
Las autoridades griegas anunciaron, según publicó Smithsonian Magazine, que las excavaciones en la antigua ciudad de Mieza, en el norte de Grecia, sacaron a la luz dos salones con pisos de mosaico que aportan nuevos indicios sobre la relación del lugar con la educación de Alejandro Magno.
De acuerdo con esa información, los ambientes aparecieron junto al sector de enseñanza del gimnasio real. Su ubicación y sus características ayudan a reconstruir las distintas funciones del complejo hace unos 2.400 años.

El sitio ya se vinculaba con Aristóteles, Alejandro Magno y su padre, el rey Filipo II, por relatos antiguos y descubrimientos previos citados por la publicación. La novedad es la identificación de habitaciones destinadas a banquetes, cuyos detalles arquitectónicos se parecen a los del palacio real de Aigai.
Esa similitud refuerza la posibilidad de que el lugar estuviera relacionado con la dinastía macedonia, aunque no alcanza para establecer en qué sala enseñó Aristóteles ni quién utilizó cada objeto encontrado.
La revista señaló que las autoridades griegas comunicaron el hallazgo en el marco de un proyecto arqueológico de tres años en el gimnasio de Mieza. Los nuevos espacios suman restos materiales a una relación que hasta ahora se apoyaba principalmente en los relatos históricos.

Los nuevos salones acercan el sitio a la corte de Filipo II
Según la descripción recogida por la publicación, el descubrimiento principal es una estructura dividida en tres partes dentro del Didaskaleion, nombre griego que designa un lugar de enseñanza. Tiene una entrada central y dos salones destinados a banquetes de hombres, una práctica habitual en la antigua Grecia.
Los mosaicos y las bases elevadas donde se apoyaban los lechos indican que esos ambientes se usaban para reuniones y comidas ceremoniales, de acuerdo con el informe sobre la excavación.

La arqueóloga Angeliki Kottaridi, directora emérita de antigüedades del Ministerio de Cultura de Grecia y responsable de la excavación, relacionó los salones con la corte macedonia por su parecido con el palacio de Aigai, según informó la revista.
Kottaridi considera que esta semejanza permite pensar que Filipo II ordenó construir el conjunto para educar a su hijo y a otros jóvenes nobles, de acuerdo con la información atribuida a la arqueóloga.

El informe describe un gimnasio que reunía espacios para el ejercicio, la enseñanza y los banquetes. Esa distribución ofrece indicios sobre la convivencia de los jóvenes de la élite macedonia, pero no permite reconstruir por completo cómo era su formación.
La semejanza entre los mosaicos de Mieza y los de Aigai relaciona el sitio con el estilo arquitectónico de la corte, aunque no demuestra que cada salón integrara la escuela de Aristóteles. Los hallazgos refuerzan una hipótesis histórica y aportan nuevos elementos para estudiar el lugar.

Los restos se suman al relato antiguo de Plutarco
La relación entre Mieza y la formación de Alejandro ya era conocida antes de la excavación actual. La publicación recordó que el escritor Plutarco señaló, en una biografía de Alejandro redactada en el siglo I, que Filipo II construyó una escuela para su hijo y otros nobles en esa ciudad.
El reporte también detalla que las excavaciones anteriores identificaron un espacio de lucha, un estadio, galerías y una pista cubierta de cerca de 200 metros para las carreras. Esos sectores muestran que el complejo combinaba actividades físicas y educativas.

La aparición de los salones de banquetes amplía esa imagen. Las instalaciones deportivas muestran una parte de la vida cotidiana en el conjunto, mientras que los nuevos ambientes sugieren que los banquetes y las relaciones sociales pudieron formar parte de la experiencia de quienes estudiaban allí.
El relato de Plutarco y los hallazgos arqueológicos cumplen funciones distintas. El escritor antiguo vinculó a Filipo II con una escuela en Mieza. Las estructuras y los mosaicos permiten examinar el tamaño del sitio y su posible relación con la corte.
Ninguno de esos elementos identifica con certeza un aula de Aristóteles, pero en conjunto fortalecen la importancia histórica del lugar.

Los estiletes aportan rastros de la escritura en el complejo
Entre los objetos recuperados, el informe menciona fragmentos de cerámica, monedas y cuatro estiletes de bronce, instrumentos usados para escribir. Su hallazgo en el sector de enseñanza es compatible con el uso de herramientas de escritura en esa zona del complejo.
Los estiletes no permiten atribuirlos a Alejandro ni a otros alumnos de Aristóteles. Tampoco establecen por sí solos la fecha exacta en que se usaron. Su valor consiste en aportar una señal material de actividades de escritura en un lugar asociado con la educación de la élite macedonia.
Las excavaciones continúan en Mieza. El estudio de las estructuras, los mosaicos y los objetos recuperados puede aportar nuevos datos sobre el uso de los espacios y su relación con la corte de Filipo II.
