El argentino Esteban Ribovics venció por TKO (nocaut técnico) al estadounidense King Green en el primer asalto y firmó una actuación que reforzó su proyección dentro del peso ligero en UFC 332. El peleador oriundo de Salta derribó tres veces a su rival antes de que el árbitro Herb Dean detuviera el combate a los 4 minutos y 8 segundos.
El combate entre Ribovics y Green se disputó con un hecho controversial en la previa, ya que el argentino registró un peso de 71 kg, medio kilo por encima del límite establecido para una pelea sin título. Su rival sí alcanzó la marca requerida con 70,5 kg. Como sanción, el peleador argentino perdió el 20% de su pago.
En cuanto al combate, Ribovics tomó la iniciativa desde los primeros segundos, con un plan ofensivo que apuntó a imponer su mano izquierda y evitar que Green encontrara comodidad a distancia. El estadounidense intentó responder con patadas rápidas, golpes rectos y su guardia baja, mientras buscaba esquivar los ataques del argentino. El comienzo tuvo intercambios intensos, con ambos peleadores dispuestos a entrar en la distancia de golpeo, aunque la presión del Gringo terminó por condicionar el desarrollo.
El desenlace llegó cuando el argentino conectó una izquierda que envió a Green al suelo. El norteamericano logró reincorporarse, pero no pudo contener el siguiente ataque. Ribovics volvió a derribarlo y mantuvo la ofensiva con la mano izquierda hasta lograr una tercera caída. Green seguía consciente, aunque acumulaba demasiado castigo, y Herb Dean intervino para cerrar la pelea. La detención evitó que el estadounidense recibiera más golpes cuando ya no conseguía responder con eficacia.
La definición representó otra finalización para Ribovics ante un rival de amplia experiencia. El argentino había conseguido una victoria por nocaut técnico sobre Edson Barboza en el segundo asalto de su pelea anterior, y ahora sumó otro triunfo antes del límite frente a Green. El resultado confirmó la capacidad del Gringo para sostener un ritmo alto y encontrar golpes decisivos incluso contra oponentes acostumbrados a los grandes escenarios de la organización.

King Green llegaba al combate con una seguidilla de cuatro victorias consecutivas, una de las mejores etapas recientes de su carrera. En ese período había superado a Terrance McKinney, Jeremy Stephens y Daniel Zellhuber, entre otros adversarios. El estadounidense, de 40 años, afrontaba su presentación número 33 en UFC y acumulaba 17 triunfos dentro del octágono. Su recorrido incluía una extensa trayectoria desde 2013 y una racha que lo había devuelto a la discusión entre los nombres competitivos de la división. Aun así, no consiguió sostener una respuesta cuando el argentino empezó a acortar con combinaciones y encontró la distancia necesaria para descargar sus manos.
La polémica se instaló antes de que comenzara la pelea. Ribovics fue el único luchador que no cumplió con el peso durante la ceremonia y quedó medio kilo por encima del límite de la categoría. La organización modificó el combate a un peso de captura y aplicó una penalización económica al argentino. El incumplimiento contrastó con la actuación que luego mostró dentro de la jaula, donde exhibió preparación física, agresividad y precisión para imponerse sobre uno de los rivales más experimentados del peso ligero.

Tras la victoria, Ribovics se dirigió al público y se refirió a lo ocurrido en el pesaje sin evitar la autocrítica. “La próxima vez voy a ser más profesional. Entrené para eso. Entreno todos los días. Tengo mi boda en un mes, voy a disfrutarlo, volveré más fuerte estoy listo para el próximo”, expresó el argentino.
El peleador argentino llegó a UFC a través del Dana White’s Contender Series en 2022 y debutó en la compañía en marzo de 2023. Su recorrido tuvo resultados dispares en nueve apariciones, aunque sus combates mantuvieron una constante: tres peleas consecutivas ante Elfes Brener, Nasrat Haqparast y Zellhuber le otorgaron bonos de Fight of the Night. Después de la derrota por sumisión ante Mateusz Gamrot el 11 de abril, logró reponerse con dos finalizaciones y cerró con una victoria que, pese a la sanción por el pesaje, reforzó su impulso en la división.

