
Una grieta de seis metros de ancho amenaza con derrumbar la cumbre del Hochvogel, una montaña de los Alpes de Allgäu ubicada en la frontera entre Alemania y Austria, y podría desprender entre 250.000 y 400.000 metros cúbicos de roca ladera abajo. Los especialistas que monitorean el sitio advierten que el evento podría ocurrir en cualquier momento. Según informó Euronews, investigadores de la Universidad Técnica de Múnich (TUM) llevan 12 años vigilando este punto crítico. Al principio lo hacían durante campañas de campo periódicas; desde 2018, cuentan con sensores e instrumentos de medición instalados de forma permanente en la cumbre, que se elevan a 2.592 metros de altitud. La fisura tiene antecedentes desde el siglo XIX y se acelera cada añoLa grieta que amenaza la cima no es nueva. Los primeros registros datan del siglo XIX, cuando era tan estrecha como la anchura de unos hombros. Hoy, la fisura principal mide hasta seis metros de ancho, unos 35 metros de longitud y alrededor de 60 metros de profundidad. En primavera, los aparatos ya registraron velocidades de desplazamiento de hasta cinco milímetros por semana. Para dimensionar esa cifra: en condiciones normales, las montañas alpinas se mueven una media de 1,8 milímetros por año. El punto más crítico de la zona, denominado “Spalt 6” por los científicos, se encuentra en la arista suroeste, donde se concentran los mayores índices de movimiento. En junio pasado, un desprendimiento previo liberó unos 2.000 metros cúbicos de roca del Hochvogel. A modo de referencia, el último derrumbe registrado en la cara norte de la Zugspitze involucró alrededor de 13.800 metros cúbicos, una fracción de lo que podría ocurrir ahora.
Más de 30 sensores transmiten datos en tiempo real a los laboratorios de Múnich

El sistema de alerta instalado en la montaña es uno de los más sofisticados de los Alpes. Los investigadores reciben la información de los instrumentos varias veces por hora en sus despachos. El equipo también utilizó un dron equipado con escáner láser para relevar con precisión los movimientos de la cumbre.
Michael Krautblatter, profesor de Geología de la TUM y responsable del monitoreo, explicó que el objetivo es “dotar de forma intensiva las zonas peligrosas de sistemas de alerta temprana y así poder interpretar bien las señales de aviso que nos da la montaña”. Según el especialista, ese tipo de infraestructura solo tiene equivalentes en la Partnachklamm y la Höllentalklamm, dos desfiladeros de los Alpes bávaros.
Krautblatter aspira a que el sistema permita anticipar el peligro con suficiente margen: “poder decir de forma muy precisa: en este valle será peligroso en las próximas dos semanas, aquí ya no puede entrar nadie”, señaló.
El cambio climático intensifica las tormentas que desestabilizan la roca

Los investigadores atribuyen la aceleración de los movimientos a las condiciones meteorológicas extremas. Johannes Leinauer, del equipo de la TUM, explicó a la emisora Deutschlandfunk que “vemos una influencia clara de los episodios de precipitaciones extremas, es decir, lluvias intensas, tormentas y también el deshielo de la nieve”.
En la misma línea agregó que “estos episodios de tormentas se verán reforzados por el cambio climático, serán más frecuentes, más intensos y eso, naturalmente, puede influir en la rapidez y la frecuencia con la que se produzcan este tipo de desprendimientos de roca”. Durante las campañas de medición, el equipo escucha a diario cómo caen piedras de distintos tamaños.
A diferencia del derrumbe ocurrido en 2025 en la localidad suiza de Blatten, donde parte del municipio quedó sepultado y fue necesario evacuar vacas en helicóptero, esta vez no hay ningún pueblo directamente en la trayectoria. La localidad habitada más cercana es Hinterhornbach, en el valle tirolés, con 88 habitantes. Sus autoridades y las de Bad Hindelang, en el lado bávaro, recibirían una alerta por SMS ante cualquier aceleración crítica, según precisó el diario Frankfurter Rundschau. El acceso por la vertiente austriaca del Hochvogel lleva cerrado desde 2014.
