Polémica en Sídney: una mujer sacó un pez invasor de un parque público y las autoridades explicaron por qué está prohibido

Un video que muestra a una mujer cargando sobre su hombro un enorme pez de agua dulce conocido como carpa común (Cyprinus carpio), extraído de un estanque en el Centennial Park de Sídney, Australia, acumuló miles de reproducciones en redes sociales y abrió una discusión que llegó hasta las autoridades de Nueva Gales del Sur.

La grabación, registrada por un transeúnte en uno de los espacios verdes más emblemáticos y concurridos de la ciudad, muestra a la mujer alejándose de la laguna con el ejemplar sobre el hombro, cuyo largo abarca casi todo su torso, lo que evidencia el tamaño considerable del animal.

La polémica dividió a los usuarios en dos bandos: quienes señalan que la pesca está prohibida dentro del recinto y quienes consideran que la acción resultó positiva, dado que este pez es una especie invasora que deteriora los cursos fluviales en el este del país. La intensidad de la controversia obligó a organismos gubernamentales a pronunciarse sobre el episodio, según informó el medio de noticia local 7News.

El gobierno confirmó que la pesca no está permitida en Centennial Parklands

La entidad administradora de los espacios verdes explicó que la restricción busca preservar la calidad hídrica, la fauna y la seguridad de los visitantes (Captura de video)

En este contexto, un vocero de Parques del Gran Sídney, la agencia estatal que administra los espacios verdes de la metrópoli, se refirió a las imágenes de forma directa. “La pesca no está permitida en Centennial Parklands para proteger la calidad del agua, la vida silvestre y la seguridad de los visitantes”, declaró el funcionario al medio australiano. La entidad dejó en claro que sus guardaparques realizan patrullajes regulares en las lagunas y actúan cuando detectan infracciones.

Pese a la restricción, el propio sitio web de la agencia reconoce que la carpa constituye una plaga dentro del predio. El animal degrada las condiciones hídricas y limita las posibilidades de que los peces nativos logren establecerse en esos ecosistemas. Su elevada capacidad reproductiva agrava la situación, ya que desplaza a las especies autóctonas al competir por recursos y territorio.

La pesca no autorizada en el predio puede derivar en multas de entre 150 y 500 dólares australianos, aplicables en el acto, según precisó el portal news.com.au. Tras la viralización del clip, los agentes intensificaron las rondas de vigilancia en la zona

Extrajeron varias toneladas del pez sin lograr erradicar la población

El Departamento de Industrias Primarias indicó que los hábitos alimentarios en el fondo remueven sedimentos y enturbian las reservas, una característica que agrava el daño ambiental causado por estos ejemplares (Imagen Ilustrativa Infobae)

En paralelo, la administración del parque ensayó distintos métodos de control a lo largo de los años. Técnicas como la electropesca, el uso de redes y la captura con línea permitieron retirar varias toneladas de ejemplares, pero ninguno de esos programas consiguió eliminar por completo la presencia de la carpa. Según los propios gestores del lugar, el problema persiste y representa un desafío continuo para la conservación de los cuerpos hídricos.

El Departamento de Industrias Primarias y Desarrollo Regional de Nueva Gales del Sur (DPIRD) aporta un dato que explica la dificultad: el pez posee “hábitos destructivos de alimentación en el fondo” de los estanques, lo que remueve sedimentos y enturbia las reservas. Además, su ciclo reproductivo lo convierte en un organismo prácticamente imposible de erradicar, incluso con intervenciones sistemáticas.

Las autoridades recomiendan sacrificar los especímenes atrapados y no devolverlos a las lagunas

El organismo estatal señaló que la falta de depredadores naturales permite que la población siga multiplicándose (Captura de video)

Aunque el DPIRD admite que la pesca recreativa tiene un efecto limitado sobre estas poblaciones, su postura es contundente respecto a los ejemplares que se atrapen: en lo posible no deben regresar al medio acuático bajo ninguna circunstancia.

El departamento sugiere, además, que los animales sean aprovechados siempre que resulte posible. Entre las alternativas menciona el consumo humano, la elaboración de alimento para mascotas o ganado y su uso como fertilizante. “Cuando no existen opciones de aprovechamiento, deben ser descartados de forma apropiada”, indican los lineamientos oficiales de la entidad.

La pesca recreativa, según el propio DPIRD, no alcanza para controlar la expansión de la carpa común en los sistemas fluviales del este de Australia, donde la especie continúa reproduciéndose sin depredadores naturales que limiten su crecimiento.