
Digger, la comedia negra dirigida por Alejandro González Iñárritu y protagonizada por Tom Cruise, recaudó apenas 20 millones de dólares en todo el mundo durante su primer fin de semana, después de estrenarse el viernes 2 de octubre. El resultado dejó a Warner Bros. ante una pérdida estimada de 148 millones y representó el peor debut comercial del actor en casi dos décadas.
Un presupuesto demasiado grande para su recaudación
La película obtuvo 8 millones de dólares en unas 3.300 salas de Norteamérica y otros 12 millones en 73 mercados internacionales, según cifras recopiladas por Variety. El dato doméstico todavía es provisional y podría bajar hasta 7,5 millones cuando se complete el recuento.
Warner Bros. esperaba originalmente una apertura de entre 18 y 20 millones de dólares solo en Estados Unidos. Las previsiones fueron reducidas a entre 12 y 15 millones ante la recepción inicial, pero el estreno tampoco alcanzó esa nueva meta. La producción terminó en el quinto lugar de la taquilla norteamericana.
El problema central es la distancia entre esos ingresos y el dinero invertido. Warner Bros. aprobó inicialmente un presupuesto de 125 millones de dólares, pero la prolongación del rodaje elevó el costo de producción hasta una horquilla de entre 160 y 180 millones. Deadline calcula un desembolso neto cercano a 160 millones, después de aplicar los incentivos fiscales obtenidos por filmar en los estudios Leavesden, en Reino Unido.
A esa cifra se suman cerca de 100 millones destinados a publicidad mundial, además de los gastos de distribución, televisión y explotación doméstica. Los costos globales rondarían los 275 millones de dólares, mientras que los ingresos totales proyectados serían de 127 millones. Esa estimación incluye salas, aerolíneas, alquiler digital, ventas bajo demanda, streaming y licencias televisivas.
Deadline calcula una pérdida final de 148 millones. Ejecutivos consultados por Variety sostienen que Digger necesitaría recaudar alrededor de 350 millones para equilibrar sus cuentas, aunque un portavoz de Warner Bros. redujo ese umbral a 300 millones.
El contrato de Cruise agrega presión: el actor recibe un porcentaje de los ingresos desde el primer dólar recaudado, antes de que Warner Bros. recupere su inversión. David A. Gross, analista de Franchise Re, señaló que los números serían aceptables para una comedia negra pequeña, pero no para una producción de esta escala.
Una recepción débil dentro y fuera de Estados Unidos
El desempeño comercial estuvo acompañado por valoraciones divididas. Rotten Tomatoes registró un 51% de críticas positivas, mientras que el público consultado por CinemaScore le otorgó una calificación C+. Es una de las notas más bajas de la carrera de Cruise.
El resultado quedó por debajo de Verity, protagonizada por Anne Hathaway y Dakota Johnson, que lideró el fin de semana con 32,6 millones de dólares en Estados Unidos y 62 millones a nivel mundial. Resident Evil ocupó el segundo puesto con 12,5 millones en su tercera semana, y En el corazón de la bestia, con Brad Pitt, sumó otros 11 millones. Primetime, de A24, también superó a Digger con 8 millones.
Warner Bros. intentó incorporar la recepción negativa a su campaña publicitaria. Uno de los anuncios reunió términos como “desagradable” y “desconcertante” e invitó al público a decidir por sí mismo. Otra parte de la promoción sugirió que el rechazo estaba concentrado en Estados Unidos, pero los 12 millones obtenidos en el resto de los mercados mostraron una respuesta internacional similar.
El 60% de los asistentes tuvo entre 18 y 34 años, el grupo al que Iñárritu había señalado como destinatario de la película. Esa presencia juvenil no alcanzó para sostener la recaudación inicial.

Del desarrollo en Netflix al acuerdo con Warner Bros.
Digger sigue a un poderoso magnate petrolero cuyo proyecto relacionado con los casquetes polares provoca un desastre ambiental global. Iñárritu comenzó a desarrollar la historia en Netflix, después de dirigir Bardo para la plataforma. Leonardo DiCaprio estuvo interesado en el proyecto durante esa etapa.
El cineasta trasladó luego la producción a Legendary, tras el lanzamiento de No mires arriba, la sátira ambiental dirigida por Adam McKay. Allí comenzó a trabajarse con Cruise como protagonista. Legendary vendió posteriormente a Warner Bros. los costos de desarrollo y no participó en la financiación.
La película se convirtió en el primer proyecto del acuerdo no exclusivo firmado en 2024 entre Cruise y Warner Bros. Los entonces responsables de la división cinematográfica, Michael De Luca y Pamela Abdy, aprobaron el presupuesto inicial basándose en la combinación del actor con Iñárritu. Abdy ya había trabajado con el director en Birdman y El renacido, mientras que De Luca había colaborado con Cruise en Magnolia.
El montaje también atravesó cambios. Una primera versión duraba unos 30 minutos más y tuvo una respuesta negativa en una proyección de prueba. El segundo corte, reducido hasta las dos horas y nueve minutos definitivas, obtuvo mejores resultados. Una aseguradora cubrió además una repetición de rodaje vinculada con el maquillaje utilizado para transformar físicamente a Cruise.
El estreno llegó días antes del cambio de control previsto para Warner Bros. y de la salida de De Luca y Abdy, anunciada para el 6 de octubre. Deadline espera que Digger llegue pronto al video bajo demanda, una ventana que podría aportar ingresos adicionales sin alterar la fuerte pérdida proyectada.
