
Wanda Nara dio el salto a la actuación con ¿Querés ser mi hijo?, una comedia romántica argentina en la que comparte pantalla con Agustín Bernasconi. La película, dirigida por Hernán Guerschuny, sigue a Lucía, una mujer que atraviesa un quiebre vital cuando se enamora de un hombre mucho más joven. Ambos protagonistas pasaron por el programa Agarrate Catalina, de la radio La Once Diez, donde la conductora Catalina Dlugi los sometió a un repaso detallado del rodaje: la preparación, la química en pantalla y, sobre todo, las escenas íntimas que la película no escatima. Allí, Wanda Nara reveló cómo fue filmar las escenas de sexo con Agustín Bernasconi: la dupla habló de la química que los sorprendió a ellos mismos, de los ensayos en el living de la mediática y del trabajo con una coach de intimidad que marcó el rodaje.
Fue Dlugi quien abrió el tema que el público esperaba: las escenas amorosas. Nara confirmó que el equipo contó con una coach de intimidad, con reuniones separadas y conjuntas previas al rodaje. “Para mí era todo nuevo, todo me daba vergüenza. Él estaba más habituado”, admitió. Bernasconi completó el cuadro con franqueza: “Parece una boludez, pero no. Hay que estar ahí desnudándose y una cosa y la otra.”
Fue la conductora quien puso en palabras lo que el público suele ignorar: “Es lo más antierótico del mundo. La gente la ve y empieza a soñar”. Nara asintió y recordó que, a la hora de grabar, el equipo técnico se redujo al mínimo. “Lo grabaron casi todas mujeres”, precisó, y describió cómo ella y Bernasconi acordaron cubrirse mutuamente durante las tomas.

Los ensayos arrancaron en el living de Wanda
La preparación comenzó mucho antes del set. El actor llegó a la casa de Nara con el guion memorizado; ella, recién llegada de vacaciones en Japón, todavía no había estudiado el texto. “Tocó el timbre en mi casa con su librito: ‘Venimos a ensayar’. Yo dije: ‘Uh’”, contó entre risas.
El director Pablo Ini ofició de coach durante esa etapa y acompañó al elenco también durante el rodaje en Uruguay. Nara describió su método sin rodeos: “Sin vergüenza, sin conocerme, me decía: ‘No, empezá de vuelta. No, empezá de vuelta’”. El quiebre llegó cuando Ini, en un ensayo a solas con ella, terminó la escena con los ojos húmedos. “Dije: realmente la hice bien, porque este tipo que me estaba corrigiendo cosa por cosa terminó emocionado”, recordó.

La química fue la gran apuesta y la gran sorpresa
Antes del inicio del proyecto, Nara tenía una sola duda real: si la dupla con Bernasconi funcionaría en pantalla. “Me preguntaba si iba a pasar con Agus. Porque te puede pasar o no”, dijo, y mencionó que tenía en mente la dinámica de una pareja de una película española que la había marcado. Bernasconi, por su parte, destacó que el trabajo colectivo fue la clave: “Construimos algo tan de compañerismo desde un comienzo que todos tirábamos para el mismo lado.”
Dlugi fue directa: “¿Son conscientes de la química que tienen juntos como pareja?”. Nara reconoció que fue el comentario más frecuente tras los primeros visionados. “Era lo más importante para mí, que fuera creíble”, subrayó.

Wanda lloró al verse en el espejo vestida como su personaje
La actriz debutante también contó uno de los momentos más personales del rodaje: al verse por primera vez en el espejo con el vestuario de Lucía —la mujer que su personaje representa antes de liberarse— rompió en llanto. “Me recordó algún momento de mi vida en que estaba más acartonada, conformando quizás a alguna pareja que le gustaba eso y no mi estilo”, explicó.
Ese detalle del vestuario no fue casual: a lo largo de la película, el estampado de leopardo que acompaña a Lucía va ganando presencia a medida que el personaje se suelta. “De pelo, de cuerpo, de todo. Es como que va siendo más ella”, describió Nara.
La dupla cerró la entrevista con una declaración de Nara sobre su futuro en la actuación: “Lo tomé con mucha seriedad y lo disfruté. Hoy me falta el hecho de estar grabando una película.”
