
Las edificaciones verticales de Guatemala deben diseñarse para resistir sismos sin comprometer la vida de sus ocupantes, aun cuando durante un movimiento telúrico se desplacen lateralmente y generen una sensación de inestabilidad. La seguridad no depende de que una torre permanezca inmóvil, sino de que su estructura absorba energía, conserve su capacidad de respuesta y priorice salvar vidas.
Las construcciones recientes de gran altura, levantadas con concreto o acero reforzado, suelen comportarse como estructuras dúctiles. Ese comportamiento permite que se muevan de forma lateral durante un terremoto sin que el desplazamiento, por sí mismo, implique una falla estructural.
De acuerdo con RRPP Guatemala Francisco León, director de Operaciones de Impulsa, explicó que la percepción de movimiento puede resultar inquietante para los residentes, pero forma parte del diseño de la mayoría de los edificios del país: “Aunque puede generar más sensación de inseguridad en las personas, más movimiento no significa mayor riesgo. Es parte del diseño sismorresistente que posee la mayoría de las edificaciones en Guatemala”.
La prioridad de una construcción preparada para la actividad sísmica es preservar a las personas. La evaluación de eventuales daños en la infraestructura ocurre después de que la estructura haya respondido al movimiento telúrico.

El estudio del terreno y la geometría del edificio
El estudio de suelos constituye el punto de partida antes de levantar una edificación. Ese análisis determina las condiciones del terreno, permite anticipar cómo podría comportarse el subsuelo durante un sismo y orienta las decisiones del diseño estructural.
La forma del edificio también modifica la distribución de las fuerzas. Las construcciones compactas y regulares en su geometría resisten mejor los movimientos telúricos que aquellas con configuraciones irregulares o asimétricas.
El cumplimiento de las normas de la Asociación de Ingenieros Estructurales de Guatemala es otro de los factores centrales. La normativa de la entidad, conocida como AGIES, se actualiza periódicamente y exige certificación de especialistas.
La calidad del proyecto no se limita al diseño sobre planos. La supervisión durante la obra, el seguimiento de los planos estructurales y el uso de materiales adecuados determinan que la construcción alcance los estándares previstos desde su concepción.
Un diseño sólido puede perder capacidad de respuesta si la ejecución no respeta las especificaciones técnicas. El control de cada etapa de la construcción resulta necesario para conservar las condiciones con las que fue calculada la estructura.
Sistemas estructurales y preguntas antes de comprar
Los marcos de concreto reforzado, las estructuras de cajón y los sistemas duales figuran entre las soluciones empleadas en edificios verticales. La elección depende de la altura de la construcción, el uso previsto y la ubicación del proyecto, ya que cada alternativa ofrece distintas capacidades para absorber energía sísmica.
Los elementos no estructurales también pueden modificar el comportamiento de una torre. Fachadas, pretiles, acabados y cargas incorporadas después de finalizada la obra deben ser considerados, porque su peso puede alterar las condiciones contempladas en el diseño original.
Antes de comprar un apartamento, León recomendó verificar si el proyecto contó con un estudio de suelos certificado y si su diseño estructural cumple con la normativa AGIES vigente.
También propuso consultar qué materiales y sistemas se utilizaron, si existió supervisión rigurosa durante la construcción y si se respetaron los planos estructurales.
Las preguntas deben extenderse al tratamiento de fachadas, pretiles y acabados. Estos componentes no forman parte de la estructura principal, pero pueden influir en su desempeño si no fueron previstos desde el inicio.
“El hecho de que un edificio se mantenga en pie y salve vidas no es cuestión de suerte ni de presupuesto. Es el resultado de decisiones responsables y de una ingeniería comprometida con la seguridad”, sostuvo el directivo de Impulsa.
La empresa fue fundada en 2014 y desarrolló desde entonces más de ocho proyectos inmobiliarios. Su actividad supera los 75 mil metros cuadrados construidos y reúne a más de 40 colaboradores especializados.
Impulsa participa en todo el ciclo inmobiliario, desde la conceptualización y el análisis de prefactibilidad hasta la comercialización de los proyectos. Su director ejecutivo, Juan Francisco Abril, cuenta con más de 20 años de trayectoria en gestión de proyectos, construcción y desarrollo inmobiliario.
