¿Es necesario pelar la cáscara de las manzanas?

La cáscara de la manzana concentra una parte importante de la fibra dietaria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Comer la manzana con cáscara permite conservar fibra y compuestos vegetales, pero la decisión también implica considerar la posible presencia de residuos de plaguicidas. La recomendación práctica pasa por lavar la fruta y entender qué controlan las autoridades sanitarias. La cáscara concentra fibra y compuestos vegetales La nutricionista dietista Mackenzie Burgess señaló a Good Housekeeping, sitio especializado en tareas domésticas, que mantener la cáscara aporta fibra adicional y polifenoles, compuestos presentes en plantas.La especialista también indicó que esa parte de la fruta aporta al menos 2 gr de fibra dietaria y contiene sustancias bioactivas con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. La importancia de la fibra está respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sus recomendaciones sobre dietas saludables incluyen el consumo diario de al menos 400 gr de frutas y verduras a partir de los 10 años. Destacan que estos alimentos son fuentes de fibra dietaria, vitaminas, minerales y antioxidantes. La OMS aclara que la ingesta debe variar entre distintos tipos de frutas y vegetales, en lugar de depender de un único alimento. En ese marco, pelar una manzana modifica el aporte nutricional de la porción consumida. Esto no convierte a la fruta pelada en una opción inadecuada, pero sí elimina la parte donde se concentra una fracción de la fibra y de los compuestos vegetales mencionados. Mantener la cáscara puede ser una alternativa para quienes buscan incorporarlos, siempre que la fruta se manipule de forma segura.Los límites de residuos se basan en evaluaciones de riesgo La preocupación por los plaguicidas tiene fundamento. La OMS advierte que estas sustancias pueden resultar tóxicas para las personas y producir efectos agudos o crónicos según la cantidad y la vía de exposición. Sin embargo, la presencia de un residuo no equivale por sí misma a un riesgo inaceptable. La OMS y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) evalúan de manera conjunta los riesgos de los residuos de plaguicidas en los alimentos a través de un grupo científico internacional de expertos. Esas evaluaciones sirven para establecer ingestas diarias admisibles y límites máximos de residuos, que luego orientan las normas alimentarias de los países y del Codex Alimentarius. El sistema distingue entre peligro y exposición. Un plaguicida puede tener capacidad de causar daño, pero la evaluación sanitaria considera cuánto residuo llega al alimento, qué cantidad se ingiere y con qué frecuencia.Por eso, los límites no eliminan la necesidad de controles oficiales ni sustituyen el seguimiento de los productos agrícolas, pero constituyen una referencia para gestionar la inocuidad alimentaria. Francisco Diez-Gonzalez, director del Centro de Seguridad Alimentaria de la Universidad de Georgia, explicó al medio que el lavado no puede retirar por completo los residuos que hayan penetrado en capas más profundas de la cáscara. La observación coincide con el enfoque de la OMS: lavar o pelar frutas y verduras puede reducir la ingesta de residuos. Además, disminuir otros peligros alimentarios como las bacterias dañinas.El lavado bajo agua corriente es la medida recomendada Antes de comer o cortar una manzana, conviene lavarla bajo agua corriente. Burgess indicó que este procedimiento ayuda a retirar suciedad, microorganismos y residuos superficiales. No es necesario recurrir a detergentes o productos de limpieza, que no están destinados al consumo y pueden dejar sus propios restos sobre los alimentos. Entre las pautas útiles para la manipulación doméstica figuran las siguientes:Lavarse las manos antes y después de tocar frutas frescas. Enjuagar la manzana bajo agua corriente, incluso si se prevé quitarle la cáscara. Frotar suavemente la superficie mientras se enjuaga. Secarla con un paño limpio o papel de cocina antes de consumirla o guardarla. Separarla de carnes, aves y mariscos crudos para evitar contaminación cruzada.

Los detergentes y productos de limpieza no están destinados al consumo de frutas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ambos organismos sitúan estas prácticas dentro de una estrategia más amplia de seguridad alimentaria, que combina la vigilancia de residuos en la cadena productiva con cuidados domésticos.

La elección de comer la cáscara o retirarla puede responder a preferencias personales; en ambos casos, el enjuague previo sigue siendo una medida aplicable.