
El Fondo de Garantía de Panamá respaldará a las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) afectadas por el terremoto del 9 de octubre, que necesiten crédito y no dispongan de garantías suficientes para acceder a financiamiento.
La iniciativa forma parte de un paquete de $310 millones orientado a la reactivación económica sostenible. El esquema reúne un programa de crédito y un mecanismo de garantías para apoyar a empresas golpeadas por la crisis.
Las Mipymes podrán usar los recursos para cubrir capital de trabajo, gastos operativos e inversiones vinculadas con la recuperación de sus actividades.
El objetivo es que los negocios afectados mantengan sus operaciones, recuperen su capacidad productiva y fortalezcan sus modelos sostenibles.
El Programa Global de Crédito para la Reactivación Económica Sostenible cuenta con una asignación de $160 millones. De ese total, $100 millones están disponibles de forma inmediata para atender las necesidades de las empresas impactadas.

El Fondo de Garantía de Panamá, a su vez, fue dotado con $150 millones. Su función será facilitar el acceso al crédito de clientes que requieren financiamiento, aunque no tengan respaldo suficiente para cumplir con las exigencias habituales de garantía.
El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, afirmó que “los recursos llegarán a través de canales expeditos y rápidos”, que ya son conocidos por las empresas y tienen presencia en las comunidades afectadas o en zonas cercanas.
El funcionario indicó que el financiamiento podrá destinarse tanto al sostenimiento cotidiano de los negocios como a otras inversiones necesarias para reparar el impacto del terremoto.
La coordinación de ambos mecanismos estará a cargo del Banco Nacional de Panamá, el Ministerio de Economía y Finanzas, y el Banco Interamericano de Desarrollo. Las instituciones plantearon el programa como una vía para reforzar las operaciones de las Mipymes y acompañar su recuperación.
El Banco Nacional de Panamá canalizará los recursos hacia los beneficiarios finales por medio de instituciones financieras elegibles. Estas entidades deberán contar con experiencia en la atención de micro, pequeñas y medianas empresas.

El diseño del programa apunta a que los fondos lleguen a negocios vinculados con sectores que tienen peso en la actividad económica local. Entre ellos figuran el agropecuario, el comercial y el de servicios.
El Fondo de Garantía busca dinamizar esas actividades y elevar su productividad. La medida pretende reducir una de las barreras que enfrentan numerosos emprendimientos: la falta de garantías para solicitar préstamos.
El gerente general de Banco Nacional de Panamá, Javier Carrizo, sostuvo que “las mipymes son un sector primordial” para el país. También señaló que muchas de esas compañías sufrieron las consecuencias del sismo.
Carrizo afirmó que los instrumentos financieros buscan respaldar la recuperación económica y fortalecer el tejido empresarial. Según explicó, el acceso ampliado al crédito también apunta a incluir a empresas y sectores que históricamente tuvieron mayores dificultades para obtener recursos.
Las micro, pequeñas y medianas empresas tienen un papel central en la economía panameña por su aporte a la generación de empleo, los nuevos emprendimientos, la competencia y el movimiento de los mercados locales.

La representante del Grupo BID en Panamá, Gloria Lugo, vinculó la recuperación de las zonas afectadas con el respaldo a los negocios que funcionan en esos territorios.
“La recuperación de las comunidades afectadas pasa también por apoyar a sus micro, pequeñas y medianas empresas”, afirmó Lugo. La representante agregó que los mecanismos ya disponibles permitirán canalizar crédito de manera ágil y contribuir a la reactivación de las áreas impactadas.
La funcionaria del BID indicó que el financiamiento también busca proteger puestos de trabajo. El planteamiento reúne el esfuerzo del Ministerio de Economía y Finanzas, Banconal y el organismo multilateral.
El Ministerio de Comercio e Industrias participa en el impulso de estos sectores por su función de regular, promover y formalizar a las Mipymes. La iniciativa financiera se presenta como un complemento para empresas que necesitan sostenerse durante la crisis.
El programa de crédito prioriza inversiones productivas y sostenibles. La intención es que las empresas beneficiadas mejoren su competitividad, aumenten su resiliencia y estén en mejores condiciones para responder a las exigencias del mercado.

Los mecanismos también buscan ampliar la bancarización de los negocios y facilitar que más emprendimientos desarrollen su potencial productivo. El acceso al sistema financiero aparece como una herramienta para afrontar las consecuencias de la emergencia.
