Avena o yogur griego: cuál es el mejor para mejorar el tránsito intestinal

El estreñimiento se manifiesta con menos de tres evacuaciones semanales, heces duras o dolor al expulsarlas, según el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (Imagen Ilustrativa Infobae)

La avena y el yogur estilo griego pueden favorecer la salud intestinal, aunque actúan por vías diferentes. La primera aporta fibra soluble e insoluble, mientras que el segundo puede contener cultivos vivos y bacterias beneficiosas. Esa distinción cobra relevancia frente al estreñimiento, un problema caracterizado por la dificultad para evacuar. Según el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos, puede manifestarse con menos de tres deposiciones por semana, heces duras o secas y esfuerzo o dolor al expulsarlas. La fibra de la avena influye en el volumen y la textura de las hecesUna de las principales ventajas de la avena para favorecer la regularidad digestiva es su aporte de fibra. Según el análisis publicado por EatingWell, media taza cruda rinde aproximadamente una taza una vez cocida y aporta cerca de 4 gramos de este nutriente. “La avena es una buena fuente de fibra soluble, que ayuda a atraer agua al tracto digestivo y crea una sustancia gelatinosa que facilita el tránsito intestinal”, explicó la dietista Kileigh Job. Por su parte, la nutricionista Laney Miller destacó el papel de ambos tipos de fibra: la insoluble “aumenta el volumen de las heces y mejora el tránsito gástrico”, mientras que “la fibra soluble forma una sustancia gelatinosa que puede hacer que la evacuación sea más cómoda”. La avena también contiene betaglucano, una fibra soluble que actúa como prebiótico, es decir, sirve de sustrato para microorganismos presentes en el aparato digestivo. Gabrielle Palmeri, nutricionista, indicó que este compuesto es procesado por bacterias intestinales y puede favorecer la producción de ácidos grasos de cadena corta, compuestos que contribuyen a mantener un entorno favorable en el colon. El yogur aporta microorganismos, pero no reemplaza a la fibraEl yogur estilo griego fermentado puede contener cultivos vivos, conocidos como probióticos. Estos son microorganismos que, en cantidades adecuadas, pueden producir beneficios para la salud. Palmeri señaló que “estas bacterias ayudan a mantener una microbiota intestinal saludable, la cual influye en la digestión, la salud inmunológica e incluso en la regularidad intestinal”. “Los productos lácteos fermentados, como el yogur, pueden tener efectos beneficiosos para mejorar síntomas gastrointestinales como hinchazón, dolor abdominal, flatulencia, tránsito intestinal y frecuencia de las deposiciones”, sostuvo Miller. Sin embargo, si el objetivo principal es mejorar la regularidad digestiva, la avena puede ser la opción más indicada. “Para tener evacuaciones intestinales regulares, recomiendo la avena”, afirmó Job. Aumentar la fibra de forma gradual evita molestiasLa recomendación general para los adultos es consumir entre 22 y 34 gramos de fibra al día, con variaciones según edad y sexo, informa el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales. La avena puede contribuir a esa meta, pero no debería ser la única fuente. El organismo recomienda incorporar estos alimentos de manera paulatina y acompañarlos con líquidos. La Organización Mundial de Gastroenterología advierte que al aumentar la fibra demasiado rápido pueden aparecer gases, hinchazón o cólicos. Una combinación posible para sumar nutrientes sin depender de un solo alimento incluye:avena cocida yogur natural con cultivos vivos fruta, como bayas o pera semillas o frutos secos, según la tolerancia individual agua u otros líquidos durante el díaMiller sugirió incorporar ambos alimentos cuando sea posible por el valor de su composición nutricional. La combinación reúne fibra, proteínas y cultivos vivos, aunque no sustituye una alimentación variada, hidratación suficiente ni actividad física regular. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales aconseja consultar con un profesional si los síntomas no mejoran con medidas de autocuidado. También indica atención inmediata ante sangrado rectal o sangre en las heces, señales que requieren una evaluación médica.