El calvario de una estrella del atletismo que debió retirarse por una enfermedad: “Se siente como si estuvieras a pocos días de la muerte”

Beth Dobbin abandonó el atletismo por una enfermedad incurable (REUTERS/Dylan Martinez)

La estrella olímpica Beth Dobbin dejó el atletismo tras recibir un diagnóstico de encefalomielitis miálgica, una enfermedad incurable que transformó por completo su vida cotidiana. La ex representante británica en los Juegos Olímpicos de Tokio 2021 contó a BBC Sport que pasa más de 22 horas al día apoyada en la cama.

La ex velocista de 32 años fue una de las figuras del atletismo británico en su especialidad. En 2019 estableció el récord de Escocia de 22.50 segundos en 200 metros, una marca que todavía permanece vigente, y dos años más tarde compitió por el Equipo GB en Tokio. La retirada llegó en abril, cuando Dobbin tenía 31 años. En ese momento no se sentía en condiciones de explicar públicamente los motivos de su salida del deporte.

La conversación con el medio inglés fue su primera explicación extensa sobre el deterioro que atravesó desde las infecciones consecutivas de Covid y fiebre glandular durante el invierno de 2021-22. “He hecho pequeñas cosas como asistir a un análisis de sangre en los médicos y he estado en la cama durante meses después. Así que hacer esta entrevista, charlar durante 30 minutos, eso podría tener un impacto en mí en 2027”, dijo Dobbin al citado medio. “Pero sentí que era realmente importante hacer eso para difundir el mensaje”, agregó la ex atleta, que este año solo salió de su casa en cinco ocasiones.

La ex atleta brindó detalles de su estado físico que le impide mantener una rutina fuera de su cama (REUTERS/Aleksandra Szmigiel)

La encefalomielitis miálgica, también conocida como EM, es una enfermedad crónica y fluctuante. Puede provocar fatiga persistente que no mejora con descanso, dificultades para dormir, problemas de memoria y pensamiento, dolor y otros síntomas que limitan la actividad de los pacientes. En el caso de Dobbin, una conversación, una luz intensa o un ruido fuerte pueden desencadenar un deterioro físico que puede durar desde 24 o 48 horas hasta meses. La ex atleta dijo que incluso permanecer sentada durante un tiempo prolongado puede agravar sus síntomas.

La ex velocista descubrió de forma retrospectiva que había tenido Covid y fiebre glandular. Al principio, solo notó que dormía más de lo habitual y que sus tiempos de carrera habían bajado levemente. Con el paso de los meses, aparecieron dolores en las glándulas del cuello y las axilas, además de una sensación general de no sentirse como antes. Las pruebas realizadas por los médicos de British Athletics no ofrecieron una explicación concluyente.

Dobbin siguió entrenándose porque pensó que los efectos de la fiebre glandular desaparecerían. Durante aquella temporada logró clasificarse para los Campeonatos Mundiales, los Juegos de la Commonwealth y los Campeonatos Europeos. Su estado empeoró en cada competencia. En el Mundial sufrió dolor de garganta y alteraciones del sueño; en los Juegos de la Commonwealth corrió con mareos y un dolor corporal más intenso de lo habitual. En el Campeonato Europeo, perdió la sensibilidad en las piernas mientras estaba en los bloques de salida y cometió una salida falsa. Tras ese torneo, habló de su “año del infierno”.

Cuando terminó aquella serie de competencias, el descanso tampoco trajo una recuperación. “Cuando los europeos habían terminado, tuve un gran descanso y los síntomas se estaban acumulando. Las cosas empeoraban cada vez más”, dijo Dobbin, quien agregó: “Estaba luchando por ponerme de pie, estaba durmiendo en la cama todo el tiempo”.

Beth Dobbin celebró el bronce en la Commonwealth de 2022 (REUTERS/Phil Noble)

“Después de seis semanas, volví a entrenar. Yo manejé tres semanas”, compartió luego y describió el intercambio con los profesionales: “Los médicos estaban realmente sorprendidos de que todavía no lo estuviera haciendo bien y que hubiera tenido estos virus hace meses”.

Tras recorrer distintos consultorios sin encontrar una alternativa terapéutica específica, Dobbin cuestionó que la encefalomielitis miálgica se presente como síndrome de fatiga crónica. Antes de convertirse en atleta profesional, compaginaba jornadas laborales de ocho horas con el entrenamiento, por lo que considera que el cansancio no explica la dimensión de la enfermedad. “Creo que vi a cuatro o cinco especialistas diferentes porque los síntomas que estaba teniendo, estaban en múltiples sistemas [corporales]. Todos los especialistas dijeron ‘esto es ME’ y no queremos que sea eso porque no hay nada ahí fuera para ello”, explicó Dobbin.

“Ojalá fuera solo fatiga, eso sería un paseo por el parque”, confesó. La ex velocista explicó que el cuadro afecta su descanso, sus movimientos y cualquier intento de mantener una rutina fuera de la cama. Incluso cuando recurre a medicación para dormir, puede sentirse demasiado mal para descansar. “Se siente como si todo su cuerpo se estuviera apagando; se siente como si estuvieras a pocos días de la muerte”, manifestó la medallista de bronce de 2018.

Actualmente la ex deportista afronta una enfermedad sin cura, mientras su familia busca apoyo para encontrar respuestas (REUTERS/Lucy Nicholson)

La enfermedad también alteró la vida de su familia. Su padre, Jim Dobbin, ex futbolista profesional que jugó para Barnsley, Grimsby y Doncaster Rovers, expresó durante la entrevista la impotencia que siente ante la falta de respuestas para ayudar a su hija. “Estoy tan desesperado por ayudarla, pero no puedo porque no hay nada. La llevaría a cualquier parte, la llevaría a Estados Unidos si tuviera que hacerlo, pero no hay nada”, dijo Jim Dobbin a BBC Sport.

La madre de la ex atleta, Jean, manifestó su preocupación por el futuro y por las escasas opciones de atención para quienes conviven con la enfermedad. Dobbin esperó 22 meses para conseguir una consulta presencial con un especialista privado, después de que concluyera la financiación de British Athletics. Mientras tanto, su hermana menor, Faye, correrá el Maratón de Yorkshire para recaudar fondos para ME Research UK. La iniciativa apunta a respaldar investigaciones sobre una enfermedad que no cuenta con cura ni con un tratamiento específico.

Dobbin definió su futuro como “muy sombrío”, aunque ve una posibilidad en la atención que recibió la encefalomielitis miálgica desde la pandemia y el aumento de los casos de Covid largo. “Tengo una ligera plataforma. Si esto le sucediera a la mayoría de la gente, no podrían hablar de ello, así que siento que tengo un poco de deber de hacerlo”, afirmó la ex atleta.