
Una práctica que se ha extendido en medio de las dificultades para acceder al carburante volvió a quedar bajo la lupa de las autoridades: el Cuerpo de Bomberos de Cuba advirtió sobre el riesgo de almacenar combustible en recipientes plásticos dentro de viviendas y otros espacios sin condiciones de seguridad.
La alerta cobró fuerza tras un incendio registrado el 11 de octubre en Manzanillo, provincia de Granma, que dejó cinco trabajadores lesionados.
El organismo cuestionó el empleo de depósitos plásticos tipo IBC, recipientes que pueden alcanzar una capacidad cercana a los 1,000 litros.
Según la advertencia, estos envases no reúnen las condiciones adecuadas para el almacenamiento de combustibles y su uso puede facilitar la propagación de incendios ante una fuga, una fuente de calor, una chispa o una falla durante la manipulación.
La preocupación alcanza a viviendas, talleres, pequeños negocios y otros inmuebles donde se han instalado estos depósitos sin infraestructura diseñada para contener derrames o prevenir la acumulación de vapores inflamables. El combustible puede emitir gases que, al concentrarse en áreas cerradas o con poca ventilación, incrementan el peligro de una ignición.

Los Bomberos de Cuba recomendaron utilizar contenedores metálicos homologados, que deben permanecer cerrados, exigieron que el almacenamiento, transporte y comercialización cuenten con autorización. También pidieron mantener el carburante lejos de fuentes de calor y de instalaciones eléctricas que puedan producir chispas.
La institución señaló además la necesidad de disponer de extintores, asegurar ventilación en los espacios donde se guarda combustible y prohibir fumar o realizar tareas que generen llamas o chispas cerca de los depósitos. A la vez, llamó a denunciar en las comunidades los casos de almacenamiento irregular.
El incendio en Manzanillo dejó dos heridos hospitalizados
La advertencia se conoció pocos días después del incendio en el Taller T-22 de la Empresa Azutecnia, en Manzanillo. El siniestro dejó cinco personas afectadas, de las cuales dos permanecían hospitalizadas en condición crítica y grave, respectivamente.
Hermes Soria Romero, de 47 años, sufrió quemaduras en el 31% de su cuerpo y se encontraba en estado crítico. Luis Roberto Tamayo Cedeño, de 36 años, presentaba quemaduras en el 16% de la superficie corporal y estaba reportado como grave. Las autoridades indicaron que ambos se mantenían clínicamente estables y podían comunicarse.
Otros tres trabajadores recibieron el alta médica y quedaron bajo seguimiento. Las causas del incendio no han sido confirmadas de forma oficial. Fuentes locales mencionaron la posible participación de una bomba de combustible durante la apertura de un contenedor, aunque esa hipótesis no ha sido precisada por las autoridades.

La escasez de gasolina favoreció el uso de depósitos sin controles suficientes
El llamado de los bomberos ocurre en un contexto de dificultades para el abastecimiento de gasolina y otros combustibles en Cuba. La crisis energética ha impulsado la búsqueda de vías alternativas para la compra, traslado y conservación de carburante, con una mayor presencia de actores privados en esa actividad.
Desde agosto, especialistas habían detectado irregularidades en negocios de Guantánamo, entre ellas el uso de recipientes plásticos para almacenar grandes cantidades de combustible, la falta de muros de contención y la ausencia de sistemas de puesta a tierra. El 29 de septiembre, los Bomberos emitieron una advertencia específica sobre los tanques IBC y aconsejaron sustituirlos por depósitos metálicos adecuados.
El antecedente más grave permanece en la Base de Supertanqueros de Matanzas, donde un incendio ocurrido en agosto de 2022 dejó 17 muertos y más de 130 heridos.
