Aguantar, sin invertir: sólo dos de cada diez pymes planea realizar inversiones en los próximos seis meses

Entre las empresas que sí piensan invertir, el 41,2% comprará maquinaria y equipos. (Despegar)

La decisión de invertir es cada vez más difícil para las pequeñas y medianas empresas del país. Con ventas que no repuntan, costos en alza y un horizonte económico que la mayoría ve con pesimismo, las pymes están postergando los proyectos de incorporación de tecnología, renovación de equipos o ampliación de su capacidad productiva. Así lo refleja el último relevamiento de ENAC (Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino), que midió las intenciones de inversión del sector para los próximos seis meses.

El estudio indica que ocho de cada diez pymes no tiene planes concretos de inversión para el próximo semestre. Según el relevamiento, sólo el 19,2% de las empresas consultadas prevé invertir en los próximos seis meses. El 68,6% respondió que no lo hará y el 12,2% contestó “tal vez”.

El dato fue difundido por Confiance Innovation Holding Group, que lo tomó como punto de partida para analizar cómo deciden las pymes qué proyectos sostener y cuáles postergar en un escenario de incertidumbre. Según el comunicado, incorporar tecnología, renovar equipos o ampliar la capacidad productiva puede mejorar la operación, pero también exige recursos y una expectativa de demanda que no siempre está clara.

Caída de ventas

La baja intención de invertir se da en un contexto de actividad que el mismo relevamiento describe con otros indicadores. El 46,7% de las pymes informó una caída de sus ventas en volumen durante el trimestre y la utilización promedio de la capacidad instalada fue del 54,6%. Además, el 61,6% de los empresarios encuestados consideró que la situación económica del país empeorará en 2026.

La caída de las ventas es uno de los factores que más precoupes a las pequeñas y medianas empresas argentinas.

Natalia Lomolino, directora de Confiance Innovation Holding Group, advirtió sobre los riesgos de frenar todas las inversiones por igual. “Cuando la incertidumbre aumenta, es lógico que una empresa revise sus planes de inversión. Pero frenar todo por igual puede ser tan riesgoso como avanzar sin evaluar el impacto”, explicó. Y agregó: “La clave es distinguir qué proyecto mejora la eficiencia, reduce costos o protege una parte importante del negocio, y cuál puede esperar”.

Qué mirar antes de decidir

La decisión de invertir no se resuelve comparando el costo inicial de un proyecto con el dinero disponible. También hay que estimar qué problema busca resolver la inversión, cuánto podría mejorar la operación, en qué plazo se verían los resultados y qué pasaría si se posterga. La evaluación puede abarcar desde la compra de maquinaria hasta la incorporación de un sistema de gestión o la capacitación de un equipo.

Otra variable es la capacidad de la empresa para implementar el proyecto. Una inversión puede ser conveniente en términos económicos y, sin embargo, no resultar prioritaria si la organización todavía no cuenta con los procesos, el personal o la demanda necesarios para aprovecharla. Revisar esas condiciones, según el texto, permite evitar gastos que no se traduzcan en mejoras concretas para el negocio.

Desde la consultora señalaron que cada decisión debe analizarse en contexto. “Antes de decidir, hay que poner cada inversión en contexto: qué retorno se espera, qué riesgos implica y qué recursos va a comprometer. No se trata de buscar una garantía de éxito, sino de contar con información suficiente para comparar alternativas y entender el costo de avanzar o de esperar”, indicaron.

El panorama de las empresas

El informe de ENAC aporta datos sobre la situación en la que las pymes toman estas decisiones. El 87,4% de las firmas consultaas registró aumentos de costos en el trimestre, mientras que el 29,5% mantuvo o bajó sus precios. El 32,2% operó con rentabilidad negativa y el 25,9% logró rentabilidad positiva.

El 87,5% de las empresas financia su operación con fondos propios y el 56,2% recurre a fuentes bancarias. Entre los motivos de endeudamiento, el más mencionado fue “para reponer capital de trabajo” (28,2%), seguido por el pago de salarios o aguinaldos (25,9%). La opción “para invertir” fue señalada por el 23,5%.

Casi nueve de cada diez pymes financian sus operaciones con fondos propios, aunque el 56,2% recurre también a fuentes bancarias. (ISEC)

En lo que respecta a las cadenas de pagos, el plazo promedio de cobro es de 49,7 días, frente a un plazo de pago de 36,7 días, lo que genera una brecha de 13 días. Además, el 65,9% sufrió una extensión unilateral de plazos por parte de sus clientes.

Consultadas por las principales limitantes para crecer, las empresas mencionaron la caída del mercado interno (78,8%), la disminución de los márgenes de rentabilidad (63,9%) y la presión impositiva (39,6%). La imposibilidad de acceder a créditos a tasas razonables fue señalada por el 34,1%.

En qué sí habrá inversiones

Aunque en proporción son pocas las pymes que han tomado la decisión de invertir, las empresas que tienen planes concretos de inversión tienen bien definido el destino de su dinero. El desarrollo de nuevos productos o servicios encabeza la lista, con el 48,8% de los casos, seguido por la mejora de la capacidad comercial, con el 45%.

Más abajo figuran maquinaria y equipos (41,2%), inteligencia artificial (35%), capacitación (33,8%), aumento de la capacidad productiva (30%) y disminución de costos operativos (27,5%). La suma de todos los datos suma más que 100%, porque una misma empresa puede realizar diferentes tipos de inversión.

Deja un comentario