
Nilainy Sánchez Pantal, madre soltera de tres hijos, relató que afronta dificultades para cubrir la comida y el alquiler de un cuarto, tras la suspensión de una ayuda social que, según afirmó, recibía para sostener a su familia.
En un testimonio difundido por CubaNet, portal cubano de noticias independiente, la mujer explicó que debe recurrir a trabajos ocasionales, como limpieza de viviendas, venta de alimentos y encargos en la calle. Dijo que sus ingresos no alcanzan para comprar productos básicos para sus hijos, entre ellos un niño de tres años.
“Tengo que picar estos perritos en tres pedazos para que pueda alcanzar en tres”, contó mientras mostraba un paquete de salchichas que, según señaló, le costó 550 pesos. Explicó que los combina con tomates y una pequeña cantidad de grasa para preparar la cena.
La suspensión de la ayuda social agravó la situación familiar
Sánchez Pantal afirmó que Bienestar Social le retiró una asignación mensual de 15.675 pesos cubanos (aproximadamente $47 USD al cambio en el mercado informal. Según su versión, la medida se vinculó con la edad de sus hijos mayores, aunque aseguró que sigue a cargo de los tres y que los padres de los niños están presos.
“Yo no tengo esposo. El padre de los tres está preso. Yo siempre los he mantenido a ellos”, sostuvo.

La mujer también dijo que uno de sus hijos, de 16 años, dejó la escuela y comenzó a trabajar con un bicitaxi para colaborar con los gastos de la casa. Aun así, indicó que la actividad no le garantiza ingresos diarios suficientes.
“Hay veces que no me puede sacar ni el alquiler del cuarto para poderme ayudar a tener comida”, expresó.
El temor a las multas y a una citación policial
Durante su relato, Sánchez Pantal mostró una citación que, según afirmó, le entregó el jefe de sector. La mujer aseguró que desconoce el motivo del requerimiento y rechazó considerarse una persona antisocial.
“Yo no vendo drogas, yo no aprieto una cartera, yo no le quito nada a nadie. Yo todo lo hago honradamente”, afirmó.
También dijo que teme las sanciones contra su hijo por trabajar con un bicitaxi. Según relató, las multas pueden llegar a 7.000 pesos ($30 USD informales), montos que aseguró no puede afrontar con los ingresos familiares.

La madre vinculó la citación con sus reclamos públicos por la falta de alimentos y las dificultades económicas. “Decir lo que tú sientes no es ser un elemento antisocial”, sostuvo.
“El tema comida me tiene loca”
El testimonio registró las condiciones de la vivienda donde reside con sus hijos. Sánchez Pantal mostró recipientes con agua que, según explicó, utiliza para beber y bañarse, además de sectores del cuarto afectados por filtraciones y presencia de roedores.
La mujer afirmó que el niño menor no tiene calzado ni ropa suficiente y que la familia duerme en el suelo después de que una plaga afectara el lugar donde vivían.
“Todos los días me levanto a luchar un peso en la calle por la comida y tengo que estar escondida, porque si me cogen vendiendo, me llevan para la unidad”, relató.
Sánchez Pantal sostuvo que su situación no es aislada y que otras personas enfrentan problemas similares, aunque optan por no exponerlos por temor. “Como yo hay muchas personas, pero se quedan callados por miedo”, dijo.
