
Los principales embalses del Canal de Panamá muestran una recuperación sostenida durante octubre, luego de varios meses marcados por la preocupación sobre la disponibilidad de agua.
Al 20 de octubre de 2026, el lago Gatún alcanzó 86.15 pies y Alhajuela registró 246.68 pies, según las mediciones del sistema hidrológico de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).
La recuperación representa un cambio importante frente a los niveles observados en septiembre, cuando las autoridades advertían sobre las dificultades para acumular reservas antes de la próxima estación seca.
Ambos lagos han ganado elevación, aunque todavía permanecen por debajo de sus máximos operativos de referencia, establecidos en 87.50 pies para Gatún y 250 pies para Alhajuela.
En el caso de Gatún, el nivel actual se encuentra a solo 1.35 pies de su referencia superior, una diferencia equivalente a 41 centímetros. El 11 de septiembre registraba 84.06 pies, por lo que ha recuperado 2.09 pies en poco más de cinco semanas, de acuerdo con la comparación de ambas mediciones.
Alhajuela presenta una recuperación todavía más pronunciada durante el mismo período. El embalse pasó de 239.02 pies el 11 de septiembre a 246.68 pies el 20 de octubre, un aumento de 7.66 pies, equivalente a 2.33 metros, y se encuentra a 3.32 pies de su referencia operativa superior.
Los gráficos del sistema hidrológico muestran que ambos reservorios han mantenido una tendencia ascendente durante octubre, especialmente desde la segunda semana. Gatún comenzó el mes alrededor de 84.9 pies, mientras Alhajuela se situaba cerca de 242.5 pies, lo que representa incrementos aproximados de 1.25 y 4.18 pies, respectivamente.
La mejoría adquiere relevancia porque septiembre, octubre y noviembre fueron identificados como meses decisivos para recuperar las reservas. Ayax Murillo, gerente de Hidrología de la ACP, había advertido que el comportamiento de las precipitaciones determinaría la disponibilidad de agua para el consumo humano y las operaciones del Canal durante 2027.

El especialista explicó que octubre genera particular preocupación por sus aportes históricamente inferiores al promedio durante las últimas tres décadas. Además, el mismo mes de 2023 fue el más seco desde 1959, antecedente utilizado por la ACP para elaborar escenarios de planificación frente a una posible sequía prolongada.
Las proyecciones contemplaban que Alhajuela podría completar su almacenamiento antes de finalizar la temporada lluviosa, mientras alcanzar esa condición en Gatún resultaría considerablemente más difícil. Sin embargo, los niveles registrados durante octubre muestran una reducción importante de la distancia respecto a ambas referencias superiores.
La diferencia entre los dos embalses también responde a sus características hidrológicas y al comportamiento de los aportes de agua. Alhajuela ha mostrado variaciones más pronunciadas, mientras Gatún registra movimientos relativamente graduales, una situación que obliga a evaluar las reservas disponibles y no solamente la elevación registrada por los instrumentos.
El comportamiento resulta especialmente importante ante las previsiones de un fenómeno de El Niño potencialmente intenso, que podría adelantar la temporada seca a la segunda mitad de noviembre y prolongarla hasta mayo de 2027. Una reducción anticipada de las lluvias acortaría el período disponible para seguir acumulando reservas.

La ACP también había informado que entre mayo y agosto las precipitaciones estuvieron 34% por debajo del promedio, mientras los aportes hacia los embalses disminuyeron 44%. Esa diferencia reflejaba que las lluvias recibidas no necesariamente se transformaban en suficiente escurrimiento, un factor determinante para sostener la recuperación hídrica.
La disponibilidad de agua tiene implicaciones directas para el tránsito de buques y el abastecimiento de la población. Gatún y Alhajuela alimentan plantas potabilizadoras que suministran agua a más de la mitad de los habitantes del país, mientras las esclusas requieren reservas suficientes para mantener sus operaciones.
Ante las condiciones de este año, el Canal ha aplicado medidas de conservación para reducir el consumo de agua, incluyendo las tinas de reutilización en las esclusas neopanamax y el llenado cruzado en las centenarias. También anunció ajustes en la capacidad de tránsito, como parte de su planificación para enfrentar una estación seca exigente.
Aunque los registros del 20 de octubre ofrecen un panorama más favorable que el observado durante septiembre, todavía será necesario evaluar los aportes de las próximas semanas. Noviembre, históricamente el mes más lluvioso de la cuenca, será determinante para establecer con cuánta agua contará el Canal al comenzar el verano de 2027.
