
Una estudiante sudafricana que llegó a Cuba en 2024 para cursar medicina denunció falta de agua, alimentos en mal estado y condiciones sanitarias deficientes dentro del programa Nelson Mandela-Fidel Castro, una situación que la llevó a sufrir depresión e intentar desertar. Su testimonio fue publicado por Daily Maverick y replicado por 14ymedio.
La joven, que pidió mantener su identidad en reserva, pasó por una zona de cuarentena al llegar a La Habana. Allí, relató, no podían bañarse por la ausencia de agua y, cuando el suministro llegaba de forma intermitente, solo disponían de un balde; tampoco había comida.
“Es horrible”, resumió la alumna, procedente de un hogar pobre en Sudáfrica. “Sé lo que es, pero esto es grave, peor que mi propia situación en casa”, afirmó sobre las carencias que encontró en la Isla.
Tras la cuarentena, las condiciones de alojamiento no mejoraron. Trece personas comparten un baño donde no pueden accionar la descarga y deben buscar agua con un balde para utilizarlo.
La alimentación ofrecida en los centros de estudio también forma parte de sus quejas. La estudiante describió que la sopa para el arroz parece agua y sostuvo que la carne servida en la cafetería le provocó sarpullido y trastornos estomacales, por lo que decidió comprar alimentos fuera del campus y limitarse al pan.

El agregado de salud sudafricano en Cuba conoce, según la joven, las dificultades de los becados. Sin embargo, su respuesta habría sido “no tengo dinero, no puedo hacer nada”, afirmó.
El Departamento de Salud de Sudáfrica no ha realizado visitas de supervisión a sus estudiantes en Cuba desde 2022. El portavoz del organismo, Foster Mohale, atribuyó esa ausencia a “las crecientes presiones financieras y a las estrictas medidas de austeridad”, según Daily Maverick.
Mohale afirmó que las autoridades entregan paquetes de alimentos, conceden becas dobles de manera ocasional y cuentan con un agregado de salud que “interactúa continuamente” con los alumnos. También indicó que se estudia un aumento del estipendio que reciben los estudiantes y que existen consultas con los órganos encargados de tomar decisiones.
La diputada y portavoz de la Alianza Democrática, Haseena Ismail, cuestionó el costo, la relación calidad-precio y los resultados del programa cubano de formación médica. Noluvuyo Tafeni, del partido Luchadores por la Libertad Económica, sostuvo que la iniciativa “estaba fracasando”.
Tafeni señaló que en 2025 había 303 graduados del programa que continuaban desempleados, pese a que el Estado había invertido aproximadamente USD 36 millones —606 millones de rands— en su formación anual.

Los costos de la formación médica en la Isla
En julio, 19 estudiantes completaron su formación en universidades médicas cubanas. Bajo el programa Nelson Mandela-Fidel Castro se han graduado 3,243 sudafricanos, de acuerdo con datos oficiales.
Una consulta pública del Departamento de Asuntos de Médicos reveló en 2019 que la preparación anual de un médico en Cuba podía costar hasta USD 22,522 por estudiante. Durante el año preparatorio, el gasto era de USD 14,872, de los cuales USD 6,000 correspondían a matrícula, USD 6,022 a alimentos y accesorios, USD 2,400 al estipendio y USD 450 al seguro médico.
El primer y segundo año de medicina costaban USD 21,422 anuales, mientras que el último año de estancia alcanzaba los USD 22,522 por alumno. Al día siguiente de conocerse las denuncias sobre las condiciones de los becados, se informó que otros 18 jóvenes de la provincia de Gauteng partirán próximamente hacia La Habana para formarse como médicos en universidades cubanas.
