La administración del presidente Donald Trump retirará a Siria de la lista de países sujetos a una política de denegación para comprar o importar armamento de Estados Unidos, una medida que permitirá evaluar caso por caso las solicitudes sirias para adquirir armas y municiones estadounidenses.
El Departamento de Estado publicó el miércoles un aviso en el Registro Federal que modifica el Reglamento Internacional de Tráfico de Armas (ITAR, por sus siglas en inglés). Con el cambio, Siria dejará de integrar el grupo de países que requieren una denegación automática de licencias y otras autorizaciones vinculadas a ventas de material militar. La modificación entrará en vigor este jueves y forma parte del proceso de alivio de sanciones contra el actual gobierno de Damasco y sus dirigentes.
El año pasado, Trump tomó medidas para flexibilizar las sanciones económicas que Washington mantenía contra Siria desde hacía décadas, durante el régimen del ex dictador derrocado Bashar al-Assad. En agosto, el secretario de Estado, Marco Rubio, revocó la designación de Siria como Estado patrocinador del terrorismo. La cartera liderada por el jefe de la diplomacia estadounidense también anunció planes para reabrir la Embajada estadounidense en Damasco, cerrada desde hace 14 años.
Tras la exclusión de Siria de la lista de restricciones del ITAR, quedarán siete países bajo la política de denegación de licencias para la exportación de armamento estadounidense: Bielorrusia, China, Cuba, Irán, Myanmar, Corea del Norte y Venezuela. El presidente interino sirio, Ahmed al-Sharaa, derrocó al régimen de Al-Assad hace casi dos años. Su administración promovió cambios que la Casa Blanca considera una vía hacia una mayor estabilidad en un país afectado por la guerra civil y por la insurgencia del Estado Islámico.
El Ejército de Estados Unidos completó la retirada de todas sus tropas de Irak, con lo que puso fin a una misión de 12 años contra el grupo Estado Islámico, situación que podría ampliar el papel del Gobierno sirio en las tareas para impedir un resurgimiento del Estado Islámico. Los últimos efectivos abandonaron una base aérea en el norte del país, en cumplimiento de un acuerdo alcanzado entre Bagdad y Washington.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, informó que las tropas y el equipamiento de Estados Unidos finalizaron una “salida ordenada” de la base aérea de Erbil, ubicada en la región kurda semiautónoma del norte de Irak. “Este hito refleja el éxito de una campaña de 12 años que derrotó al ISIS como amenaza militar organizada en Irak y en toda la región”, afirmó Parnell y agregó: “También marca la transición de una misión de coalición en tiempos de guerra a un esfuerzo de seguridad liderado por Irak, respaldado por una relación de seguridad bilateral más convencional”.
El Gobierno de Irak presentó la retirada como una señal de fortalecimiento de su soberanía y de sus instituciones. El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, presidió la ceremonia de traspaso de la base y definió la salida estadounidense como el comienzo de una nueva era. “Nueva fase, definida por la soberanía de Irak, la fortaleza de sus instituciones, la preparación de sus fuerzas, la unidad en la toma de decisiones y unas asociaciones equilibradas con sus aliados”, declaró.
El jefe de Gobierno señaló que las fuerzas de seguridad iraquíes mantendrán las operaciones contra el Estado Islámico. También sostuvo que su administración buscará garantizar que los grupos no estatales dejen de tener armas.
Estados Unidos invadió Irak en 2003 con el objetivo de derrocar a Saddam Hussein. Sus tropas se retiraron en 2011, pero Bagdad solicitó tres años después una nueva misión, de menor tamaño y liderada por Washington, para combatir al Estado Islámico, que entonces controlaba amplias zonas del país. Después de que el grupo extremista quedó reducido a células dispersas, Washington y Bagdad acordaron en 2024 el final de esa misión. Las fuerzas estadounidenses dejaron sus bases en la mayor parte de Irak el año pasado, aunque mantuvieron a cientos de militares en la región kurda.
La salida ocurrió en medio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, un conflicto que también alcanzó territorio iraquí. Milicias respaldadas por Teherán atacaron a militares estadounidenses en Irak, mientras Washington bombardeó posiciones de esos grupos.
(Con información de Associated Press)
