“Por qué no reinventamos el cuidado”: una joven que creó una aplicación de salud a demanda y construyó una empresa de más de USD 225 millones

La empresa Abby Care, fundada en 2021, certifica a parientes de personas con autismo o parálisis cerebral como trabajadores formales pagados con fondos del seguro médico público estadounidense (Imagen Ilustrativa Infobae)

Havi Nguyen fundó a los 21 años un modelo que incorpora a familiares de pacientes con discapacidades como cuidadores certificados dentro del sistema de Medicaid, el programa público de seguro médico de Estados Unidos. Hoy, a sus 26 años, la startup está valuada en USD 225 millones y opera en ocho estados del país, según la revista Forbes. La idea tomó forma mientras la fundadora trabajaba en una empresa de salud mental en San Francisco, donde enfrentó dificultades para conseguir atención domiciliaria para niños con autismo. Esa experiencia la llevó a investigar los programas estatales de cuidado familiar remunerado y, en 2021, a fundar la compañía Abby Care en Colorado, uno de los pocos estados que ya contaba con un esquema de ese tipo. Abby Care opera como proveedor de Medicaid y paga salarios a cuidadores familiares certificadosEl mecanismo funciona así: la empresa recibe fondos del programa a través de aseguradoras y, con esos recursos, paga los salarios del personal, que debe completar una capacitación para obtener la certificación estatal. El proceso incluye cursos online y dos jornadas presenciales donde se enseñan técnicas como RCP y la maniobra de Heimlich. Una vez certificados, quienes asumen el rol de cuidadores trabajan junto a uno de los cerca de 80 enfermeros de la compañía para diseñar un plan de atención personalizado. Luego gestionan su actividad a través de una aplicación propia que permite registrar horas, consultar historiales médicos y acceder a un asistente de salud basado en inteligencia artificial. El modelo apunta a un segmento específico: pacientes que requieren asistencia prolongada en su domicilio, como personas con autismo, parálisis cerebral o adultos mayores. Nguyen señaló que la propuesta busca hacer en la salud domiciliaria lo que Uber hizo con los taxis y Airbnb con los hoteles. “¿Por qué no reinventamos un nuevo modelo de atención donde podamos aprovechar el rol del familiar, que mejor conoce al paciente?”, planteó en declaraciones recogidas por Forbes. En 2025 la empresa registró USD 15 millones en ingresos y recibió USD 45 millones de inversoresSegún un informe de la Asociación Americana de Jubilados (AARP) difundido en marzo de 2025, unos 59 millones de personas en Estados Unidos —la mayoría sin remuneración— prestaron cuidados familiares durante 2024, acumulando cerca de 50.000 millones de horas de trabajo. A una tarifa promedio de USD 20,41 por hora, ese esfuerzo equivaldría a casi USD 1 billón en salarios potenciales no cobrados. Un estudio de la Universidad de Pensilvania de mayo del mismo año estimó que quienes asumen esa tarea sin cobrar acumulan pérdidas anuales de entre USD 80.000 y USD 100.000, por menores ingresos y deterioro en su calidad de vida. El emprendimiento busca revertir esa situación al convertir ese trabajo informal en empleo formal remunerado. La compañía registró ingresos por USD 15 millones el año pasado. Tres firmas de capital de riesgo aportaron en total USD 45 millones en financiamiento, y la última ronda fijó la valuación en USD 225 millones. “Pensamos que esto es una oportunidad muy interesante si logra crear una plataforma y un mercado”, afirmaron desde una de esas firmas, en declaraciones citadas por la revista. La dependencia de Medicaid expone a la startup a cambios regulatorios y riesgo de fraudeNguyen creció en Baytown, Texas, hija de inmigrantes vietnamitas que tenían un salón de manicura. Como los ingresos familiares eran bajos, accedieron al programa desde temprano, y desde pequeña fue ella quien gestionó sus trámites. Más tarde obtuvo una beca para estudiar informática en la Universidad de Columbia e hizo pasantías en Google y Facebook antes de ingresar al mundo de las startups de salud. El negocio depende directamente de las políticas federales, lo que lo expone a riesgos frente a cambios legislativos o recortes presupuestarios. El fraude es otro problema estructural del sector: en junio, el fiscal general de Pensilvania acusó a dos personas de apropiarse de USD 180.000 del programa mediante el registro de horas no trabajadas.

Desde una de las firmas inversoras destacaron que las herramientas de IA de la startup permiten detectar irregularidades con mayor eficacia que los sistemas tradicionales, gracias al control digital obligatorio que exige la aplicación. Actualmente, 37 estados respaldan el tipo de atención que brinda la empresa, aunque por ahora opera solo en ocho de ellos.