Fernando Confessore tenía dieciséis años cuando una lluvia sin precedentes le torció el rumbo. Quería ser piloto, amaba los aviones, pero la tarde del 31 de mayo de 1985 el agua le llegó a las rodillas en una calle de Buenos Aires y, al mirar el cielo, supo que su vida iba a girar hacia otro lado. La anécdota, que el meteorólogo repetía con orgullo entre compañeros, la revivió este viernes Santiago Do Rego en medio del dolor por la muerte, a los 58 años, de quien fue durante tres décadas la voz del pronóstico en Todo Noticias (TN).
El fallecimiento ocurrió durante la madrugada de este viernes en el domicilio del meteorólogo, ubicado en el barrio porteño de Versailles. Su esposa, Paula, llamó al 911 tras una descompensación repentina. El personal policial inició maniobras de reanimación hasta la llegada del SAME, pero los esfuerzos no tuvieron éxito. La noticia fue confirmada por la familia, que pidió reserva hasta poder avisar al resto de los allegados.
Mario Massaccesi, conductor de TN, fue el encargado de comunicar la noticia al aire. “Murió el que veías desde hace 30 años al aire de Todo Noticias”, dijo con la voz quebrada, y describió a su compañero como un hombre familiar, de perfil bajo, que amaba a su esposa y a sus tres hijas.

Do Rego llegó al estudio entre lágrimas y recordó la pasión de su compañero
Horas después del anuncio, Do Rego se acercó al piso sin poder contener la emoción. “Vengo llorando de la mañana. Le digo a Rosy, mi productora: ‘No me hables, porque voy a seguir llorando como loco. Cada cosa que me dicen, cada abrazo, me hace llorar’”, admitió apenas tomó el micrófono. “Lo queremos mucho a Confe”, expresó, y lo definió como “un profesional genial, maravilloso, un tipo muy sólido, de carrera”, un técnico en meteorología que trabajó en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) antes de llegar a la televisión.
Para Do Rego, la misión de Confessore era brindar “la info tal vez más necesaria de la mañana: qué tenés que ponerte, si mesa adentro o mesa afuera, si va a llover, si va a haber sol”. “Siempre llegaba una hora antes, preparaba su pronóstico, hacía su laburo y después nos divertíamos. Nos divertíamos mucho, mucho, mucho”, recordó sobre las jornadas compartidas en el noticiero de los sábados, al que el equipo llamaba “el noti más largo del mundo”.

A los 16 años miró el cielo en medio de la inundación y encontró su destino
Fue entonces cuando Do Rego repasó la historia que Confessore solía contar sobre el origen de su vocación. El meteorólogo había soñado con la aviación, pero el temporal del 31 de mayo de 1985 le cambió los planes. Aquella jornada, conocida como la tormenta del siglo en Buenos Aires, dejó 330 milímetros de lluvia en 48 horas, inundó el 25 por ciento de la ciudad y causó la muerte de catorce personas.
Confessore, entonces un adolescente que volvía del colegio, se encontró con el agua a la altura de las rodillas en calles que jamás se habían inundado. “Miró al cielo y dijo: ‘Yo me quiero dedicar a esto’”, narró Do Rego. La decisión vino acompañada de un propósito que Confessore repetía cada vez que contaba la historia: “Tengo que contar a la gente qué es lo que pasa para que estén preparados si pasa algo así”.
Confessore ingresó a ARTEAR en diciembre de 1995 y desde entonces se convirtió en una presencia fija de la señal. En 2006 publicó junto a Mauricio Saldívar el libro Meteorología para todos, orientado a acercar la disciplina al público general. Hasta el día previo a su muerte, según contó Massaccesi, compartía proyectos con sus compañeros y se mostraba entusiasmado con nuevos intereses.
