
La familia Yankelevich atravesó momentos profundamente dolorosos y, con el paso del tiempo, encontró en la unión una forma de acompañarse. En especial después de la muerte de Romina Yan, sus integrantes mantuvieron un vínculo cercano alrededor de sus hijos y nietos. Este fin de semana, Valentín, uno de los hijos de la recordada actriz, habló sobre la violencia física y psicológica que sufrió durante su infancia por parte de su padre, Darío Giordano, en una entrevista con Tatiana Schapiro para Infobae. Después de que se conociera su testimonio, su abuelo Gustavo Yankelevich expresó públicamente su apoyo. El reconocido productor compartió una fotografía en la que aparecía junto a sus nietos mayores, Franco y Valentín, quienes estaban abrazados mientras él se ubicaba en el centro. Junto a la imagen, Gustavo escribió un mensaje dedicado a los jóvenes: “Por haber pasado por lo que pasaron, por haber sufrido lo que sufrieron, por lo que lucharon para salir adelante y por sentir que la vida vale la pena vivirla… Tienen toda mi admiración. ¡Los amo!”. La publicación recibió varios “me gusta” y una catarata de mensajes de apoyo y cariño de distintas figuras. Santi Talledo, Marcela Kloosterboer, Marley y Gerónimo Rauch fueron algunos de los famosos que reaccionaron al posteo. “Toda mi admiración para vos, Gustavo. Siempre”; “Y a vos por haberles dado todo ese amor”; y “¡Los quiero! ¡Gracias por ser ejemplo!”, fueron algunos de los comentarios que se destacaron debajo de la fotografía.

Durante la entrevista con Schapiro, Valentín recordó los episodios que vivió tras la muerte de su mamá. “Cuando yo tenía 10 años, 9 años, empecé a sufrir violencia física y psicológica de parte de Darío. Mi hermano también. Era un dolor incomprensible. Realmente era un infierno vivir en esa casa”, contó. “Yo hablo por mí. Eran golpes, gritos, maltrato. A mí nunca me gustó estudiar. Ahora, las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores ocho horas del día porque no volvía a mi casa. Yo sabía que volvía y se desataba el infierno”, expresó.
“Era constante. Sabía que no tenía escapatoria. Desde agarrarme de los pelos, llevarme por la escalera, pegarme, dejarme encerrado en el cuarto, traerme la comida cuatro horas después fría, apoyarla en el piso, ‘tomá, comé’”, relató. “Más allá de los golpes y la violencia, la persona que supuestamente nos tenía que cuidar después de perder a nuestra mamá… Era todo durísimo”, sostuvo. Luego agregó: “Era habitual, todos los días. Sobre todo el maltrato, el denigrar constantemente a tus propios hijos”.
El joven explicó que las agresiones podían producirse por cualquier motivo y que las palabras que recibía habían dejado marcas profundas. “Lo que a mí me ha dicho él no se lo he escuchado decir a nadie en toda mi vida ni se me cruzaría por la cabeza decirle las barbaridades que me ha llegado a decir. Ni hablar de los golpes”, afirmó. “Pero viendo en retrospectiva mucho de ese daño psicológico a veces hiere más adentro que un golpe”, expresó.
“A las primeras personas que les contamos lo que estaba pasando en mi casa fue a nuestros abuelos paternos. Les contamos. Su respuesta fue: ‘Su papá está pasando un mal momento también, sepan entender’”, recordó. Frente a esa respuesta, expresó su desconcierto: “¿Qué tengo que entender? Tengo 10 años y mi papá me caga a palos. Es ilógico”. Ante sus reacciones, el joven sumó: “Y ahí empezás a sentir que no hay salida, que estás condenado a vivir en esta situación y que en algún momento, no sé, cuando cumplas 18 años podrás escapar. Era realmente un infierno”.
Más adelante, recordó el rol que tuvo su abuelo ante el panorama. “Y después mi abuelo Gustavo Yankelevich… él nos sacaba una vez por semana del colegio a cada nieto por separado a almorzar, y ahí fue que lo empezamos a hablar individualmente. Yo por mi parte, Franco por su parte”, relató Valentín. “Se dio cuenta de que estaba pasando algo grave. Nosotros le empezamos a pedir que no queríamos vivir más en esa casa, que queríamos vivir con él y nos escuchó. Él fue la primera persona que nos escuchó”, recordó durante la entrevista con Schapiro.
