
La muerte de Samuel “Chiche” Gelblung dejó una ausencia en la radio y la televisión argentina, pero también reactivó una memoria construida a fuerza de entrevistas, discusiones, internaciones, regresos y una voluntad que, según quienes lo conocieron, no cedía ante los límites físicos. En ese clima, en el marco de los Martín Fierro de Radio 2026, Rolando Graña leyó un texto de Facundo Pedrini, director de noticias de Crónica TV, que repasó, con tono personal y fragmentos de humor, la figura de uno de los periodistas más identificados con el formato de la entrevista directa.director de noticias de Crónica TV, director de noticias de Crónica TV.
“Fue viral. Usó el detector de mentiras contra la eternidad. Se quedó con la última pregunta”, expresó Graña al comenzar el homenaje. La evocación apuntó a una de las marcas de Gelblung: la búsqueda constante de una respuesta, incluso en los momentos más incómodos para sus entrevistados.

El texto también definió a Chiche como “Crónica antes que Crónica”, en referencia a su vínculo con el periodismo popular, la televisión de impacto y un modo de narrar la actualidad que combinaba información, confrontación y temas de interés masivo. “Preguntó, cuestionó, desdudó”, destacó, al describir una forma de ejercer el oficio que no se detenía frente a las respuestas evasivas.
En el homenaje aparecieron algunas de las escenas más recordadas de su carrera, contadas desde el tono hiperbólico que caracterizó muchas de sus intervenciones públicas. Se recordó que Gelblung “le hizo una autopsia en vivo a un extraterrestre y cinco entrevistas a Milei”, y remató: “A los dos los dejó en silencio”.
La frase condensó el tipo de personaje televisivo que fue Chiche: un periodista dispuesto a llevar la conversación a zonas inesperadas y a abordar asuntos que podían ir desde la política hasta los fenómenos paranormales, sin modificar la intensidad de su interrogatorio.
También hubo una alusión a Cristina Fernández de Kirchner: “A Cristina le preguntó si tenía novio cuando todavía se vestía de negro. Porque sí, porque podía”. La referencia buscó retratar la libertad con la que Gelblung formulaba preguntas que otros periodistas podían considerar fuera de los temas previstos para una entrevista.

El texto no presentó ese estilo como una fórmula exenta de controversias. “No heredó todas las culpas de ese viejo periodismo que todavía dura”, señaló Graña. La frase planteó una mirada sobre los cambios en los medios, los cuestionamientos a ciertas prácticas televisivas y la persistencia de una escuela de periodismo que convirtió la provocación en parte de su lenguaje.
El homenaje dedicó un tramo central a las dificultades de salud que atravesó Gelblung durante los últimos años. “Lo internaron 20 veces. Lo dieron por muerto 21”, dijo Graña. Más allá de la construcción humorística de la frase, el eje fue la capacidad del periodista para regresar a su actividad después de cada complicación.

“Me quiero morir en cámara”, recordó Graña que había dicho Gelblung durante una de sus internaciones. La frase quedó asociada a una idea que atravesó todo el texto: para Chiche, el trabajo no era una rutina separada de su vida, sino una forma de mantenerse activo y conectado con aquello que sucedía afuera.
En otro pasaje, Graña relató que, durante una de sus últimas internaciones, Gelblung no podía hablar ni caminar con normalidad. Aun así, según el texto, expresó: “Me voy a escapar por la ventana, necesito volver”.

La respuesta llegó de inmediato: “La cama nunca es una opción para los periodistas”. Esa idea funcionó como una síntesis del perfil que el homenaje quiso recuperar. No se trató solo de una referencia a la resistencia física, sino a la necesidad de permanecer cerca de la noticia, de la calle, de los protagonistas y de la conversación pública.
Graña también destacó la energía con la que Gelblung encaraba cada aparición. “Chiche arranca y corre cuando lo dejan seguir hablando”, afirmó. La imagen remitió a una figura que se activaba frente a una cámara, un micrófono o una entrevista, aun cuando las circunstancias personales parecían indicar lo contrario.
“Se operó varias veces, jamás se derrumbó. Lo que más le importaba estaba afuera de sí mismo”, continuó. En esa línea, el texto vinculó al periodista con las noticias cotidianas que ocupaban su agenda: desde una posible decisión de Lionel Messi hasta el cierre de los comercios de la calle Avellaneda.

La amplitud de esos temas mostró otro rasgo de su recorrido: la voluntad de darle espacio a aquello que movilizaba a grandes sectores del público: “Llenó las noticias de la espera con novedades populares”.
El cierre volvió sobre la identidad profesional de Gelblung y sobre el lugar que ocupan las preguntas frente a la muerte. “Existe algo entre los finales y la muerte. Y son las preguntas”, leyó. Después llegó una frase que buscó fijar el sentido del homenaje: “Chiche demuestra que periodista no solo se nace, también se muere”. Una marea de aplausos de desplegó por todo el salón y entre los más conmovidos aparecieron Baby Etchecopar, Jonatan Viale, Guido Kaczka y más.
