
Mar del Plata.- Enviada especial. El ministro de Economía, Luis Caputo, trazó ante los empresarios reunidos en el 62° Coloquio de IDEA la hoja de ruta que imagina el Gobierno para los próximos años. Descartó recurrir a una devaluación para ganar competitividad, anticipó nuevas bajas de impuestos y regulaciones y aseguró que una eventual segunda gestión de Javier Milei profundizará las reformas.
Por participar de la Argentina Week en París, Caputo participó del encuentro a través de una entrevista grabada previamente, realizada por el titular del coloquio y CEO del Grupo Galicia, Fabián Kon. Al analizar lo realizado hasta ahora, destacó la estabilidad económica, pero puso especial énfasis en otro aspecto: aseguró que el Gobierno avanzó sin afectar la propiedad privada y respetando los contratos.
“Lo más importante para mí es que se logró una estabilidad económica habiendo heredado una situación económica en donde realmente absolutamente nadie pensaba que esto era posible”, señaló. Pero agregó que “casi lo más importante” fue conseguirlo “respetando la propiedad privada”, sin atropellarla y “respetando la santidad de los contratos”.
En ese sentido, recordó las expropiaciones, el Plan Bonex, el corralito, el corralón y los defaults que atravesó la Argentina y sostuvo que esas experiencias generaron consecuencias de largo plazo. Entre ellas, mencionó el “desprecio” de buena parte de los argentinos por la moneda, las instituciones y los políticos.
Cómo seguirá el plan económico
Cuando le preguntaron sobre cómo continuará el programa, Caputo respondió: “De la misma manera”. Aunque anticipó que habrá “muchas más reformas viniendo” y vinculó la posibilidad de acelerar los cambios con una mayor representación oficialista en el Congreso.
“Imagínense si pudimos hacer lo que se hizo con 10% en senadores y 15% en diputados, lo que viene posteriormente”, afirmó. Y enumeró los pilares de la próxima etapa: continuar bajando impuestos y regulaciones, mejorar la infraestructura y reducir el costo financiero.

Para el ministro, esa combinación permitirá generar “verdadera competitividad” sin recurrir al tipo de cambio. “No creemos que sea devaluando como típicamente quieren algunos economistas, algo que obviamente nunca funcionó en Argentina. Si fuera así seríamos Suiza, porque nadie devaluó tanto su moneda como nosotros”, sostuvo. Luego dejó una de sus definiciones más fuertes: “La devaluación es simplemente sueldos miserables para la gente”.
Caputo comparó el proceso argentino con programas de estabilización de países vecinos como Chile y Perú y sostuvo que la Argentina cuenta, además, con mayores recursos naturales y, especialmente, capital humano. “El argentino puede competir tranquilamente, si los políticos le damos las condiciones para que efectivamente lo pueda hacer”, dijo, y extendió esa responsabilidad a Nación, provincias y municipios.
Riesgo país y el “temor a volver al infierno”
El titular del Palacio de Hacienda también habló de la reciente suba del riesgo país, que ubicó desde un promedio cercano a los 450 puntos básicos hasta unos 600.
Caputo atribuyó una parte al escenario internacional, que, según dijo, afecta a distintos países no solo a través del riesgo soberano, sino también de la inflación y la actividad. Lo definió como un “shock externo bastante brutal” y mencionó el nivel de las tasas internacionales y la fuerte suba del petróleo.
En ese contexto, recordó que pocos años atrás la Argentina importaba energía y registraba 15 puntos de déficit consolidado. Según sostuvo, en otras condiciones el país hubiera resistido apenas “cinco minutos más” frente a un shock de esas características. Sin embargo, aclaró que el contexto internacional no explica todo el movimiento. También señaló un componente local relacionado con el temor de algunos inversores a que la Argentina vuelva a políticas anteriores.
“Eso generó un cierto temor a volver al infierno”, afirmó. Caputo aclaró que ese escenario no forma parte de las previsiones centrales del Gobierno, aunque aseguró que el equipo económico se prepara igualmente para esa posibilidad porque considera que es su responsabilidad.

El ministro sostuvo además que el país está “mucho más preparado” que en octubre del año pasado, cuando, según afirmó, el sector privado perdió casi USD 2.000 millones. Explicó que esa pérdida preocupa al Gobierno porque implica menos recursos disponibles para inversión.
