
El agotamiento sostenido puede alterar el descanso, el ánimo y la capacidad de concentración. Frente a ese cuadro, especialistas recomiendan incorporar hábitos que ayuden a reducir el estrés y a recuperar energía de forma gradual.
La nutricionista naturópata registrada Jessica Shand, autora de The Hormone Balance Handbook, explicó a Hello Magazine que el burnout combina cansancio físico y emocional persistente. Según indicó, la exposición prolongada al estrés afecta al sistema nervioso, puede desordenar el equilibrio hormonal y repercute en el bienestar mental y corporal.
Shand señaló que, ante períodos extensos de tensión, el organismo eleva la producción de cortisol, hormona asociada a la respuesta al estrés. Cuando sus niveles se mantienen altos, el cuerpo prioriza los mecanismos de supervivencia y deja en segundo plano procesos como la digestión, el descanso reparador y la función reproductiva.
Entre las manifestaciones que pueden aparecer figuran el cansancio continuo, las dificultades para dormir, los cambios de humor y la sensación de no poder recuperarse aun después de una pausa.
La especialista planteó cinco medidas cotidianas para acompañar el manejo del agotamiento laboral y emocional, aunque aclaró que los suplementos y las hierbas deben ser evaluados por un profesional.
1. Una alimentación regular puede contribuir a sostener la energía

Para Shand, evitar fluctuaciones bruscas de glucosa resulta relevante durante los períodos de fatiga. Esos cambios pueden profundizar la irritabilidad, la falta de concentración y el cansancio durante el día.
La recomendación consiste en armar comidas regulares que combinen proteínas completas, grasas saludables y carbohidratos complejos. Ese esquema, afirmó la nutricionista, aporta combustible de manera más estable y puede ayudar a moderar los altibajos de energía y estado de ánimo.
La estrategia no sustituye una consulta médica ante síntomas persistentes, pero busca evitar que largas horas sin comer o una dieta basada en productos ultraprocesados agraven la sensación de desgaste.
2. El sueño interviene en la regulación hormonal y la recuperación

El descanso nocturno ocupa un lugar central en la recuperación frente al burnout. La calidad del sueño influye en la regulación hormonal y en la reparación del sistema nervioso, de acuerdo con Shand.
Para facilitar esa transición, propuso instalar una rutina previa a dormir. Un baño con sales de magnesio, una infusión sin cafeína o unos minutos de escritura pueden funcionar como señales que separen las obligaciones del momento de descanso.
El objetivo es reducir los estímulos antes de acostarse y generar una secuencia repetible. En ese sentido, la regularidad de los horarios puede ser tan importante como la duración total del sueño, especialmente para quienes atraviesan semanas de exigencia sostenida.
3. Infusiones y adaptógenos requieren un uso informado

Entre los recursos mencionados por la experta aparecen plantas tradicionalmente asociadas con la relajación, como la manzanilla, la lavanda, el toronjil y la pasiflora. Estas infusiones pueden incorporarse a una rutina nocturna si no existen contraindicaciones personales.
Shand también citó los adaptógenos, entre ellos la albahaca sagrada y la ashwagandha, como sustancias que se emplean para mejorar la tolerancia al estrés. Sin embargo, remarcó que no conviene iniciar el consumo de hierbas o suplementos sin consultar antes a un profesional de salud.
Esa precaución es especialmente importante en casos de embarazo, lactancia, enfermedades preexistentes o tratamientos farmacológicos, debido a posibles interacciones y efectos no deseados.
4. Los aromas pueden formar parte de una pausa cotidiana

La aromaterapia fue otra de las alternativas señaladas. Aceites esenciales como los de lavanda, bergamota, salvia esclarea e incienso suelen utilizarse en momentos de relajación, mediante difusores o aplicaciones adecuadamente diluidas.
Según la nutricionista, estos aromas pueden contribuir a crear un entorno de calma y a acompañar una pausa breve durante la jornada. Su uso debe entenderse como un complemento de hábitos más amplios, no como un tratamiento único para el agotamiento.
5. Reconocer los cambios de energía permite ajustar las exigencias

Shand subrayó que la energía puede variar durante el ciclo menstrual. A partir de esa observación, propuso reservar las tareas más demandantes para las fases de mayor vitalidad y prever períodos de menor carga cuando el cuerpo requiere descanso.
Establecer límites, proteger el tiempo personal y reconocer la necesidad de pausa forman parte de una respuesta sostenida frente al desgaste. Si los síntomas interfieren de forma prolongada con el trabajo, el sueño o los vínculos, la recomendación es buscar acompañamiento médico o psicológico.
