La policía utilizó gases lacrimógenos el martes (6 de octubre) para dispersar a estudiantes y simpatizantes que protestaban en la ciudad francesa de Estrasburgo, en el marco de unas manifestaciones a nivel nacional que exigían al gobierno soluciones ante la falta de personal y el deterioro de las aulas.
Mientras tanto, en Lyon, Michele Dalon, una manifestante de 76 años, explicó los motivos que la llevaron a unirse a la protesta. “Hay un hilo conductor en mi vida: la solidaridad”, afirmó, al describir su trayectoria como trabajadora social y activista sindical.
“En este momento, creo que debemos solidarizarnos con los jóvenes. ¿Qué clase de mundo les estamos dejando?”, añadió Dalon. “Y si ellos sienten desesperanza, en parte es culpa nuestra”.
Las manifestaciones del martes se producen tras dos semanas de protestas que comenzaron en los suburbios más desfavorecidos de París y se extendieron por todo el país. El gobierno respondió desplegando unidades antidisturbios, argumentando que el movimiento había derivado en violencia urbana.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, también ha ordenado a sus ministros que aborden las principales demandas de los estudiantes. Entre ellas figuran garantizar la sustitución de los profesores ausentes, revisar la duración de la jornada escolar —que abarca de las 8:00 a. m. a las 6:00 p. m.— y la necesidad de pausas más largas para el almuerzo.
Decenas de miles de personas se manifestaron este martes en París en una jornada de reivindicación de mejoras en la educación y de convergencias de luchas contra los recortes en el sector público, que según los organizadores reunirá en toda Francia a al menos 250.000.
La manifestación estudiantil de la capital, la más numerosa de las convocadas este martes, comenzó en la plaza de la República.
Esta revuelta de alumnos de secundaria, que empezó el 17 de septiembre en un liceo de las afueras de París y se extendió después a toda Francia para pedir una mejora de las condiciones en los centros y en la organización de los estudios, sucede en plena polémica por las denuncias de violencia policial contra los menores.
Las marchas de este martes han contado con el apoyo de sindicatos como la CGT -el segundo en número de afiliados en Francia- y de partidos de izquierdas, como la Francia Insumisa (LFI) y el Partido Socialista (PS).
El líder del LFI, el candidato a las presidenciales de 2027 Jean-Luc Mélenchon, aseguró, en declaraciones captadas por las televisiones, que se trata de la mayor movilización juvenil en 50 años y pidió a los participantes “prudencia”.
“Es una cosa increíble lo que están haciendo, no se dan cuenta. Es el movimiento de juventud más poderoso que se haya visto en Francia en 50 años. Y nadie se atreve a decirles que están equivocados, porque tienen toda la razón”, manifestó Mélenchon, al saludar a un grupo de estudiantes.
La protesta parisina, en la que se esperan entre 20.000 y 40.000 participantes, cuenta con un dispositivo especial de seguridad, con miles de policías y gendarmes en las calles, y con el cierre de diez estaciones de metro anexas al recorrido de la manifestación (entre la place de la República y la de Nación).
La convergencia de luchas entre estudiantes, sindicatos y la izquierda sucede tras la presentación del plan presupuestario para 2027 del Gobierno de Sébastien Lecornu, criticado por incluir medidas de ahorro que el Ejecutivo justifica debido a la elevada deuda del país (casi el 120 % del PIB) y la presión que los bonos franceses sufren en los mercados.
(Con información de Reuters y EFE)
