“Nunca es tarde para empezar”: el hombre que corre desde los 50 años, acumula más de 200 carreras y entrena como un atleta de élite

Cuando José Aguiar cumplió 50 años, la mayoría de sus contemporáneos ya reducía la actividad física o la abandonaba por completo. Él eligió el camino opuesto: se calzó unas zapatillas y salió a correr por primera vez. Casi dos décadas más tarde, el brasileño de 68 años acumula más de 200 carreras, entrena con una disciplina propia de la élite y se convirtió en un símbolo de superación deportiva con un millón de seguidores en Instagram.

Su historia desafía cada prejuicio sobre la edad y los límites del cuerpo. Lejos de resignarse al paso del tiempo, Aguiar construyó una rutina diaria que combina sesiones de carrera, trabajo de fuerza en el gimnasio y una alimentación planificada. “Mi objetivo es tener longevidad y prevenir lesiones al correr”, aseguró el corredor en una de sus publicaciones, según recogió Mundo Deportivo. En sus videos, documenta cada detalle de su preparación para los cientos de miles de personas que lo siguen.

A los 50 años decidió empezar a correr y ya completó más de 200 carreras

A los 68 años, el brasileño combina entrenamiento diario de running y fuerza, una alimentación planificada y supervisión profesional para prevenir lesiones (@zeaguiarcorredor)

El punto de partida del deportista no fue una marca, un podio ni un tiempo récord. Fue una decisión personal a una edad en la que pocos se animan a iniciar un deporte de impacto como el running. Sin embargo, esa apuesta se transformó en un estilo de vida que sostiene desde entonces con constancia y método. Su jornada arranca a las seis de la mañana con un desayuno contundente: dos huevos fritos, yuca -mandioca- al horno y café. Esa combinación de proteínas e hidratos de carbono le aporta la energía necesaria para afrontar la primera sesión del día. Antes de las siete, ya viste su indumentaria deportiva y sale a entrenar. La sesión de carrera dura aproximadamente una hora y sigue un esquema de progresión controlada. Comienza a un ritmo de 4:52 min/km, acelera de forma gradual hasta alcanzar los 2:53 min/km y luego desciende para cerrar en 4:58 min/km. Esa variación de ritmos le permite trabajar distintas zonas de intensidad sin someter al cuerpo a una carga uniforme, algo especialmente importante para un deportista de su edad. Sentadillas, poleas y flexiones: la preparación de fuerza que complementa cada kilómetroEl veterano atleta no se limita al asfalto. En su cuenta de Instagram también mostró el segundo pilar de su preparación: el trabajo en el gimnasio, que considera esencial para proteger su estructura muscular, articular y ósea frente al desgaste natural de los años. Antes de trasladarse al centro de entrenamiento, consume un café con una banana como refrigerio rápido. Una vez allí, dedica los primeros minutos a ejercicios de flexibilidad y movilidad, un bloque diseñado para preparar las articulaciones y reducir el riesgo de lesión. A partir de ese momento, y siempre bajo la supervisión de un entrenador personal, ejecuta una serie de movimientos que incluyen sentadillas, zancadas, tracción con poleas, abdominales, flexiones y levantamientos de peso. La sesión se extiende durante aproximadamente una hora y media. Cada ejercicio responde a un criterio específico: prevenir el deterioro óseo, preservar la masa muscular y mantener la capacidad funcional del cuerpo. Para el brasileño, ese trabajo no es un complemento menor, sino una parte central de su estrategia para seguir corriendo sin limitaciones. “Nunca es tarde para empezar”, el mensaje que inspira a miles de personas mayores de 50Más allá de los registros deportivos, lo que convirtió al corredor de 68 años en un fenómeno de las plataformas digitales fue su mensaje. El propio Aguiar reconoció que nunca antes entrenó “con este nivel de estructura” y que los resultados lo sorprendieron. “¡Me siento muy bien! Por eso digo que nunca es tarde para empezar”, afirmó en el mismo video donde muestra su rutina completa.

Su caso representa un ejemplo concreto de que la práctica deportiva exigente no tiene fecha de vencimiento, siempre que se cuente con planificación, acompañamiento profesional y una motivación definida. El corredor no se propuso competir contra el tiempo, sino utilizarlo a su favor: cada año que suma corriendo refuerza su convicción de que el cuerpo responde cuando se lo cuida con disciplina.

Con 68 años, más de 200 competencias en sus piernas y una comunidad digital que crece sin pausa, el deportista sudamericano demuestra que empezar tarde no significa llegar después. Su historia, compartida a diario en Instagram, sigue motivando a quienes creen que la edad es un obstáculo para transformar su vida a través del deporte.