Cómo preparar la casa para reducir las alergias durante la primavera

Cerrar las ventanas y limpiar los filtros del aire acondicionado reduce el ingreso de polen exterior al hogar (Imagen Ilustrativa Infobae)

En primavera, la floración de árboles y plantas aumenta la presencia de polen en el ambiente. Para quienes tienen rinitis alérgica o alergias estacionales, ese cambio puede coincidir con estornudos, picazón en los ojos y la garganta, congestión o secreción nasal. La preparación de la vivienda y la reducción del contacto con el polen pueden ayudar a limitar la exposición a desencadenantes dentro del hogar. Las reacciones alérgicas se producen cuando el sistema inmunitario identifica al polen como una amenaza y libera anticuerpos que activan la liberación de histaminas. Ese proceso se vincula con síntomas como la irritación ocular y nasal. Las partículas pueden desplazarse por el aire y llegar a zonas urbanas.

El polen, sin embargo, no es el único factor que puede agravar el malestar respiratorio durante esta época. Los ácaros del polvo, la caspa de las mascotas, el moho y las cucarachas también pueden actuar como alérgenos en interiores. Por eso, las medidas preventivas combinan limpieza, control de la humedad, ventilación adecuada y cambios en las rutinas al volver de espacios abiertos.

Preparar la casa reduce la presencia de polen, polvo y humedad

El sistema inmunitario libera histaminas ante el polen y desencadena síntomas como irritación ocular o congestión nasal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una de las primeras medidas consiste en mantener cerradas las ventanas y las puertas cuando el nivel de polen es elevado. De acuerdo con expertos consultados por NBC News, el aire acondicionado puede utilizarse para refrigerar los ambientes en ese período, siempre que sus filtros se limpien con regularidad. Esta práctica busca reducir el ingreso de partículas que circulan en el exterior.

Las habitaciones concentran una parte relevante de las acciones preventivas porque allí se pasa buena parte del descanso diario. Mayo Clinic recomienda colocar fundas antiácaros en colchones, almohadas y somieres, además de lavar semanalmente los juegos de sábanas con agua a una temperatura mínima de 54 ℃. La institución también aconseja reemplazar, cuando sea posible, la ropa de cama de lana o plumas por materiales sintéticos.

La elección de superficies y textiles puede influir en la acumulación de partículas. Según indicó la entidad sanitaria en su guía sobre control de alérgenos, los pisos de madera, linóleo o materiales lavables facilitan la limpieza frente a las alfombras. Cuando retirarlas no es una alternativa, la entidad propone optar por alfombras de pelo corto y aspirarlas cada semana con equipos que tengan filtros para partículas pequeñas o filtros de aire de alta eficiencia, conocidos como HEPA.

El control de la humedad ambiental en niveles inferiores al cincuenta por ciento frena la proliferación de moho (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para reducir las superficies que acumulan polvo, Mayo Clinic recomienda priorizar cortinas lavables y estores enrollables, limitar la presencia de adornos, revistas y libros, y guardar los juguetes o peluches en recipientes de plástico. En áreas húmedas, como la cocina y el baño, la prevención del moho requiere el uso de extractores de aire, la reparación de filtraciones y la limpieza frecuente de las superficies.

Como las viviendas cálidas y húmedas favorecen la presencia de ácaros del polvo y moho, la institución médica recomienda mantener la humedad relativa en hasta un 50%. La Asthma and Allergy Foundation of America sostiene que los deshumidificadores y aires acondicionados pueden contribuir a disminuir la humedad y, con ella, la presencia de esos desencadenantes.

Aunque los purificadores de aire pueden sumarse a estas medidas, la fundación estadounidense advierte que no sustituyen la eliminación de las fuentes de alérgenos. La organización indica que el primer paso consiste en reducir el contacto con alérgenos e irritantes, mejorar la ventilación y disminuir la humedad, y añade que los dispositivos certificados para asma y alergias pueden filtrar casi el 98% de las partículas alergénicas presentes en el aire.

El lavado semanal de la ropa de cama con agua caliente y el uso de fundas protectoras combaten los ácaros del polvo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las rutinas personales evitan que el polen se traslade al interior

La prevención continúa al regresar a casa. La doctora Tania Elliott, alergóloga y directora médica, explicó a NBC News que el polen puede adherirse a la piel, el cabello, el calzado y la ropa aun cuando no resulte visible. Por ese motivo, la especialista recomendó ducharse después de estar al aire libre, dejar las zapatillas en la entrada y lavar la ropa expuesta.

Dado que perros y gatos pueden llevar partículas desde el exterior hacia el interior, el doctor Efren Rael, alergólogo e inmunólogo, recomendó a NBC News bañarlos semanalmente.

La Asthma and Allergy Foundation of America agrega que los animales no deberían ingresar al dormitorio de las personas con alergia a la caspa animal y que sus zonas de descanso, juguetes y muebles de uso frecuente deben lavarse o limpiarse con regularidad.

Las pruebas cutáneas y de sangre identifican los desencadenantes específicos ante síntomas respiratorios persistentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante los días con alta concentración de polen, Mayo Clinic aconseja reducir las actividades al aire libre, evitar tareas de jardinería que movilicen alérgenos y usar mascarilla si esas tareas son necesarias. La institución también plantea consultar los niveles previstos de polen y cerrar ventanas, especialmente en horarios de mayor circulación de partículas.

Cuando los síntomas persisten o resultan difíciles de controlar, la evaluación médica permite identificar los alérgenos asociados a cada caso. La entidad sanitaria señala que las pruebas cutáneas o de sangre pueden ayudar a determinar los desencadenantes específicos y a definir las medidas de prevención o los tratamientos que correspondan.