desde 2023, la productividad por hora trabajada mostró una recuperación moderada y se ubicó 2% por encima del nivel de ese año. Sin embargo, la mejora se concentró en un grupo reducido de actividades.

Evolución de la productividad laboral por hora trabajada según los sectores económicos

El agro encabezó los avances, con un incremento de 41%, aunque una parte importante responde al rebote posterior a la sequía de 2023. Le siguieron intermediación financiera, con 24%, y minería, con 23%.

En el otro extremo, construcción acumuló una caída de 8% desde 2023, mientras que comercio retrocedió 6% e industria, 4,5%. De esta manera, varias actividades continúan profundizando las pérdidas de productividad que arrastran desde 2016.

“La recuperación, por lo tanto, sigue siendo acotada. Los avances de algunos sectores no alcanzan para compensar las pérdidas acumuladas y contrastan con la evolución de las actividades que concentran la mayor parte del empleo”, remarcó el IERAL.

El informe advirtió que los sectores cuya productividad laboral disminuyó entre 2023 y el último año concentraron el 71% de las horas trabajadas en el primer trimestre de 2026. Es decir, la mayor parte del tiempo destinado a la actividad económica corresponde a rubros que todavía no recuperaron los niveles de productividad de 2023.

Por el contrario, las actividades que más avanzaron desde ese año —agro, minería e intermediación financiera— representaron apenas el 8% de las horas trabajadas. Esta diferencia evidencia las dificultades para que las mejoras de un conjunto acotado de sectores impulsen una recuperación generalizada.

Participación de cada sector económico en el total de horas trabajadas

El impacto sobre la competitividad

La evolución de la productividad laboral también tiene consecuencias sobre los ingresos y la competitividad de la economía. Sin mejoras sostenidas en la cantidad producida por hora trabajada, resulta más difícil sostener aumentos salariales sin elevar los costos por unidad de producto.

“Revertir esta dinámica requiere mejorar la productividad total de los factores (PTF). Las empresas son centrales en este proceso, porque allí se incorporan tecnologías, se innova y se definen las formas de organizar la producción. Pero su capacidad para mejorar la eficiencia no depende solo de decisiones individuales, también requiere instituciones sólidas y un marco regulatorio que acompañe la inversión, la innovación y la competencia”, indicó.

El informe también vinculó este desafío con la posibilidad de que Argentina avance hacia un tipo de cambio real más bajo, impulsado por el ingreso de divisas provenientes de las exportaciones de recursos naturales.

En ese escenario, ganar productividad cobraría mayor relevancia para sostener la competitividad sin depender de una reducción de los costos laborales.

“El objetivo debe ser crear las condiciones para que las empresas aprovechen mejor sus recursos y que esas mejoras se traduzcan en mayores salarios y una economía más competitiva”, concluyó el IERAL.

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