
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) implementarán el programa “Empoderando Mujeres y Niñas: Desarrollando oportunidades”, financiado por el Gobierno de Canadá.
La iniciativa tendrá una duración de tres años y beneficiará directamente a 4,000 mujeres y niñas en Honduras, Guatemala y El Salvador, con un alcance indirecto proyectado de otras 9,000 personas en las comunidades priorizadas.
De estos casos y distintas situaciones de movilidad humana: algunas han retornado a sus países, otras han sido desplazadas y hay quienes enfrentan condiciones que pueden incrementar su riesgo de emprender una migración irregular.
Ante esos escenarios, el programa combina servicios de protección con herramientas de empleabilidad y generación de ingresos.
El objetivo, según los organismos impulsores, es que las participantes desarrollen sus capacidades y cuenten con más herramientas para construir sus propios proyectos de vida. así mismo contempla fortalecer las capacidades de comunidades y organizaciones de base para protección a mujeres y niñas en situaciones de riesgo.
El componente económico
Uno de los pilares de la iniciativa es el fortalecimiento de la empleabilidad y la autonomía económica. El enfoque busca que las mujeres accedan a herramientas que amplíen sus posibilidades de participación económica y les generen alternativas para sus proyectos personales y familiares.
El programa no plantea que el fortalecimiento económico por sí solo resuelva las causas de la migración: su propósito es complementar las acciones de protección con capacidades y oportunidades que permitan a las beneficiarias contar con más recursos frente a los desafíos que enfrentan.
Kathryn Lo, representante de ACNUR, señaló que algunas mujeres enfrentan escenarios en los que deben considerar abandonar sus hogares para buscar seguridad: “Ninguna mujer debería tener que elegir entre permanecer en peligro o dejar su hogar para estar a salvo”.

Lo explicó que el proyecto pretende fortalecer las capacidades de las comunidades y organizaciones de base, y acercar respuestas de protección a las personas que más las necesitan. En ese marco, el acceso a información y redes de apoyo aparece como un componente central para que las mujeres conozcan las opciones disponibles y reciban acompañamiento ante situaciones de riesgo.
Mariana Rendón, jefa de Misión de la OIM en Honduras, destacó que fortalecer las capacidades de mujeres y niñas puede generar efectos en sus familias y comunidades: “Invertir en las mujeres y las niñas genera cambios que trascienden sus vidas y fortalecen a sus familias y comunidades”.
La meta de alcanzar indirectamente a otras 9.000 personas se explica precisamente por las acciones previstas en las comunidades seleccionadas.
Mujeres líderes y emprendedoras
En Honduras, la presentación de la iniciativa incluyó el espacio “Mujeres que inspiran a través del bienestar, el empoderamiento y las comunidades resilientes”, en el que participaron representantes de Ciudad Mujer, la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT) y una beneficiaria.

El encuentro permitió abordar, desde la experiencia de las propias mujeres, algunos de los obstáculos que pueden limitar su desarrollo personal y profesional.
Las participantes compartieron reflexiones sobre liderazgo, emprendimiento y la importancia de contar con redes de apoyo. La incorporación de esos testimonios busca conectar la estrategia regional con experiencias concretas de mujeres que encontraron en el fortalecimiento de sus capacidades una vía para ampliar sus oportunidades.
Ayesha Harji, jefa de la oficina de la Embajada de Canadá en Honduras, destacó los resultados de la primera fase del programa y señaló que la nueva etapa permitirá ampliar el número de mujeres y niñas a las que se puede llegar.
