León XIV tiene un lugar reservado en su agenda en la Argentina para reunirse con víctimas de abusos

El Papa León XIV durante la celebración de la Santa Misa, a 11 de junio de 2026, en Las Palmas de Gran Canaria, (Eros Santana / ACFI / Europa Press)

Desde hace tiempo, y lejos de los anuncios oficiales, el Papa León XIV tiene reservado un espacio dentro de su ajustada agenda en la Argentina para un posible encuentro privado con víctimas de abusos cometidos dentro de la Iglesia y por miembros del clero. Según pudo saber Infobae, la posibilidad se trabaja a través de la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires, el mismo canal por el que se gestionan otras reuniones reservadas previstas durante la estadía del Pontífice en el país, entre el 8 y el 11 de noviembre.

Desde Roma se transmitió la disposición de León XIV de mantener un encuentro de esas características y se fijó un criterio para seleccionar a los posibles participantes: la intención es recibir a personas cuyos casos ya hayan tenido una resolución en la justicia canónica, y no a víctimas vinculadas con expedientes que todavía siguen en trámite. Esa fue la premisa que, con máxima reserva, se transmitió desde Roma a la cúpula de la Iglesia argentina. La decisión apunta a preservar la naturaleza del encuentro como una instancia de escucha y acompañamiento, sin superponerla con procedimientos judiciales o canónicos abiertos y sin dar lugar a interpretaciones sobre causas en curso.

Sin embargo, la iniciativa se topó con una particularidad inesperada: de acuerdo con las consultas realizadas hasta ahora por los canales abiertos para organizar la reunión, entre las víctimas argentinas no apareció un interés especialmente alto por participar. La posibilidad, de todos modos, sigue abierta.

Parte de la explicación ya es pública. A fines de agosto, la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina, la mayor organización de víctimas de abuso clerical del país, difundió un comunicado en el que rechazó la visita y aseguró que no tiene “ninguna intención” de reunirse con el Papa. El planteo contó con el respaldo de las redes de sobrevivientes de Chile y Colombia, y días después se sumó a una declaración conjunta con organizaciones de Bolivia, Brasil, Ecuador y Portugal.

En esos textos, la Red calificó la política de “Tolerancia Cero” impulsada por Francisco como una “cortina de humo”, acusó al Vaticano de continuar con el “negacionismo” y cuestionó también el paso de León XIV por España: “El Papa no tuvo la valentía de ni siquiera nombrar el delito de abuso”, sostuvo. Además, recordó que a fines de 2025 envió a la Comisión Pontificia para la Protección de Menores un informe con nombres de presuntos abusadores y denuncias por falta de reparación, y que nunca obtuvo respuesta.

Casos con resolución canónica

La organización de la visita del Papa León XIV replica el esquema utilizado para otros encuentros reservados durante los viajes papales: pocos participantes, nada de exposición pública y tiempo suficiente para una conversación personal. El criterio elegido para la Argentina, en tanto, reduce el universo de posibles asistentes a víctimas de casos que ya atravesaron un procedimiento dentro de la Iglesia y recibieron una resolución definitiva o suficientemente consolidada en sede canónica.

Uno de los antecedentes recientes es el del sacerdote Damián Rodríguez Alcobendas, ex párroco de Nordelta. En marzo de este año, la Santa Sede rechazó su apelación y confirmó su responsabilidad canónica por abuso sexual contra un menor. La resolución, comunicada por la diócesis de San Isidro, le prohíbe de por vida ejercer cargos eclesiásticos o funciones directivas en parroquias, seminarios e institutos, y acompañar o aconsejar a menores. Además, no podrá ejercer públicamente el ministerio durante cinco años, bajo apercibimiento de ser expulsado del estado clerical.

Otro caso de enorme repercusión es el de Justo José Ilarraz, sacerdote acusado de abusar de adolescentes que estaban bajo su responsabilidad en el seminario arquidiocesano de Paraná. A fines de 2024, Francisco dispuso su expulsión del estado clerical. En la justicia argentina, Ilarraz había sido condenado a 25 años de prisión, aunque luego la Corte Suprema dictó su sobreseimiento por prescripción de la acción penal.

El caso más reciente es el de Carlos Miguel Buela, fundador del Instituto del Verbo Encarnado (IVE), con sede en San Rafael, Mendoza, fallecido en abril de 2023. A fines de septiembre, los delegados pontificios a cargo del instituto hicieron públicas las conclusiones de los procesos canónicos en su contra: tanto el tribunal de primera instancia como el de apelación alcanzaron la “certeza moral” de su responsabilidad por abusos sexuales cometidos con violencia contra cinco miembros o exmiembros de la congregación. La instancia de apelación había confirmado esa conclusión el 30 de marzo de 2023, pero la muerte de Buela, menos de un mes después, impidió que se formalizara mediante una sentencia definitiva publicada. Los delegados pontificios explicaron que la difusión de las conclusiones buscaba restablecer la verdad, hacer justicia a las víctimas y contribuir a la renovación del instituto.

