Mejorar la nutrición de los cultivos puede elevar la rentabilidad hasta US$ 403 por hectárea

En el inicio de una nueva campaña agrícola de granos gruesos, Fertilizar AC plantea que ajustar la dosis de nutrientes junto al diagnóstico del suelo pueden mejorar rindes y márgenes económicos (Fertilizar AC)

La fertilización debe considerarse una inversión y no solamente un costo de producción. Esa es una de las principales conclusiones de “La matemática del lote”, la presentación de Fertilizar AC que propone integrar biología, matemática y economía para evaluar cómo las decisiones nutricionales impactan en el rendimiento, la rentabilidad y la conservación de la fertilidad del suelo. El rendimiento es la variable central del negocio. Según la entidad, una nutrición adecuada permite aprovechar mejor el potencial genético de los cultivos y distribuir los costos entre más toneladas. Además, mejora la eficiencia en el uso de recursos como el agua, la semilla, el combustible y la inversión en alquiler. Las observaciones de productores CREA incluidas en el análisis respaldan la relación directa entre rendimiento y margen bruto.Para evaluar la conveniencia de fertilizar, utilizaron la relación insumo/producto (I/P), que indica cuántos kilos de grano se necesitan para adquirir un kilo de nutriente. En octubre de 2026, la relación era de 9 kilos de maíz por kilo de nitrógeno, 28 kilos por kilo de fósforo para maíz y 14 kilos por kilo de fósforo para soja. El nitrógeno para maíz se ubicaba un 8% por debajo de su promedio histórico, mientras que el fósforo para maíz estaba un 13% por encima. En soja, el fósforo se encontraba un 1% por debajo del promedio de los últimos 20 años. La conveniencia económica también depende de la eficiencia agronómica, medida como los kilos adicionales de grano obtenidos por cada kilo de nutriente aplicado. Cuando esta eficiencia supera la relación insumo/producto, la respuesta productiva alcanza para cubrir el costo del fertilizante. Por eso, las decisiones deben considerar los precios, el rendimiento esperado y las condiciones de cada lote.En maíz, una mayor fertilización puede mejorar significativamente los márgenes. Para la zona núcleo, Fertilizar comparó tres estrategias: aplicar 80 kilos de nitrógeno por hectárea, con un rendimiento alcanzable de 8 toneladas; 120 kilos, con 10 toneladas; y 160 kilos, con 12 toneladas. Los márgenes brutos estimados en campo propio fueron de US$ 468, US$ 671 y US$ 871 por hectárea, respectivamente. En campo alquilado, los resultados fueron de -US$ 105, US$ 98 y US$ 299 por hectárea. Los cálculos corresponden a octubre de 2026 y consideran un precio de referencia del maíz de abril de 2027 de US$ 201 por tonelada y un alquiler equivalente a 16 quintales de soja por hectárea. El ejercicio muestra que una fertilización insuficiente puede comprometer la rentabilidad, especialmente en campos alquilados, donde los costos fijos reducen el margen disponible.Al pasar de 80 a 160 kilos de nitrógeno por hectárea, el costo adicional es de US$ 134 por hectárea, pero el rendimiento alcanzable aumenta cuatro toneladas. Según Fertilizar, esto se traduce en US$ 403 adicionales de margen por hectárea, descontados los costos extra de fertilizante, cosecha y comercialización. Con una relación insumo/producto cercana a 9 y una eficiencia agronómica próxima a 20 kilos de grano por kilo de nitrógeno, el nutriente se paga 2,2 veces. En soja de primera, una red de ensayos en la zona núcleo mostró resultados positivos al pasar de una fertilización frecuente a una estrategia más completa. Con el aumento de la dosis de fósforo de 9 a 24 kilos por hectárea, el rendimiento pasó de 3,7 a 4,2 toneladas. Aunque el costo de los fertilizantes subió de US$ 39 a US$ 103 por hectárea, el margen bruto aumentó de US$ 652 a US$ 726, una mejora de US$ 74 por hectárea, que también se mantiene en el escenario con alquiler. El ejercicio toma como referencia un precio de la soja de mayo de 2027 de US$ 358 por tonelada.Para definir las dosis, Fertilizar destaca la importancia del diagnóstico del suelo. En nitrógeno, se consideran los nitratos presentes en el perfil de 0 a 60 centímetros, la mineralización y el efecto del cultivo antecesor. Para fósforo, se mide el contenido extractable mediante el método Bray en los primeros 20 centímetros y se compara con el umbral crítico del cultivo. En azufre, se analizan los sulfatos y la materia orgánica, aunque el diagnóstico es menos preciso. El balance entre los nutrientes aplicados y los extraídos por las cosechas también permite evaluar la reposición necesaria para sostener la fertilidad. En la campaña 2025/26, el maíz registró balances de -34 kilos de nitrógeno, -9 de fósforo y -5 de azufre por hectárea. La reposición fue del 60% para nitrógeno y fósforo y del 38% para azufre. En soja, los balances fueron de -11 kilos de fósforo y -6 de azufre, con reposiciones del 22% y el 28%, respectivamente. Además, el nitrógeno es más móvil y puede perderse por lavado, mientras que el fósforo tiende a quedar retenido en el suelo y puede ser aprovechado por cultivos posteriores. Para Rotondaro, esta campaña agrícola “podría ser récord”El presidente de Fertilizar Asociación Civil, Roberto Rotondaro destacó en diálogo con Chacra TV, que “actualmente la relación entre el maíz y el nitrógeno se encuentra por debajo del promedio histórico, una señal favorable para el productor”. En cuanto al fósforo, señaló que “los valores son similares a los del año pasado, aunque levemente inferiores”. Sin embargo, Rotondaro advirtió que el desafío “no pasa únicamente por seguir la evolución de los precios, sino también por aprovechar el potencial productivo de cada lote. En Argentina, cultivos como el maíz y el trigo, y también la soja, tienen una brecha de producción que llega al 40%”, afirmó. Y ejemplificó: “Donde sacamos 9 toneladas de maíz, podemos sacar 10, 11, 12; y donde sacamos 4 toneladas de trigo, podríamos sacar 5,5 o 6”.Consultado sobre las recomendaciones para los productores en una campaña con buena disponibilidad de agua en términos generales, Rotondaro aseguró que “el diagnóstico previo a la toma de decisiones implica saber dónde estoy parado, conocer el ambiente, el lote donde estoy produciendo”. En esa línea, insistió en la necesidad de realizar muestreos y análisis de suelo para identificar los nutrientes disponibles y determinar cuáles deben incorporarse según el cultivo. “Una adecuada fertilización impacta muy fuerte en los rendimientos”, subrayó. Rotondaro anticipó: “si el clima acompaña y mejoramos la nutrición, podríamos llegar a superar la campaña récord de 2025/26”, y advirtió que “el desafío no consiste solamente en lograr un pico de producción, sino en sostenerlo a lo largo del tiempo”. “Para poder producir esa campaña récord, sostenerla y seguir aumentando un poco más a lo largo del tiempo, tenemos que fertilizar más en los lotes, ir a manejos que tienen que ver con reposición y con cuidar la fertilidad química”, concluyó.