La postura para dormir que especialistas aconsejan evitar si hay dolor de espalda y cómo elegir la almohada adecuada para cada posición

Una revisión científica concluyó que la forma y la altura de la almohada influyen en la alineación cervical sin establecer una medida universal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Elegir una almohada implica más que optar por un relleno blando o firme. Altura, forma y sostén deben evaluarse junto con la postura de descanso y el colchón, porque ambos elementos determinan la posición de la cabeza y el cuello durante la noche. Un estudio publicado en 2021 revisó ensayos clínicos sobre distintos diseños de almohadas y concluyó que la altura y la forma pueden incidir en la alineación cervical. La relación con el colchón es parte del mismo problema. Otra revisión de ensayos controlados sobre colchones y descanso señaló que la firmeza de la superficie se vincula con el confort, la calidad del sueño y la alineación de la columna. Por eso, una almohada que funciona sobre un colchón puede no ofrecer el mismo apoyo sobre otro con una respuesta diferente al peso corporal.

La elección no admite una fórmula única. La guía Sleeping positions that reduce back pain, de Mayo Clinic, recomienda que la almohada mantenga el cuello alineado con el pecho y la espalda, y propone ajustes distintos según se duerma de lado, boca arriba o boca abajo. La postura predominante es el punto de partida para definir qué apoyo puede resultar adecuado.

Dormir de lado requiere compensar la distancia entre el hombro y la cabeza

La firmeza del colchón modifica la profundidad a la que se hunde el hombro y altera el soporte percibido en la cabeza . (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando una persona duerme de lado, el hombro crea un espacio entre la cabeza y el colchón. Si la almohada no cubre esa distancia, la cabeza puede descender hacia la superficie; si la supera demasiado, puede quedar elevada. Cuello, cabeza y espalda deberían mantener una línea lo más estable posible, sin forzar una inclinación hacia uno u otro lado.

La altura necesaria no depende solo del ancho de los hombros. Un colchón blando permite que el hombro se hunda más y puede reducir el espacio que debe cubrir la almohada. Una superficie firme, en cambio, deja el hombro más elevado y puede requerir un apoyo distinto. Esta relación explica por qué la elección de ambos productos debe considerarse en conjunto.

La guía Best Sleeping Positions for Pain, de Cleveland Clinic, indica que, al dormir de lado, una almohada debe tener el grosor suficiente para sostener la cabeza y el cuello sin que queden caídos. También señala que colocar otra almohada entre las piernas puede ayudar a mantener alineadas las caderas y la columna en personas que adoptan esa postura.

Esa recomendación no convierte a un modelo de almohada en adecuado para todos los casos. La comodidad al despertar, la altura percibida y la aparición o ausencia de tensión son referencias útiles para revisar el apoyo. Altura y firmeza pueden resultar inadecuadas incluso si el material parece confortable al primer contacto.

Boca arriba y boca abajo plantean exigencias diferentes para el cuello

Dormir de lado requiere cubrir la distancia entre el hombro y la cabeza para mantener una posición neutra de la columna (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al dormir boca arriba, el apoyo debe acompañar la curvatura natural del cuello sin llevar la cabeza hacia adelante. Una almohada excesivamente alta puede acercar la barbilla al pecho, mientras que una demasiado plana puede dejar la cabeza inclinada hacia atrás. Evitar la tensión al despertar es el criterio que ordena esta elección.

La misma guía de Mayo Clinic señala que, para dormir boca arriba, puede colocarse una almohada debajo de las rodillas y usar otra que mantenga el cuello alineado con el pecho y la espalda. Se trata de una orientación para reducir tensión en la espalda, no de una indicación universal para todas las personas ni de un reemplazo de la consulta médica cuando hay dolor.

Dormir boca abajo plantea una situación diferente porque, por lo general, exige girar el cuello para respirar. El Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel de Estados Unidos aconseja, en su guía Back Pain: Diagnosis, Treatment, and Steps to Take, intentar evitar esa postura en el contexto del dolor de espalda. También menciona el uso de una almohada entre las rodillas al dormir de lado o debajo de las rodillas al hacerlo boca arriba.

La información oficial no plantea que todas las personas deban abandonar de inmediato una posición en la que descansan sin molestias. Sí muestra que, cuando aparece dolor de cuello o espalda, conviene revisar la interacción entre postura, almohada y colchón antes de atribuir el problema a un único elemento.