
Representantes de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Panamá participaron este jueves en la primera reunión del Grupo Técnico Regional del Centro Regional de Inteligencia Sanitaria para el Gusano Barrenador del Ganado (CRIS-GBG). La iniciativa surgió de un acuerdo conjunto entre la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), organismo internacional con sede en Costa Rica. “Las amenazas sanitarias que trascienden las fronteras requieren respuestas coordinadas sustentadas en información oportuna, análisis de riesgo y una sólida articulación institucional”, afirmó René Hernández, funcionaria de la Secretaría de Agricultura mexicana, en un comunicado difundido por el IICA. El gusano barrenador es la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, que deposita huevos en heridas abiertas de animales de sangre caliente y también de personas. Horas después de la puesta, las larvas nacen y se alimentan del tejido vivo del huésped, lo que puede provocar lesiones graves si no se trata a tiempo. El primer objetivo del grupo técnico será mapear las capacidades sanitarias existentes en cada país, detectar las brechas y definir oportunidades de cooperación. Esa evaluación, indicó el IICA, servirá de base para un plan regional que priorice el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia.La plaga reapareció en Panamá en 2023 tras dos décadas de ausencia Los expertos reunidos en San José recordaron que el brote actual comenzó en Panamá en 2023, tras más de 20 años sin registros en la región. Desde entonces, la plaga se expandió hacia Centroamérica y hacia el norte del continente. Ese avance, señaló el IICA, “evidenció la necesidad de fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica, la integración de información sanitaria y la capacidad de respuesta ante emergencias zoosanitarias”. El organismo precisó que se han registrado miles de casos en animales en Centroamérica y México, y cientos en humanos durante los últimos años.
México concentra el grueso de los casos activos en la región
El epicentro actual de la crisis está en México. Según el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), la plaga ya está presente en 30 estados del país, con excepción de Baja California y Baja California Sur.

Entre el 20 de noviembre de 2024 y el 13 de septiembre de este año se acumularon 46,188 animales afectados en las 30 entidades mexicanas, de acuerdo con datos difundidos por Homero García, presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG). Al 4 de octubre quedaban 1,896 casos activos, de ellos 920 en bovinos.
García detalló, durante la conferencia “Impacto Económico del Gusano Barrenador en México”, que el cierre fronterizo le costó al país USD 3,764 millones en exportaciones no realizadas. De esa cifra, los productores pecuarios perdieron USD 1,870 millones por el diferencial de precios y la caída del valor en el mercado nacional.
Sonora, uno de los estados más afectados, mantiene 115 casos activos concentrados en municipios del sur de la entidad, según la Unión Ganadera Regional de Sonora.
El gobernador Alfonso Durazo Montaño impulsa ahí un plan para duplicar la exportación diaria de ganado hacia Estados Unidos, de 1,500 a 3,000 cabezas, mediante la ampliación de infraestructura cuarentenaria en Agua Prieta.
Estados Unidos mantiene el control con moscas estériles
Del lado estadounidense, la situación está mucho más contenida. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) registró apenas entre cuatro y cinco casos activos, repartidos entre equinos y bovinos, principalmente en Texas y Nuevo México.
La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, anunció que el país se prepara para reabrir un tercer puerto fronterizo al comercio de ganado. “Nos estamos preparando para reabrir ese puerto de Nuevo México la próxima semana”, declaró.
La estrategia binacional de contención se apoya en la liberación masiva de moscas estériles para frenar la reproducción de la plaga. Según datos recogidos en Sonora, las brigadas terrestres mexicanas dispersan 20 millones de ejemplares estériles por semana, mientras que el equipo de la Agencia de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (APHIS) del USDA realiza liberaciones aéreas de otros seis millones en la región de Nacozari, con insectos procedentes de Panamá.
En total, la operación conjunta libera 26 millones de moscas estériles semanales para erigir una barrera de contención hacia el norte del continente. El objetivo es evitar que el parásito, que décadas atrás fue erradicado de América del Norte, vuelva a consolidarse como una amenaza permanente para la ganadería regional.
