Entre dunas, coyotes y máximas de 47 grados: así es vivir en el Valle de la Muerte, la zona más calurosa del mundo

La población realiza la mayor parte de sus actividades cotidianas bajo techo para afrontar temperaturas veraniegas que rondan los 47 °C (REUTERS/Bridget Bennett)

El Valle de la Muerte es una extensa depresión desértica situada en el sureste de California, cerca de la frontera con Nevada, en Estados Unidos. Forma parte del Parque Nacional del Valle de la Muerte, un área protegida de más de 13.000 kilómetros cuadrados que abarca cuencas salinas, dunas, cañones, montañas y zonas de alta montaña. Dentro de sus límites se encuentra Badwater Basin, a unos 86 metros bajo el nivel del mar, el punto más bajo de América del Norte.

El paisaje se originó a partir de movimientos de fallas geológicas que hundieron el terreno entre cordilleras elevadas, como las montañas Panamint y las Black Mountains. Esa configuración, sumada a su baja altitud, la escasez de lluvias y el aire seco, favorece condiciones térmicas excepcionales.

Durante el verano, las temperaturas máximas promedio rondan los 47 °C y las noches pueden mantenerse por encima de los 32 °C. Pese a esas condiciones, el parque alberga especies adaptadas al desierto, manantiales, salinas y comunidades humanas vinculadas a Furnace Creek.

Los empleados del Parque Nacional adelantan sus jornadas de trabajo a la madrugada con el fin de completar las tareas físicas antes del mediodía (REUTERS/David Becker)

Cómo es vivir y visitar el Valle de la Muerte, el lugar más caluroso del mundo

El Parque Nacional del Valle de la Muerte concentra algunas de las condiciones climáticas más extremas de Estados Unidos y el mundo. Durante el verano, las máximas promedio rondan los 47 °C (117 °F) y las mínimas nocturnas pueden mantenerse cerca de los 32 °C (90 °F). En ese entorno, los desplazamientos, las jornadas laborales y hasta las actividades cotidianas dependen de la temperatura.

La mayoría de quienes viven y trabajan dentro o cerca del parque se concentra en Furnace Creek, una pequeña localidad situada en una cuenca a unos 85 metros bajo el nivel del mar. Brandi Stewart, integrante del equipo de comunicaciones del parque, explicó a la BBC que la transpiración puede evaporarse tan rápido que apenas se percibe en la piel. Durante los meses de mayor calor, gran parte de la vida transcurre bajo techo o en vehículos con aire acondicionado.

El Servicio de Parques Nacionales recomienda a los visitantes limitar sus trayectos a carreteras pavimentadas y permanecer cerca de los vehículos con aire acondicionado (AP Foto/John Locher, archivo)

El suministro eléctrico resulta determinante para los residentes. Un corte de energía puede dejar sin refrigeración a viviendas y comercios justo cuando la temperatura exterior alcanza sus niveles más altos. Algunas personas aprovechan las horas de la madrugada para realizar tareas al aire libre, mientras que otras se trasladan a zonas de mayor altitud, donde el ambiente suele ser menos caluroso.

La adaptación también condiciona la actividad laboral. Jason Heser, trabajador del campo de golf de Furnace Creek, contó a la BBC que su turno comienza antes de las 5:00 y que, en los días de calor intenso, puede adelantarse a las 4:00. Incluso a esa hora, las temperaturas pueden ubicarse entre 37,7 °C y 40,5 °C. Las tareas físicas se concentran antes del mediodía, cuando la exposición se vuelve más riesgosa.

Para los visitantes, el Servicio de Parques Nacionales recomienda evitar caminatas por el valle y las zonas bajas durante el verano. La entidad aconseja limitar los recorridos a carreteras pavimentadas, permanecer cerca del vehículo con aire acondicionado y reservar las actividades al aire libre para el amanecer o las zonas de montaña. El parque advierte que una avería mecánica puede convertirse en una emergencia, ya que la asistencia puede tardar horas en llegar.

Las autoridades sugieren a cada persona beber cuatro litros de agua por día y consumir electrolitos para prevenir golpes de calor durante el verano (REUTERS/David Becker)

La hidratación es una de las principales medidas de prevención. Según la página del parque, cada visitante debe tomar al menos cuatro litros de agua por día y aumentar esa cantidad si realiza esfuerzo físico. También recomienda consumir alimentos o bebidas con electrolitos, ya que la transpiración implica pérdida de sales. El agua está disponible en Furnace Creek, Stovepipe Wells y Panamint Springs, aunque se aconseja llevar reservas adicionales en el vehículo.

Los guardaparques señalan que mareos, náuseas, dolor de cabeza, cansancio, calambres o confusión requieren interrumpir de inmediato la actividad, buscar sombra o aire acondicionado y beber agua en pequeñas cantidades.

Ante signos compatibles con golpe de calor, como desorientación o cambios de conducta, se debe pedir ayuda médica. La cobertura de telefonía móvil es limitada en amplias áreas del parque, por lo que el Servicio de Parques Nacionales aconseja informar el itinerario a un contacto, llevar un dispositivo de comunicación de emergencia y no apartarse de las rutas planificadas.

La escasa cobertura de telefonía móvil en el territorio exige comunicar el itinerario planeado a un contacto de emergencia antes de iniciar el recorrido (REUTERS/Bridget Bennett)

Qué seres vivos habitan el Valle de la Muerte y cómo sobreviven

Aunque las temperaturas extremas y la falta de lluvias dominan el paisaje, el Valle de la Muerte alberga una comunidad de seres vivos adaptados a la aridez, la salinidad y el calor. Según el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos, la supervivencia en este territorio responde a tres estrategias: evitar las condiciones más hostiles, buscar ambientes más favorables o resistirlas mediante adaptaciones físicas.

Entre las plantas, algunas especies completan su ciclo de vida durante los meses más benignos. Las flores silvestres germinan, florecen y producen semillas en primavera; luego, esas semillas pueden permanecer inactivas durante años hasta que vuelven las lluvias. Otras especies se concentran cerca de manantiales o en sectores de mayor altitud, donde hay más humedad y temperaturas menos elevadas.

Los animales también ajustan sus rutinas al ambiente. Muchos mamíferos, reptiles e insectos reducen su actividad durante el día y salen de noche, cuando baja la temperatura. Otros se desplazan hacia zonas altas o buscan refugio bajo tierra, entre rocas y en áreas con vegetación. Según la Enciclopedia Britannica, entre los habitantes del parque figuran coyotes, zorros kit, linces, ratas canguro, conejos, borregos cimarrones del desierto, lagartos, serpientes, escorpiones y numerosas aves.

Las plantas silvestres del desierto florecen durante la primavera y producen semillas que pueden mantenerse inactivas bajo tierra durante varios años (REUTERS/Bridget Bennett)

En los sectores con agua permanente viven especies con adaptaciones aún más específicas. El pez cachorrito de Salt Creek, por ejemplo, habita un arroyo cuyas aguas pueden superar la salinidad del océano. Durante el verano, sube hacia los manantiales, donde encuentra mayor profundidad, vegetación de ribera y protección frente a la radiación solar, de acuerdo con la información del parque.

También existen organismos capaces de resistir sin desplazarse. El Servicio de Parques Nacionales destaca el caso de los mezquites, cuyas raíces pueden alcanzar hasta 24 metros de profundidad para acceder a agua subterránea. En Badwater, un pequeño caracol soporta variaciones del agua entre 5 °C y 40 °C, además de cambios pronunciados de salinidad.