
El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) alertó que las lluvias previstas para el 3 y 4 de octubre podrían provocar saturación de los suelos en 138 municipios de Guatemala, donde la humedad ya oscila entre 51% y 75%. El riesgo alcanza a cultivos y zonas ganaderas después de semanas de déficit hídrico y temperaturas superiores a 35 °C.
La sequía agrícola afectó a 577 mil familias entre agosto y octubre, de acuerdo con datos difundidos por el MAGA. Un total de 123 municipios fue clasificado con vulnerabilidad muy alta y otros 120 con vulnerabilidad alta frente a la falta de precipitaciones.
Las nuevas lluvias podrían concentrarse durante las tardes y noches, acompañadas por actividad eléctrica. El boletín agrometeorológico del ministerio, elaborado con información del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología, mantiene bajo vigilancia a municipios de Jalapa, Guatemala, Baja Verapaz, Totonicapán, San Marcos, Quiché, Quetzaltenango y Huehuetenango.

De la recuperación hídrica al riesgo para las siembras
El 22 de septiembre, las precipitaciones eran consideradas una oportunidad para recuperar la humedad del terreno tras un período de sequía y calor extremo. En ese momento, el MAGA observaba 280 municipios de 21 departamentos ante la posibilidad de nuevas siembras y resiembras.
Las lluvias moderadas y fuertes podían favorecer cultivos de café, maíz, frijol, hortalizas, cardamomo, caña de azúcar, banano, plátano, tabaco, piña y pastos. La acumulación posterior de agua elevó la preocupación por parcelas sin drenaje suficiente.
El ministerio recomendó revisar los terrenos para detectar sectores anegados y mantener despejados los canales de drenaje. También pidió vigilar plagas y enfermedades asociadas al exceso de humedad, además de guardar las cosechas en espacios secos, techados y ventilados.
El Viceministerio de Desarrollo Económico Rural aconsejó suspender las tareas de campo durante las lluvias intensas y realizar inspecciones en las plantaciones una vez que cesen las precipitaciones. La revisión resulta especialmente necesaria en las zonas donde se esperan los mayores acumulados de agua.
Tormentas locales, granizo y máximas de 37 °C
El Insivumeh anticipó un ambiente cálido y húmedo, con posibilidad de tormentas locales severas, ráfagas de viento y granizo. Las regiones del Pacífico, el norte del país, el valle del Motagua y los valles de Oriente tendrían máximas de entre 34 °C y 37 °C.
En la capital, las temperaturas oscilarían entre 26 °C y 28 °C. El altiplano central y occidental registraría máximas de entre 23 °C y 29 °C.
Las precipitaciones recientes también favorecen crecidas de ríos, inundaciones, deslizamientos, deslaves, daños en la red vial y descenso de lahares en la cadena volcánica, según el instituto. El organismo recomendó extremar las precauciones durante los períodos de mayor intensidad.
El Viceministerio de Sanidad Agropecuaria y Regulaciones pidió revisar corrales y techos antes y durante las lluvias. La dependencia recomendó evitar el ingreso de animales a potreros encharcados y mantener a terneros y otros ejemplares jóvenes en áreas secas, protegidas y con ventilación adecuada.
Asistencia alimentaria ante la persistencia de la sequía
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres prevé entregar 82.879 raciones de alimentos desde noviembre a una parte de las 570.267 familias afectadas por la sequía en 210 municipios. La primera distribución contempla 38.141 raciones desde el 6 de octubre.
El Programa Mundial de Alimentos calcula aportar el resto de los insumos entre la segunda y la tercera semana de octubre. La ayuda se desarrolla mientras persisten los efectos del déficit de precipitaciones en las zonas más expuestas.
El Insivumeh proyectó que octubre tendrá lluvias por debajo de los valores históricos a escala nacional, aunque las precipitaciones se concentrarían principalmente en la primera y la última semana del mes. El organismo confirmó el establecimiento de condiciones de El Niño con una probabilidad del 100%, un fenómeno que podría adelantar el final de la temporada lluviosa y mantener acumulados inferiores a lo normal durante el resto del año.
