
Las cajas con agua y comida enlatada caían bajo las aspas aún en marcha del helicóptero, y los vecinos de Cañas corrían a buscarlas antes de que el aparato volviera a despegar.
Ese pueblo costero panameño llevaba tres días incomunicado por carretera desde el terremoto de magnitud 7.5 que sacudió el sur del país el viernes.
Este lunes, por fin, recibieron más de una tonelada de ayuda humanitaria trasladada por aire por la Policía Aeronaval.
“Gracias, gracias y gracias”, repetían los pobladores mientras sostenían las cajas entre los brazos. Según pudo constatar un equipo de la agencia EFE durante un sobrevuelo junto a las autoridades, el pueblo presenta estructuras dañadas y tiendas de acampar instaladas por los propios vecinos. El agua llegó antes que el camino Cañas se ubica a unos 350 kilómetros al sur de Ciudad de Panamá, a más de un centenar de kilómetros de la carretera Panamericana. Frente a la costa, una isla homónima quedó inundada por el aumento de la marea tras el sismo, lo que obligó a varios residentes a trasladarse a tierra firme. El terremoto de magnitud 7.5 del 9 de octubre destruyó tramos de carretera y puentes de acceso a comunidades remotas de la península de Azuero, y dejó a poblados como Cañas sin otra vía de abastecimiento que el helicóptero.“Estamos muy agradecidos por la ayuda. La gente ha sufrido mucho desastre (…) aún se sienten mucho las réplicas”, dijo Michael Jiménez a EFE con una caja de cartón entre las manos. Otro vecino, Abdiel Martínez, caminaba a paso acelerado con su carga mientras agradecía: “Gracias por la ayuda. No sentimos muy contentos”. Decenas de pueblos coloniales quedaron aislados La península de Azuero, donde se ubica Cañas, concentra numerosos poblados con trazado urbanístico de la época colonial española, cuna de los primeros movimientos independentistas panameños del siglo XIX. Muchos de ellos sufrieron edificaciones dañadas, carreteras con grietas y deslizamientos que obligan a sus habitantes a acampar al aire libre. “Son lugares que debido al terremoto han quedado incomunicados vía carretera. Por el terremoto muchas carreteras están colapsadas”, detalló ante EFE el mayor Miguel Tejada, de la Aeronaval. El oficial explicó que el Servicio Nacional Aeronaval combina tres frentes: “Estamos trasladando ayuda humanitaria vía aérea, terrestre y acuática con helicópteros y haciendo evacuación médicas con aviones en las área afectadas”. Debido al aislamiento, muchos pueblos aún esperan asistencia. Los vecinos se organizan con ollas comunales en los parques para alimentar a quienes perdieron el acceso a sus viviendas.Estados Unidos participa en la logística aérea Parte de los envíos, compuestos principalmente por agua y comida enlatada, se despliega desde un estadio de béisbol en Las Tablas, cabecera de una de las provincias más afectadas. Según Tejada, esa operación cuenta con el apoyo del Comando Sur de Estados Unidos. El dato se suma a la asistencia estadounidense confirmada estos días: el embajador Kevin Marino Cabrera informó que el gobierno de Donald Trump autorizó una partida inicial de USD 5 millones para la emergencia, con helicópteros Chinook del Comando Sur y especialistas en evaluación estructural desplegados sobre el terreno. El Grupo Banco Interamericano de Desarrollo ofreció además un financiamiento contingente de hasta USD 300 millones y USD 500.000 en fondos no reembolsables, mientras la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe donó USD 250,000 para asistencia inmediata y abrió una línea de crédito de USD 50 millones para reconstrucción de infraestructura.

El saldo de daños, sin víctimas mortales
Según el informe más reciente del Sinaproc, Servicio de Protección Civil de Panamá, ya se enviaron más de 30 toneladas de asistencia humanitaria y 170 de agua tanto a zonas afectadas como a hospitales, que atienden a pacientes en la calle por temor a las réplicas y a posibles daños estructurales.
El sismo no dejó víctimas mortales, algo que las autoridades calificaron de milagro, aunque provocó daños estructurales en más de 2.000 edificaciones, entre viviendas particulares, edificios gubernamentales y centros escolares públicos. Las réplicas, que superan las 200 según conteos de organismos internacionales, continúan desde el viernes.
El Gobierno de Panamá, encabezado por el presidente José Raúl Mulino, decretó el estado de emergencia para desembolsar USD 100 millones en ayuda. El impacto económico total del sismo todavía no ha sido contabilizado y las clases permanecen suspendidas en todo el país por precaución.
