Costa Rica suma 2,878 casos de sífilis en el año y enciende las alarmas por contagios en lactantes

Un portaobjetos con una muestra bacteriana en espiral permanece sobre la platina de un microscopio durante un análisis microbiológico de laboratorio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Ministerio de Salud de Costa Rica lanzó una advertencia por la alta cantidad de contagios de sífilis en bebés menores de un año, con una tasa de 324.2 enfermos por cada 100 mil lactantes. Esta cifra enciende las alarmas de los médicos por el peligro de que las madres transmitan la infección a sus hijos antes de nacer.

La situación ocurre en un periodo donde el país acumula 2,878 diagnósticos de esta enfermedad, lo que significa un aumento del 19.42% respecto a los 2,410 casos registrados en el mismo lapso del año anterior.

El impacto del problema varía según la región. Aunque la tasa promedio nacional es de 55.2 enfermos por cada 100 mil personas, la provincia de Limón presenta el indicador más grave de Costa Rica, con un total de 475 personas infectadas.

Las autoridades de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) informaron que los contagios detectados en recién nacidos requieren una investigación detallada para confirmar si el germen pasó durante la gestación y revisar si los exámenes médicos del embarazo se realizaron a tiempo.

La sífilis es una infección causada por una bacteria que se transmite de una persona a otra principalmente al mantener relaciones sexuales sin protección. Cuando una mujer embarazada tiene este germen en su cuerpo y no recibe el tratamiento médico adecuado a tiempo, la bacteria viaja a través de la sangre e infecta al bebé en desarrollo. Este contagio de la madre al recién nacido desencadena problemas de salud en el pequeño desde sus primeros meses de vida.

Distribución de la sífilis por edades en Costa Rica durante las primeras 39 semanas de 2026, donde sobresale la alta tasa registrada en lactantes (Cortesía: Ministerio de Salud de Costa Rica).

Al inicio de la enfermedad, las señales suelen ser silenciosas o difíciles de notar en los adultos. La primera manifestación es una pequeña llaga o herida que no produce dolor en el lugar por donde ingresó la bacteria. Esta herida surge pocas semanas después del contacto y desaparece sola al cabo de un tiempo sin dejar marca, lo que lleva a muchas personas a pensar equivocadamente que se curaron. Sin embargo, el germen permanece vivo y multiplicándose dentro del organismo.

Si la persona infectada no toma el antibiótico necesario para eliminar la bacteria, la afección avanza a una segunda etapa donde aparecen brotes o manchas en la piel, fiebre, cansancio y malestar general. En el caso de los bebés que nacen con el contagio transmitido por la madre, los síntomas pueden incluir:

  • Secreciones nasales con sangre
  • Erupciones en la piel
  • Bajo peso al nacer
  • Debilidad por falta de glóbulos rojos e inflamación en los órganos internos.

Un frasco ampolla de solución antibacteriana y una prueba diagnóstica RPR reposan sobre una ficha clínica junto a un estetoscopio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El control durante el embarazo y el uso de protección previenen la infección en los bebés

Evitar que la enfermedad llegue a los recién nacidos es posible si se detecta a tiempo en la madre mediante un examen de sangre y se aplica la medicina adecuada antes del parto. El tratamiento con un antibiótico común es altamente efectivo para eliminar la bacteria del cuerpo de la mujer y proteger al bebé dentro del vientre.

Las guías médicas en Costa Rica establecen que toda mujer embarazada debe realizarse pruebas de sangre en la primera cita médica de su gestación, repetir el examen a la mitad y al final del embarazo, y hacerse un último chequeo al momento del parto. Confirmar o descartar la presencia del germen en los primeros meses permite curar a la madre y cortar el paso de la infección hacia el niño.

Por lo que, los especialistas recomiendan realizarse chequeos médicos periódicos si se mantiene una vida sexual activa y garantizar que las parejas de las personas diagnosticadas también reciban atención médica, evitando así que la bacteria continúe circulando entre la población.