El destino volvió a interponerse entre Fausto Vera y el Superclásico. Los estudios médicos realizados este lunes confirmaron que el mediocampista de River Plate sufrió un desgarro en el isquiotibial derecho durante la goleada ante Belgrano en Córdoba y tendrá aproximadamente tres semanas de recuperación, un plazo que lo deja afuera no solo del duelo ante Boca en La Bombonera, sino también del cierre de la fase regular del Torneo Clausura.
El volante de 26 años apenas pudo disputar 14 minutos en el estadio Mario Alberto Kempes. Había ingresado a los 68 en lugar de Tobías Andrada, cuando Leonardo Ponzio buscó reforzar la contención en el mediocampo tras la vuelta de Aníbal Moreno a la titularidad. Sin embargo, una aceleración en la mitad de la cancha le bastó para sentir un pinchazo en el posterior derecho. Vera pasó la pelota hacia un costado, se tocó de inmediato la zona afectada y se arrojó al césped para pedirle al cuerpo técnico que realizara el cambio. En su lugar entró Juan Cruz Meza.
La imagen del mediocampista en el piso, con evidentes gestos de dolor, encendió las alarmas en el mundo River apenas se consumó la victoria en Córdoba. Los peores presagios se confirmaron cuando la resonancia magnética arrojó la lesión muscular, con un tiempo estimado de recuperación que lo margina de los tres compromisos restantes de la fase regular: Racing en el Monumental, Boca en La Bombonera y Aldosivi en la última fecha.
La baja golpea un sector sensible del plantel. Vera, cuyo contrato a préstamo con Atlético Mineiro vence en diciembre, había sido titular en los seis partidos previos del interinato de Ponzio y solo quedó en el banco de suplentes en Córdoba por una decisión táctica vinculada a la carga de partidos. “Veníamos de jugar sábado y miércoles y necesitábamos frescura. Iban a tener oportunidades todos, pero algunos iban a tener que esperar. Justo Fausto entró y tuvo una lesión”, explicó el entrenador interino en conferencia de prensa tras el partido.
La situación tiene un antecedente que refuerza la desdicha del futbolista con este tipo de citas. En la previa del Superclásico anterior, Vera también había quedado marginado por un esguince de rodilla sufrido en el duelo frente a Carabobo, de modo que todavía no pudo disputar un clásico contra el rival de toda la vida bajo esta etapa en el club. El dato agrega un componente de frustración individual a un problema que, en lo colectivo, obliga a Ponzio a replantear la estructura del mediocampo en un tramo decisivo de la temporada.
River necesita estos últimos partidos de la fase regular para consolidar su posición en la tabla anual y asegurar una plaza en la Copa Libertadores 2027, objetivo que adquirió una importancia mayúscula en el tramo final del semestre. La goleada ante Belgrano ofreció aire fresco en ese sentido, pero la lesión de uno de los volantes centrales más utilizados por el cuerpo técnico le quita una pieza clave justo cuando la exigencia competitiva se intensifica.
Con la baja confirmada, la decisión institucional sobre el futuro de Vera también queda envuelta en incertidumbre. River debe definir antes de fin de año si ejecuta la opción de compra fijada en 4 millones de dólares para quedarse con el pase del jugador de manera definitiva, una cifra que el club deberá evaluar en función del rendimiento, la condición física y las prioridades presupuestarias del próximo ciclo. La lesión, aunque de corto plazo, añade un factor a tener en cuenta dentro de esa negociación.
Por lo pronto, el mediocampista iniciará su proceso de rehabilitación y quedará al margen de toda actividad competitiva hasta la segunda semana de noviembre. Los próximos días dirán si Ponzio opta por darle mayor protagonismo a Moreno como único cinco o si busca una alternativa interna para cubrir la ausencia en el doble pivote, especialmente de cara al cruce del próximo fin de semana en el Monumental ante Racing y, una semana después, al Superclásico en territorio rival.
