
El mate es un hábito. Se toma por la mañana, en el trabajo, en ronda con amigos, en silencio frente a la ventana. No hace falta una razón de salud para prepararse uno. Pero, como con cualquier consumo cotidiano, la pregunta termina apareciendo: ¿le hace bien al cuerpo o no? La respuesta de la ciencia es más específica de lo que suelen sugerir las promesas que circulan: algunos efectos tienen respaldo real en estudios con personas, otros siguen en investigación y unos pocos directamente no se confirman con datos clínicos. La nutricionista registrada Michela Palma, de la Cleveland Clinic, lo resume con una frase que sirve de guía: “Considera al mate como una adición interesante a una dieta saludable en general, no como un tratamiento para ninguna condición de salud”. Es una distinción entre lo que está probado y lo que todavía se estudia. Un efecto concreto sobre el azúcar en sangre después de comerEl beneficio con mayor sustento en personas es la reducción del azúcar en sangre después de las comidas, lo que en medicina se llama glucosa posprandial. Un metaanálisis publicado en octubre de 2025 en Frontiers in Endocrinology, que revisó 13 ensayos clínicos controlados, encontró una reducción media de 12,76 mg/dL en ese indicador y una baja de 0,37 puntos en la hemoglobina A1C, que mide el promedio de azúcar en sangre de los últimos tres meses, en pacientes con prediabetes. El índice de resistencia a la insulina también mejoró de forma notable. Palma señala que el mate “puede ayudar a aumentar la sensibilidad a la insulina y mejorar la hemoglobina A1C en personas con prediabetes o diabetes tipo 2”, aunque aclara de inmediato que se necesita más investigación para confirmar esos mecanismos. El metaanálisis llega a la misma conclusión: los resultados provienen de apenas dos estudios con ese perfil de pacientes, lo que impide generalizarlos. Quienes tomen medicación para la glucosa no deben modificar su tratamiento basándose en estos datos sin antes consultar a su médico.El colesterol y la presión arterial: señales prometedoras La posibilidad de que el mate mejore el colesterol es uno de los efectos que más atención científica concentra, gracias a la presencia de polifenoles en la infusión. Palma reconoce que “un estudio en humanos sugiere que tomarlo puede ayudar a mejorar el colesterol” y que “sus posibles efectos cardiovasculares son una razón por la que los investigadores continúan estudiándolo”. Un ensayo clínico publicado en agosto de 2025 en Molecular Nutrition & Food Research aportó resultados concretos: 52 adultos, entre personas sanas y pacientes con colesterol moderadamente elevado, consumieron tres tazas diarias de mate durante ocho semanas. En el grupo con colesterol normal, el LDL, el llamado “colesterol malo”, mostró una reducción medible. En el grupo con colesterol elevado, la presión arterial máxima cayó 8,2 mmHg y la mínima 6,6 mmHg, y los marcadores de inflamación bajaron en todos los participantes. Con todo, el metaanálisis de 2025 que revisó 13 ensayos clínicos no encontró diferencias relevantes en colesterol total, triglicéridos, HDL ni LDL al analizar el conjunto de los trabajos. Palma es clara al respecto: las señales son suficientemente interesantes para seguir investigando, pero no para reemplazar ningún tratamiento. Una revisión publicada en Nutrients en agosto de 2026 lo confirma: la evidencia disponible “es insuficiente para establecer al mate como tratamiento o intervención preventiva” para los problemas de colesterol.El mate no demostró ser un método para adelgazar El peso corporal es otra área donde la expectativa supera a la evidencia. Palma es directa: “Los estudios en humanos no mostraron de manera constante una pérdida de peso”. El metaanálisis de 13 ensayos clínicos tampoco encontró cambios relevantes ni en el índice de masa corporal ni en la circunferencia de cintura. El control del peso a largo plazo, concluye la especialista, depende del patrón alimentario general, la actividad física y otros hábitos cotidianos. La energía extra que aporta se explica por la cafeína Una taza de mate aporta alrededor de 80 miligramos de cafeína, una cantidad equivalente a la de una taza de café, según confirma Palma. Eso explica los efectos sobre el estado de alerta, la concentración y la resistencia al cansancio que algunos estudios asocian con la bebida: son efectos de la cafeína, bien documentados en la literatura científica, independientemente del mate.En cuanto al rendimiento deportivo, los resultados son contradictorios. Palma menciona que “un estudio con ciclistas encontró que el consumo de mate mejoró algunas medidas de su rendimiento” y que “otro con mujeres físicamente activas encontró que el mate aumentó la quema de grasas durante el ejercicio moderado”. Esos hallazgos, sin embargo, no bastarían para establecer al mate como potenciador del rendimiento: un ensayo aleatorizado de 2026 con 29 adultos no encontró diferencias entre el mate y el agua con cafeína equivalente en gasto de energía, cómo el cuerpo usa la energía durante el ejercicio ni frecuencia cardíaca. El riesgo de cáncer de esófago está vinculado a la temperatura, no al mate La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), organismo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), clasificó el consumo de bebidas muy calientes, por encima de los 65 °C (149 °F), como “probablemente cancerígeno para humanos”, con asociación documentada al cáncer de esófago. El mate consumido a temperatura moderada o fría quedó en una categoría distinta, sin evidencia suficiente para clasificarlo como cancerígeno.

La distinción importa porque el modo de consumo tradicional, con agua a temperatura elevada y recargas sucesivas, puede acercarse o superar ese umbral. La recomendación que surge de esa evidencia es dejar que el agua baje de temperatura antes de cebar.
Palma también advierte que algunas variedades procesadas con secado a leña pueden incorporar compuestos con potencial dañino en dosis altas, cuyo riesgo varía según la marca y el método de elaboración.
El consumo excesivo puede generar, además, los mismos efectos adversos que cualquier fuente de cafeína en exceso: dolor de cabeza, aumento de la presión arterial, palpitaciones, acidez, nerviosismo, insomnio y malestar estomacal.
El mate puede interactuar con algunos antidepresivos, antibióticos y descongestionantes, por lo que conviene consultar al médico antes de incorporarlo de forma habitual si se toman otros medicamentos.
