Medicina privada prohibida en Cuba: la advertencia de Camagüey tras una lista de precios en dólares que circuló en redes

La Dirección General de Salud de Camagüey ratificó que la medicina privada continúa prohibida en Cuba y advirtió acciones legales contra la oferta de servicios con fines de lucro. (Cortesía: Cruz Roja Cubana Santiago Cuba)

La Dirección General de Salud de Camagüey ratificó que el ejercicio de la medicinaprivada continúa prohibido en Cuba y advirtió que actuará junto a las autoridades judiciales contra quienes ofrezcan o promocionen servicios médicos con fines de lucro. El pronunciamiento surgió tras la difusión en redes sociales de tarifas en dólares para consultas y procedimientos. Según información de CiberCuba

La entidad sostuvo en un comunicado publicado en Facebook que “no existe base legal alguna” para desarrollar esa actividad bajo ninguna modalidad de cobro. También afirmó que la salud pública constituye “un derecho del pueblo y un deber del Estado”.

La prohibición está contemplada en el Decreto 160/2026, vigente desde el 4 de agosto, que reserva al Estado los servicios técnicos y profesionales de atención médica y social, incluidos los odontológicos. La norma limita esas actividades para los actores económicos no estatales, aunque prevé excepciones puntuales bajo autorización.

El catálogo de Dalia Spa y los servicios sin comprobación

La controversia se originó por un catálogo difundido por Dalia Spa, un negocio privado de Camagüey, que incluía consultas iniciales de medicina interna y cardiología por USD 30. También ofrecía interconsultas y seguimientos por USD 15, ultrasonidos de entre USD 25 y USD 45, procedimientos ginecológicos, inserción y extracción de dispositivos intrauterinos y una citología cervical por USD 80.

Una mujer joven aguarda junto a otros pacientes en la sala de espera de una clínica privada identificada como Salud y Vida en Cuba. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre las ofertas figuraba un chequeo integral de laboratorio por USD 105. El establecimiento declaró después que la publicación había sido una “prueba” y que esos servicios “no están disponibles”.

No se ha comprobado que el negocio haya realizado consultas, análisis o procedimientos médicos ni que haya cobrado los montos anunciados. Lo constatado es la existencia de la publicidad y la posterior aclaración del establecimiento.

La Dirección General de Salud de Camagüey señaló que cualquier profesional sanitario o particular que intente ejercer o promover estas actividades incurre en una acción ilícita y, por lo tanto, en un delito. La institución pidió a la población denunciar ofertas de este tipo, que calificó como potencialmente fraudulentas.

Las listas de espera y la falta de insumos hospitalarios

La restricción a la medicina privada se produce mientras el sistema estatal enfrenta problemas de capacidad asistencial, abastecimiento y atención hospitalaria. La situación incluye listas de espera para operaciones, cortes eléctricos y carencias de medicamentos, oxígeno, anestesia y otros suministros.

Una paciente entrega sus documentos a una enfermera en la recepción de un centro de salud en Cuba mientras varias personas aguardan en la sala de espera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Ministerio de Salud Pública reconoció que 96 mil personas aguardaban cirugías, entre ellas 11 mil niños, y proyectó que la cifra podía alcanzar las 160 mil hacia el final de 2026, según informó Reuters en marzo. Médicos consultados por la agencia describieron dificultades para sostener tratamientos y atender pacientes durante los apagones y los problemas de suministro de agua.

En otras notas publicadas por Infobae, una ciudadana cubana describe la falta de medicamentos como una preocupación cotidiana que agrava el temor a enfermarse en Cuba, donde, según su testimonio, las recetas médicas no siempre se traducen en tratamientos disponibles para los pacientes.

El relato expone una situación en la que la búsqueda de fármacos ocupa horas de espera, obliga a recorrer distintos puntos de venta y, con frecuencia, termina sin resultados. Para esta cubana, el acceso a medicamentos dejó de ser una instancia posterior a la consulta médica y se convirtió en parte central de la enfermedad.