Para Caputo, el riesgo político está “totalmente exagerado”. Y vinculó la continuidad del programa con un horizonte de largo plazo: “Si vos generás previsibilidad y estabilidad, que es lo que nosotros estamos generando, se van a venir 20 años de crecimiento y es el momento para aprovecharlos”.
Impuestos y el futuro del RIGI
Otro de los ejes centrales fue la estructura tributaria. Caputo la calificó como “desastrosa desde todo punto de vista”, con una cantidad “absurda” de impuestos y un esquema engorroso.
Sin embargo, explicó que una reforma integral necesita acuerdos con los gobernadores y mayorías en el Congreso. Como el Gobierno no podía esperar cuatro años para conseguir esas condiciones, señaló que optó por avanzar con reducciones tributarias a medida que el resultado fiscal lo permitió.
“Ya hemos bajado tres puntos de producto de impuestos y el año que viene probablemente estemos bajando un punto más”, afirmó. Según Caputo, al finalizar el actual mandato de Milei el Gobierno habrá reducido cuatro puntos del producto en impuestos, al mismo tiempo que llevó el déficit fiscal a cero mediante una reducción del gasto.
En ese marco, explicó también el objetivo de largo plazo del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). “La idea del RIGI no es que sea siempre un régimen especial, sino que la economía argentina converja al RIGI”, sostuvo.
Según precisó, ya se aprobaron proyectos por más de USD 56.000 millones y existen otros USD 150.000 millones “viniendo”. Para el ministro, esos proyectos no solo aportan estabilidad en el presente, sino que generan previsibilidad sobre los flujos futuros de dólares y ayudan a garantizar estabilidad cambiaria durante los próximos años. A eso sumó la estabilidad fiscal y monetaria como condiciones para que la industria avance con nuevas inversiones. “Después está en cada uno realmente afrontar el compromiso de invertir y competir”, dijo.
Caputo anticipó además que después de 2031 habrá una reforma tributaria de simplificación impositiva. En ese contexto, mencionó la situación de los pluriempleistas y el monotributo, cuya recaudación consideró baja en relación con las prestaciones sociales que el Estado debería garantizar.
La informalidad laboral fue otro de los temas abordados. Caputo aseguró que preocupa al Gobierno y vinculó ese problema con la reforma laboral. Según afirmó, la reforma redujo las cargas patronales “del 20 al 2%”, con el objetivo de modificar los incentivos que llevaban a empleadores y trabajadores a mantenerse en negro o en situaciones intermedias de informalidad.
“Prácticamente no hay incentivo por el lado del empleador de tener a alguien hoy en negro, porque realmente por un 2% podés tenerlo en blanco”, señaló. De todos modos, admitió que los resultados serán paulatinos y que los cambios llevan tiempo después de años de políticas económicas que consideró incorrectas. También mencionó que actualmente se necesitan más de 30 monotributistas para financiar una jubilación mínima y volvió a señalar que la reforma tributaria deberá compatibilizarse con las provincias.
En ese punto, reclamó un mayor compromiso de gobernadores e intendentes. Caputo sostuvo que los impuestos más distorsivos se encuentran en los niveles provincial y municipal y afirmó que son los que “más hieren la competitividad”. Como ejemplo, mencionó el caso de un gobernador que anunció la eliminación de Ingresos Brutos para la industria y consideró que otras jurisdicciones podrían seguir el mismo camino.
La reforma previsional, para el final
Finalmente, Caputo se refirió al sistema previsional, que definió como un tema complejo y que, según explicó, enfrenta además el impacto de la caída de la natalidad.
El ministro señaló que la reforma previsional será “la última de las reformas”. Su argumento fue que el Gobierno necesita conocer primero cuáles serán los recursos disponibles luego de los cambios que busca implementar en otras áreas.
“Nosotros estamos en un proceso de transformación”, explicó. Por eso, sostuvo que antes de modificar el sistema jubilatorio será necesario dimensionar el efecto de la reforma impositiva, de una mayor formalización de la economía y de un eventual período prolongado de crecimiento.
Caputo planteó que el escenario cambia sustancialmente si la Argentina consigue que una mayor proporción de trabajadores pase a la formalidad y si la economía logra crecer durante los próximos 20 años. Según explicó, recién con esa información será posible determinar con mayor precisión los recursos disponibles para diseñar el nuevo sistema.
