
Un análisis de datos de más de 10.000 participantes de ensayos clínicos halló que la semaglutida se asoció con una reducción de la edad biológica estimada del corazón, los riñones y otros órganos. La investigación, que todavía no fue revisada por pares, evaluó cambios en proteínas de la sangre relacionadas con el riesgo de enfermedad y mortalidad. El trabajo analizó la proteómica (NdR: proteínas específicas cuya presencia, ausencia o cambio en la cantidad indica un estado biológico) de 10.052 participantes incluidos en cinco estudios aleatorizados. Sus autores aclararon que los resultados no demuestran que el medicamento produzca un rejuvenecimiento biológico ni establecen una relación causal entre los cambios en esos marcadores y una mayor longevidad. Sí plantean que podrían funcionar como indicadores de respuesta al tratamiento. El médico y divulgador científico estadounidense Eric Topol destacó el estudio en su cuenta de X. Según escribió, la semaglutida, comercializada entre otras marcas como Ozempic, redujo de forma consistente entre dos y cuatro años la edad orgánica proteómica en relojes correspondientes al corazón, las arterias y los riñones, a partir de cinco ensayos controlados con placebo. Relojes proteómicos con cambios en corazón, riñón y cerebroLa investigación usó modelos llamados relojes proteómicos, que estiman la edad biológica y el riesgo de enfermedad a partir de patrones de proteínas circulantes. A diferencia de la edad cronológica, estas herramientas buscan medir cómo distintos procesos metabólicos e inflamatorios impactan en órganos y sistemas. Frente al placebo, la semaglutida se vinculó con una reducción de aproximadamente dos a cuatro años en la edad biológica estimada del corazón. Los autores también detectaron disminuciones de entre uno y cuatro años en los indicadores correspondientes a riñón, cerebro, páncreas, pulmón y una medición multiorgánica. El seguimiento llegó hasta las 156 semanas en algunos de los ensayos. Durante ese período también mejoraron los puntajes de fragilidad proteómica y los marcadores de riesgo cardiometabólico, que reúnen factores asociados con enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos. Los resultados no se explicarían por completo por la pérdida de pesoUno de los puntos centrales del estudio es que los cambios observados no quedaron explicados en su totalidad por la reducción de peso, los niveles de hemoglobina glicosilada —un indicador del control de la glucosa— ni la proteína C reactiva, utilizada para medir inflamación. Los análisis exploratorios plantearon que la variación de la edad biológica estimada del corazón podría explicar entre 34% y 49% de los efectos sobre algunos desenlaces seleccionados. Sin embargo, esa observación no permite asegurar que la modificación de esos relojes sea la causa de los beneficios clínicos. Los autores señalaron que los hallazgos muestran una modificación reproducible de firmas proteómicas asociadas con mortalidad en poblaciones y períodos de seguimiento diferentes. Aun así, remarcaron que se necesitan investigaciones adicionales para validar estos marcadores y determinar su utilidad en la práctica clínica. Reducción del riesgo cardiovascular documentada en estudios previosLa nueva investigación se suma a antecedentes que habían ampliado el uso de la semaglutida más allá del control de la glucosa y del descenso de peso. Una nota previa de Infobae había destacado el ensayo clínico SELECT, que demostró que el fármaco redujo un 20% el riesgo de eventos cardiovasculares mayores en personas con obesidad y enfermedad cardiovascular, incluso entre quienes no tenían diabetes. La semaglutida pertenece a los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón-1, conocidos como GLP-1. Estos medicamentos favorecen la liberación de insulina cuando sube la glucosa, retrasan el vaciamiento del estómago y reducen el apetito. Las investigaciones previas también habían mostrado beneficios renales en poblaciones de alto riesgo. El nuevo análisis busca aportar una posible explicación biológica para parte de esos efectos, aunque sus indicadores proteómicos no reemplazan los resultados clínicos, como infartos, hospitalizaciones o progresión de enfermedad renal. Otros efectos de la semaglutida: cartílago y cerebroEntre los posibles efectos que exceden el peso corporal, un estudio publicado en Cell Metabolism evaluó el impacto de la semaglutida sobre la artrosis de rodilla asociada con obesidad. En modelos de ratón, el tratamiento se vinculó con menor daño del cartílago, menor formación de osteofitos, reducción del dolor y mejor movilidad. La investigación también incluyó un pequeño ensayo clínico aleatorizado en personas con obesidad y artrosis de rodilla. Los participantes que recibieron semaglutida mostraron menor degradación del cartílago y mejoras en la función articular frente al grupo de comparación. Los investigadores sostuvieron que el efecto se mantuvo aun al controlar la influencia de la pérdida de peso. Además, un estudio observacional sobre Ozempic y Wegovy, ambos medicamentos basados en semaglutida, había asociado su uso con menor riesgo de trastornos cardiovasculares, accidente cerebrovascular, enfermedad renal y algunos diagnósticos neurológicos, como Alzheimer y demencia. Por el diseño de ese trabajo, esos resultados describen asociaciones y no prueban que el medicamento sea la causa directa de los efectos observados.
Limitaciones del preprint y efectos adversos conocidos

La investigación sobre edad biológica aún es un preprint y, por lo tanto, no atravesó la revisión independiente de otros especialistas antes de su difusión. Esa instancia puede identificar limitaciones metodológicas, pedir análisis complementarios o modificar la interpretación de los resultados.
La semaglutida tampoco está exenta de efectos adversos. Entre los más frecuentes figuran náuseas, vómitos y dolor abdominal. Estudios previos también señalaron la necesidad de vigilar riesgos menos frecuentes, como pancreatitis y problemas renales, en especial en pacientes con antecedentes médicos relevantes.
Los próximos estudios deberán confirmar si los cambios en los relojes proteómicos se replican en otras poblaciones y si anticipan beneficios clínicos concretos a largo plazo.
