
La especia se produce en áreas montañosas de Santa Bárbara, Cortés, Atlántida, Copán y El Paraíso, donde cerca de 2.000 productores participan de una cadena que abarca la cosecha, el acopio, el secado y la comercialización.
Las cápsulas verdes se recolectan entre noviembre y enero y, tras su procesamiento, se venden principalmente a Guatemala, Estados Unidos y mercados europeos.
Honduras es un proveedor de menor escala frente a Guatemala e India, los países que dominan el comercio internacional del cardamomo. El desafío para los agricultores hondureños pasa por aumentar el valor agregado local mediante una mayor capacidad de clasificación, empaque y exportación directa.









