Crisis de hardware a causa de la IA ya impacta a los TV: la placa ahora vale hasta el 50% del costo total

La memoria DRAM cuesta 4,4 veces más que hace un año, según datos de Omdia. (Matías Arbotto)

La inteligencia artificial alteró la estructura de costos de la industria televisiva: por primera vez, el conjunto de semiconductores de un televisor puede valer más que el propio panel.

Según datos de la firma de investigación de mercado Omdia, citados por el medio especializado DigiTimes, la proporción que representa la placa de procesamiento dentro del costo total de fabricación pasó de poco más del 10% en el segundo trimestre de 2025 a entre el 45% y el 50% en el tercer trimestre de 2026.

El fenómeno golpea primero a los equipos de gama baja

Por el momento, el impacto se concentra en los segmentos más económicos del mercado: televisores LCD de 32 pulgadas y modelos Full HD de poco más de 40 pulgadas, en lugar de los televisores OLED de alta gama. Sin embargo, el alza sostenida en el costo de los componentes anticipa un escenario de mayor presión para el conjunto de la industria en los próximos años.

Los televisores de gama baja, de 32 y 40 pulgadas, son los más afectados por el alza. (Reuters)

La causa de fondo es la demanda creciente de semiconductores por parte del sector de la inteligencia artificial. Las compañías tecnológicas destinan inversiones multimillonarias a infraestructura de IA, lo que satura la capacidad de manufactura de las principales fundidoras de chips.

Al priorizar la producción de procesadores de alto margen destinados a centros de datos, estas empresas redujeron la disponibilidad de componentes para la electrónica de consumo, entre ellos los televisores inteligentes.

Memoria y módulos Wi-Fi, los componentes más afectados

El encarecimiento de los chips de memoria resultó el factor más determinante en esta inversión de costos. El precio básico de la memoria DRAM llegó a 25 dólares en agosto de este año, 4,4 veces más caro que un año atrás. La memoria flash NAND, por su parte, alcanzó los 30,50 dólares, casi nueve veces el valor registrado doce meses antes.

Un módulo Wi-Fi ya cuesta más que un panel 4K de 55 pulgadas de entrada. (Europa Press)

Los módulos de conectividad inalámbrica también sufrieron una escalada de precios. El costo de un módulo Wi-Fi pasó de 33,90 dólares en 2025 a 118,20 dólares en la actualidad. Esa cifra convierte al chip Wi-Fi en un componente más caro que el panel 4K de 55 pulgadas más económico del mercado, valuado en 116 dólares, y lo ubica cerca del precio promedio de un panel 4K estándar, de 123 dólares.

Estos módulos, necesarios para las funciones de transmisión en línea que definen a un televisor inteligente, no pueden ser eliminados del diseño para reducir costos, lo que obliga a los fabricantes a absorber el incremento o trasladarlo al precio final.

Las funciones inteligentes exigen más potencia de procesamiento

El avance de las funciones basadas en inteligencia artificial dentro de los propios televisores, como el escalado de imagen en tiempo real y el reconocimiento de voz, requiere procesadores más sofisticados y mayor cantidad de memoria RAM.

La demanda de chips para inteligencia artificial redujo la oferta destinada a electrónica de consumo. (Reuters)

Esta mayor complejidad técnica se combina con el encarecimiento de los insumos y deja a los fabricantes con márgenes de ganancia cada vez más reducidos, en un mercado que ya se caracteriza por su rentabilidad históricamente baja.

Ante este escenario, las empresas del sector cuentan con pocas alternativas: absorber el costo adicional y resignar ganancias, o trasladarlo al consumidor final mediante precios de venta más altos. A esto se suma que los fabricantes de televisores quedan relegados frente a las compañías orientadas a la inteligencia artificial en el acceso a los componentes más demandados, lo que puede derivar en retrasos de producción o picos de costos adicionales.

De acuerdo con las proyecciones citadas por DigiTimes, la crisis de componentes se extenderá durante 2027 y los años siguientes, lo que mantendrá la presión sobre la rentabilidad de los fabricantes. El patrón anticipa un desenlace similar al ya observado en el mercado de teléfonos inteligentes, donde el encarecimiento de los chips derivó en precios más altos y especificaciones más limitadas para los equipos de entrada de gama.

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