
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó este sábado 26 de septiembre ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, que Estados Unidos endureció las sanciones contra la isla hasta configurar un “bloqueo energético” que, según sostuvo, afecta el acceso cubano a combustibles, alimentos, medicamentos, financiamiento, tecnología y mercados.
Durante su intervención, Rodríguez Parrilla describió las medidas estadounidenses como una política de “guerra económica” dirigida contra la población cubana. El ministro aseguró que las restricciones exceden el ámbito bilateral porque incluyen presiones sobre empresas, gobiernos y operadores comerciales de otros países para limitar sus vínculos con La Habana.
El canciller dijo que más de 7,000 contenedores fueron detenidos en distintos puertos y aseguró que parte de esas cargas incluía alimentos, medicinas, dispositivos médicos y bienes contratados por empresas privadas cubanas. No precisó durante el discurso los puertos involucrados, las fechas de las retenciones ni las compañías afectadas.
Rodríguez Parrilla calificó esas acciones como una vulneración de la libertad de comercio y navegación. También sostuvo que las restricciones a los envíos de combustible equivalen a un bloqueo naval, una figura que, según su interpretación, está contemplada en el derecho internacional como un acto de guerra.
El canciller cubano denunció presiones sobre países y empresas
El representante cubano también señaló que el Gobierno estadounidense busca desalentar las inversiones extranjeras en la isla y obstaculizar la llegada de embarques comerciales. Afirmó que Washington también ejerce presiones para reducir el flujo de visitantes y turistas, además de limitar el acceso de Cuba a crédito, tecnología y mercados internacionales.
En uno de los pasajes centrales de su discurso, el funcionario se refirió a la cooperación médica cubana. Dijo que EE.UU., presuntamente presiona a gobiernos que reciben brigadas sanitarias de la isla para que abandonen esos acuerdos, aun cuando, según afirmó, fueron solicitados por las autoridades locales.
“La guerra económica se dirige contra el pueblo”, expresó el canciller. Añadió que las sanciones generan carencias, angustia y daños sobre las familias cubanas, y las definió como una forma de “castigo colectivo”.
Parrilla afirmó que el Departamento de Estado realizó una reunión con países receptores de médicos cubanos durante la actual sesión de la Asamblea General. Según su versión, el encuentro tuvo como objetivo ejercer presiones y amenazas contra esos gobiernos para que suspendieran la cooperación sanitaria con La Habana.
El funcionario no detalló qué países participaron de esa reunión ni presentó documentación sobre las medidas mencionadas. Su discurso tampoco incluyó una respuesta de la administración estadounidense a esos señalamientos.
Rodríguez Parrilla reiteró la disposición al diálogo con Estados Unidos
Pese a sus críticas, el canciller afirmó que el Estado cubano mantiene su disposición a dialogar con Estados Unidos para abordar las diferencias bilaterales. Planteó que cualquier conversación debe desarrollarse bajo condiciones de respeto, igualdad soberana, apego al derecho internacional y sin injerencias ni condiciones previas.
“Estamos abiertos a relaciones comerciales y de negocios con las compañías estadounidenses”, señaló Rodríguez Parrilla, quien extendió esa disposición al resto de los países.
El ministro también defendió el proceso de reformas económicas impulsado por el Gobierno de Miguel Díaz-Canel. Mencionó que la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó el 30 de julio un programa con nuevas prácticas, actores y conceptos económicos, dentro del marco de la Constitución cubana.
En la parte final de su intervención, Rodríguez Parrilla rechazó la doctrina Monroe y cuestionó las medidas coercitivas unilaterales. Además, expresó respaldo a Nicaragua, Puerto Rico, el pueblo saharaui y el principio de una sola China.
El canciller cerró su discurso con una defensa del multilateralismo y un llamado a recuperar el papel de las Naciones Unidas frente a las tensiones internacionales. “La ley de la selva no puede ser el futuro de la humanidad”, afirmó.
