Pediatras desaconsejan limpiar con la boca el chupete que cayó al piso: cuál es el método correcto y por qué tampoco sirve pasarlo por la ropa

El lavado de un chupete caído con agua caliente y jabón durante un minuto ayuda a eliminar los microorganismos de su superficie (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los chupetes y las mamaderas acompañan momentos cotidianos de la primera infancia, pero también pueden terminar en el piso, dentro de una bolsa con otros objetos o en contacto con superficies de uso común. Mantener limpios los elementos que los bebés llevan a la boca permite reducir la exposición a gérmenes y detectar a tiempo el deterioro de los materiales.

La atención no se limita a la suciedad visible. Los restos de leche o fórmula, la humedad retenida y las pequeñas grietas pueden crear condiciones para que se acumulen microorganismos. Esto adquiere especial importancia en los primeros meses de vida, cuando las defensas del bebé todavía se encuentran en desarrollo.

De acuerdo con la Cleveland Clinic, el lavado con agua caliente y jabón es el método habitual para limpiar un chupete que cayó al suelo o tocó una superficie que no estaba limpia. El pediatra Jason Sherman explicó que, ante la duda, conviene higienizarlo antes de volver a usarlo.

Qué aspectos son importantes a la hora de higienizar los chupetes

Un chupete debe lavarse si cayó al piso, quedó atrapado en el cochecito, entró en contacto con una mesa o estuvo suelto entre otros objetos. Según Cleveland Clinic, el procedimiento consiste en dejarlo durante un minuto en agua caliente con jabón para vajilla, enjuagarlo y permitir que se seque completamente al aire o con un método que no transfiera suciedad.

Limpiar el chupete con la boca o la ropa no constituye una alternativa de higiene y transmite gérmenes al lactante (Imagen Ilustrativa Infobae)

La institución estadounidense desaconseja limpiarlo con la boca. Sherman, pediatra en diálogo con la entidad sanitaria, señaló que una persona puede portar microorganismos aun cuando no presente síntomas de una enfermedad. Pasar el chupete por una prenda tampoco constituye una alternativa de higiene, ya que la tela puede contener suciedad o gérmenes.

Las toallitas diseñadas específicamente para chupetes pueden resultar útiles fuera de casa, según indicó el pediatra Dan Brennan a WebMD. Sin embargo, el doctor aclaró en la revista que no reemplazan el lavado con agua y jabón. Las toallitas para bebés o las desinfectantes no están destinadas a este uso y pueden dejar sustancias que alteren el sabor del chupete o causen malestar si se ingieren.

Para las mamaderas, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos recomiendan desmontar todas las piezas después de cada alimentación. El lavado debe alcanzar el recipiente, la tetina, las tapas, los aros y las válvulas. La entidad indicó que los artículos deben enjuagarse, lavarse con agua caliente y jabón en un recipiente limpio destinado a ese fin, y luego secarse al aire sobre una superficie protegida de la suciedad.

El uso del lavavajillas es una opción cuando el fabricante informa que las piezas son aptas para ese aparato. El agua caliente y el ciclo de secado con calor pueden ayudar a eliminar una mayor cantidad de gérmenes. Los elementos pequeños deben colocarse en un recipiente cerrado o en una bolsa de malla para evitar que se pierdan dentro del equipo.

La desinfección es un paso adicional al lavado y no siempre debe realizarse con la misma frecuencia. Cleveland Clinic indicó que, para los chupetes, puede considerarse antes del primer uso, ya que así se eliminan los gérmenes que pudieron incorporarse durante la fabricación o el empaquetado. Hervirlos durante cinco minutos, usar un esterilizador o emplear bolsas de vapor para microondas son alternativas si el producto lo permite.

La desinfección diaria de mamaderas es aconsejada para bebés menores de dos meses, prematuros o con el sistema inmunitario debilitado (Imagen Ilustrativa Infobae)

En las mamaderas, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades señalaron que la desinfección diaria es especialmente relevante si el bebé tiene menos de dos meses, nació prematuramente o tiene el sistema inmunitario debilitado. Para los bebés mayores y sanos, la limpieza cuidadosa después de cada uso puede ser suficiente. En todos los casos, las piezas deben guardarse una vez que estén secas para reducir la humedad que favorece el moho.

También es importante revisar con regularidad el estado de los materiales. Cleveland Clinic aconsejó descartar los chupetes con goma gastada, roturas o fisuras. Los modelos de una sola pieza ofrecen menos uniones donde pueden quedar residuos. Dan Brennan, en WebMD, agregó que las tetinas de las mamaderas y los chupetes no deben sumergirse en miel, azúcar u otras sustancias dulces, debido al riesgo de caries y, en el caso de la miel en menores de un año, de botulismo.

Cuándo el bebé debe abandonar la mamadera o el chupete

La transición desde la mamadera hacia el vaso suele comenzar cuando el bebé incorpora alimentos sólidos. La Academia Americana de Pediatría recomienda ofrecer el cambio alrededor de los seis meses y completar el abandono de la mamadera entre los 12 y 18 meses. El proceso puede ser gradual, con una reducción paulatina de las tomas en biberón, en particular las asociadas a la siesta o al sueño nocturno.

La entidad señaló que prolongar el uso de la mamadera puede aumentar el riesgo de caries, sobre todo si contiene leche, jugo u otras bebidas con azúcares y se utiliza para dormir. El vaso con sorbete o abierto puede incorporarse de manera progresiva durante esa etapa, según la tolerancia y las habilidades del niño.

El uso del chupete durante las siestas y el descanso nocturno reduce el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con el chupete, las pautas dependen de la edad, la frecuencia de uso y la situación de cada niño. Mayo Clinic indicó que su uso durante las siestas y el sueño nocturno puede reducir el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante. La institución también recomendó esperar a que la lactancia materna esté establecida antes de introducirlo en bebés amamantados.

A partir del primer año, el uso prolongado requiere seguimiento. La Academia Americana de Odontopediatría sostuvo que continuar con el chupete después de los 12 meses puede elevar el riesgo de otitis media aguda. Además, la institución señaló que el hábito que persiste más allá de los 18 meses puede influir en el desarrollo de la mordida y la alineación dental.

Cleveland Clinic recomienda empezar a reducir el chupete durante el día entre los 12 y 18 meses. El pediatra Jason Sherman indicó que puede mantenerse para dormir durante más tiempo, aunque su uso debe limitarse a situaciones necesarias. Mayo Clinic aconsejó retirarlo antes de los dos años para disminuir la posibilidad de efectos sobre los dientes y consultar con un pediatra o un odontopediatra si el hábito persiste o aparecen cambios en la boca.