Rotura de menisco después de los 50 años: el fortalecimiento muscular puede reducir la necesidad de operación

Una de cada tres personas mayores de 50 años presenta una rotura de menisco, a menudo sin manifestar síntomas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El dolor en la cara interna de la rodilla, la dificultad para extenderla y la sensación de que falla al caminar suelen llevar a pensar en una operación. Sin embargo, muchas roturas degenerativas de menisco después de los 50 años pueden tratarse sin cirugía, con un programa sostenido de fortalecimiento de las piernas y seguimiento médico. Según informó The Telegraph, el cirujano de rodilla y especialista en lesiones de deportistas de élite Andy Williams cuestionó la indicación automática de intervenciones para estos casos. El experto sostuvo que, antes de evaluar una meniscectomía parcial, muchos pacientes deberían realizar al menos tres meses de ejercicios destinados a recuperar fuerza y estabilidad.Las lesiones del menisco son frecuentes a partir de la mediana edad. El medio británico indicó que una de cada tres personas mayores de 50 años presenta una rotura, muchas veces sin síntomas. El menisco es un tejido cartilaginoso situado entre los huesos de la articulación y cumple una función de amortiguación y distribución de cargas. La cirugía no siempre mejora el resultado a largo plazo Un estudio publicado en abril en The New England Journal of Medicine siguió durante una década a pacientes con desgarros degenerativos del menisco medial, ubicado en la zona interna de la rodilla. La investigación no encontró ventajas de recortar la parte afectada frente a conservarla sin intervención quirúrgica. Los datos se sumaron a trabajos anteriores que pusieron en duda la utilidad de la artroscopia en lesiones relacionadas con el desgaste. Una investigación publicada en The British Medical Journal comparó doce semanas de ejercicios de fuerza con cirugía mínimamente invasiva.Dos años después, el 81% del grupo que entrenó informó menos dolor, frente al 77% de quienes pasaron por el quirófano. Williams explicó a The Telegraph que la extracción de tejido requiere cautela, porque el menisco conserva una función protectora dentro de la articulación. “La cirugía consiste en intentar extirpar la menor cantidad posible para mantener cierta función”, señaló el especialista. El riesgo aumenta si se elimina una porción amplia del cartílago. De acuerdo con el cirujano, la pérdida de tejido puede elevar la presión sobre la rodilla y favorecer el desgaste articular. Por ese motivo, la decisión depende de los síntomas, el tipo de lesión y la cantidad de menisco que todavía conserva capacidad funcional. Los músculos compensan parte de la función perdida Los ejercicios no reparan una rotura. Su objetivo consiste en mejorar la capacidad de los músculos para absorber cargas, controlar los movimientos y sostener la articulación durante actividades como caminar, subir escaleras o desplazarse por terrenos irregulares.El fisioterapeuta musculoesquelético Alex Quinn, citado por The Telegraph, advirtió que la continuidad suele ser el mayor obstáculo. “Cuando le dices a alguien que este es un proceso de seis meses, es difícil convencerlo”, afirmó. También precisó que los cambios pueden demorar varios meses y que una mejoría inmediata no siempre aparece al comienzo del tratamiento. Un programa de rehabilitación puede incluir entre dos y tres sesiones semanales, con aumento gradual de la carga. Quinn recomendó no entrenar hasta el agotamiento y detenerse en cada serie cuando aún se puedan hacer entre dos y cuatro repeticiones correctas. Cuándo la intervención sigue siendo necesaria La rehabilitación no reemplaza la evaluación de un traumatólogo o cirujano de rodilla. Hay situaciones en las que la operación mantiene una indicación clara. Williams señaló que considera la cirugía cuando el dolor intenso persiste pese al ejercicio, aparece inflamación recurrente o los movimientos de flexión profunda y giro provocan molestias relevantes.También existe una señal de alerta: el bloqueo mecánico. Si un fragmento del menisco se desplaza dentro de la articulación e impide doblar o estirar la pierna, puede ser necesario retirarlo mediante cirugía. El cirujano ortopédico Ian McDermott, profesor de la Universidad Brunel de Londres, explicó que algunos desgarros todavía pueden repararse. En esos cuadros, la prioridad no consiste en recortar el tejido, sino en suturarlo para permitir su cicatrización. Las roturas recientes, ubicadas cerca de la zona externa del menisco y con mejor irrigación sanguínea, tienen mayores probabilidades de recuperación. McDermott estimó que dos tercios de los desgarros degenerativos en pacientes mayores no requieren operación. La decisión final depende de la localización de la lesión, del grado de desgaste y de la respuesta al fortalecimiento. Sentadillas, zancadas y bicicleta entre los ejercicios recomendados Entre los ejercicios sugeridos por Quinn figuran las sentadillas con mancuernas, zancadas, el peso muerto rumano, elevaciones de talones y los puentes de cadera. Cada movimiento busca reforzar grupos musculares que contribuyen a la estabilidad de la rodilla.La bicicleta estática puede integrarse como una actividad de bajo impacto dentro de una rehabilitación individualizada, siempre que la carga, el rango de movimiento y los síntomas sean supervisados por un profesional. La evidencia reciente respalda priorizar el fortalecimiento progresivo y el control neuromuscular.

El plan de rehabilitación planteado por los especialistas contempla entre tres y seis meses de entrenamiento progresivo antes de reconsiderar una intervención, salvo que aparezcan bloqueos articulares u otros síntomas que requieran una evaluación quirúrgica inmediata.