Coágulos sanguíneos: qué mujeres tienen mayor riesgo y cuáles son los síntomas que requieren una consulta médica

El tabaquismo, la movilidad reducida y condiciones como la diabetes o el cáncer incrementan la probabilidad de sufrir trombos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El dolor en la pantorrilla, la hinchazón de una pierna o la sensación de aumento de temperatura en la piel pueden ser manifestaciones clínicas que no deben subestimarse.

Estos signos pueden advertir sobre la presencia de tromboembolia venosa, una afección potencialmente grave que comprende la formación de coágulos sanguíneos en el sistema venoso y que continúa siendo una de las principales causas de mortalidad prevenible.

De acuerdo con la organización británica Thrombosis UK, esta afección constituye la principal causa de muerte y discapacidad vinculada a problemas de coagulación, pero su nivel de reconocimiento entre el público general sigue siendo bajo.

El riesgo cambia a lo largo de la vida

El Dr. Francesco Lo Monaco, cardiólogo preventivo de la Clínica Nacional de Longevidad, sostuvo que entender cómo varían los riesgos de salud con el paso del tiempo representa un elemento central para adoptar una postura activa frente a la propia longevidad.

El dolor en la pantorrilla, la hinchazón y el aumento de temperatura en la pierna constituyen señales de alerta de un coágulo sanguíneo (Imagen Ilustrativa Infobae)

“La prevención comienza por comprender los propios riesgos, en lugar de asumir que sentirse bien significa que todo está bien”, afirmó el especialista a Women’s Health.

Si bien cualquier persona puede desarrollar un coágulo en cualquier momento de su vida, existen factores que elevan la probabilidad: haber sufrido un coágulo con anterioridad, padecer afecciones hereditarias de la coagulación como la trombofilia, fumar, atravesar períodos de movilidad reducida y convivir con condiciones médicas como insuficiencia cardíaca, cáncer o diabetes.

A estos factores se suman tres etapas específicas en la vida de las mujeres que merecen atención particular. El uso de anticonceptivos hormonales que contienen estrógeno se asocia con un incremento del riesgo, aunque este se mantiene bajo para la mayoría de las usuarias.

El embarazo y el período de posparto aumentan la vulnerabilidad del organismo frente a los trastornos de la coagulación (Imagen Ilustrativa Infobae)

El embarazo también representa un período de mayor vulnerabilidad: el organismo experimenta modificaciones que buscan prevenir el sangrado excesivo durante el parto, lo cual incrementa la posibilidad de formación de coágulos, un riesgo que se mantiene elevado durante el posparto.

Por último, la terapia de reemplazo hormonal, utilizada con frecuencia para tratar síntomas de la menopausia, puede aumentar el riesgo cuando incluye estrógeno entre sus componentes.

La consulta médica individual, clave para la prevención

El cardiólogo remarcó a Women’s Health que “los riesgos para la salud no son necesariamente fijos a lo largo de la vida. El embarazo, los tratamientos hormonales, los cambios en la movilidad y otros factores médicos pueden influir en el consejo más adecuado para cada persona”.

Especialistas recomiendan que las decisiones preventivas se adapten a la historia clínica y las circunstancias de cada paciente (Imagen Ilustrativa Infobae)

El especialista recomendó no basar las decisiones de salud únicamente en información general y consultar con un profesional sanitario sobre la situación particular de cada paciente. Esta consulta cobra especial relevancia para quienes tuvieron un coágulo con anterioridad o cuentan con antecedentes familiares de problemas de coagulación.

Cuatro señales que requieren atención médica

Según detalló el cardiólogo de la Clínica Nacional de Longevidad, existen cuatro síntomas principales que podrían indicar la presencia de un coágulo de sangre, generalmente localizado en las piernas, aunque en ocasiones también puede formarse en el brazo:

  • Dolor o sensibilidad en una pierna, con frecuencia localizado en la pantorrilla o el muslo.
  • Hinchazón en una pierna.
  • Cambios en el color o temperatura de la piel, que puede sentirse caliente o verse roja, azul o más oscura de lo habitual.
  • Venas hinchadas.

Estos síntomas no confirman automáticamente la existencia de un coágulo, ya que pueden responder a otras causas. No obstante, el Dr. Lo Monaco subrayó la importancia de acudir a un profesional médico para descartar esta posibilidad y otras afecciones potencialmente graves.

Cuando el coágulo compromete los pulmones

La trombosis venosa profunda (TVP), el término médico que designa un coágulo alojado en una vena profunda, puede derivar en una embolia pulmonar (EP) cuando el coágulo se desplaza hasta los pulmones y obstruye un vaso sanguíneo. Esta complicación puede resultar mortal y exige atención médica inmediata.

La trombosis venosa profunda deriva en una embolia pulmonar cuando el coágulo se desplaza y obstruye los vasos de los pulmones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los síntomas asociados a la embolia pulmonar incluyen dificultad respiratoria repentina, dolor en el pecho que tiende a intensificarse con la respiración y tos con sangre.

El experto consultado por Women’s Health señaló que, ante la aparición súbita de estos signos, dificultad para respirar, dolor torácico, tos con sangre o desmayos, corresponde contactar de inmediato a los servicios de emergencia.