No todos los casos que hoy tienen visibilidad en la Argentina entrarían en la misma categoría. En los expedientes que siguen bajo análisis de tribunales eclesiásticos o del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (el “ministerio” encargado de juzgar los casos de abusos dentro del Vaticano), el criterio transmitido para esta visita es esperar a que haya una resolución antes de incorporarlos a un encuentro de estas características.

España y Francia, los antecedentes

La apertura de este espacio en la agenda argentina no es un hecho aislado. Durante su visita a España, el 8 de junio, León XIV recibió en la Nunciatura Apostólica de Madrid a seis víctimas de abusos cometidos por miembros del clero y de instituciones eclesiales. El encuentro, reservado, se extendió durante casi una hora. Cada participante le acercó propuestas a partir de su propia experiencia y, según informó el Vaticano, el Papa se comprometió a que sirvieran de base para que la Iglesia sea “verdaderamente un lugar seguro”. Algunas asociaciones españolas, sin embargo, denunciaron haber quedado afuera y reclamaron “acciones contundentes”.

La experiencia se repitió, y se profundizó, hace dos semanas en Francia. El 27 de septiembre, en Lourdes, León XIV recibió a siete víctimas en un encuentro que estaba previsto para una hora y terminó durando casi dos. Primero habló a solas con cada una y después mantuvo una reunión con todo el grupo. Fue el propio Papa quien pidió que el número de participantes fuera reducido: “Inicialmente éramos cinco, luego llegamos a siete”, contó después uno de ellos, Jérôme Guillement.

Los testimonios posteriores fueron elocuentes. “Rara vez he encontrado a alguien que tuviera una escucha tan profunda”, dijo Guillement. “Nunca habría pensado que fuera el Papa quien me abrazara”, agregó Jean-Marie Delbos. Olivier Mardi, cofundador de la asociación Voix Libérées de Touraine, describió a un Pontífice “completamente impresionado, profundamente herido”, y otro de los participantes resumió: “No es ingenuo, sabe que hay que permanecer vigilantes”. Ese mismo día, horas antes, León XIV había pedido a los obispos franceses “máxima vigilancia” frente a los abusos, a los que definió como una “lacra”, y les encomendó “curar las heridas”.

El esquema tiene un antecedente latinoamericano directo: el 17 de junio, León XIV recibió en el Vaticano a un grupo de víctimas de la región junto a cuarenta integrantes de Ceprome Latinoamérica, una red de protección de menores activa en la región desde hace una década. El Papa saludó a cada víctima personalmente y las escuchó, según el relato posterior, sin prisas.

Ese formato, con pocos participantes, reserva y tiempo personal con el Pontífice, es la referencia directa para lo que ahora se intenta armar en Buenos Aires.

Una reunión todavía en construcción

En la Argentina, el encuentro todavía está en etapa de armado. La Nunciatura funciona como puerta de entrada para propuestas y contactos, del mismo modo que con otras reuniones privadas de la agenda papal, y desde allí se canalizan las consultas antes de que cualquier definición llegue a Roma.

“El Vaticano dio el visto bueno para que las víctimas puedan ver al Papa en la Nunciatura, pero, como suele pasar en estos casos, no se van a difundir ni nombres ni horarios antes del encuentro”, explicó a Infobae una fuente al tanto de la organización. Esa es la regla habitual. Lourdes fue la excepción: el Vaticano anticipó la reunión junto con el programa oficial del viaje, más de un mes y medio antes, y en los días previos ya se conocían el lugar, la fecha y la cantidad de participantes. En Madrid, en cambio, el encuentro se informó recién la víspera.

La particularidad del caso argentino, hasta ahora, es que la disponibilidad de León XIV no tuvo como contrapartida una demanda significativa de participación, y ese dato también forma parte de la historia. Después de años de denuncias, procesos judiciales, investigaciones canónicas y respuestas institucionales muy dispares según cada caso, no todas las víctimas buscan necesariamente una audiencia papal ni le asignan a ese tipo de encuentro el mismo valor. Para algunas, como dejó en claro la Red de Sobrevivientes, el gesto llega tarde o no alcanza si no viene acompañado de decisiones concretas.

Si finalmente se concreta, será previsiblemente uno de los encuentros más reservados de la visita. No figurará entre los actos multitudinarios ni tendrá el despliegue de las reuniones políticas o eclesiales. Pero, por la sensibilidad del tema y por la línea que León XIV comenzó a marcar en sus primeros viajes internacionales, puede convertirse en uno de los momentos más significativos de su paso por la Argentina.

La organización sigue abierta y todavía falta casi un mes para el viaje, que por ahora se mantiene en pie más allá de la intervención a la que será sometido hoy el Papa. El domingo, al final del Ángelus, León XIV informó que sería operado para extirparle un nódulo pulmonar detectado en una fase muy inicial. Luego el Vaticano precisó que la internación estimada es de alrededor de una semana. El Pontífice expresó su intención de mantener la gira, que comenzará el 6 de noviembre en Uruguay, seguirá en la Argentina entre el 8 y el 11, y terminará en Perú el 17. Por el momento, el Vaticano solo adelantó que las reuniones del Papa quedan canceladas hasta el 20 de octubre, dando a entender una normalización a partir de esa fecha.